La gran esperanza de lograr una tercera estrella se transformó en enorme decepción para los aficionados franceses , tras la victoria de Argentina.
En los Campos Elíseos de París, lugar habitual de celebraciones futbolísticas, varios miles de personas habían desafiaron al frío y la llovizna para seguir el encuentro.
“Confiábamos en el triunfo. Pero ahora volvemos a casa y nos pondremos a llorar”, confió esta noche una joven pareja mientras se alejaba de los Campos Elíseos, corazón de los festejos populares de la capital francesa. “Estoy infinitamente triste. Pero logramos salvar el honor en el segundo tiempo”, reconoció otro simpatizante.
En los Campos Elíseos, iluminados especialmente para la ocasión, pero sometidos a la lluvia y a gélidas temperaturas de -2°C, las fuerzas de seguridad levantaron el dispositivo y reabriendo la circulación poco después de terminado el “match”. Anulados también los fuegos artificiales preparados por la alcaldía de París, a pesar de los cual, y desafiando el mal tiempo, un puñado de fans persistía en esperarlos.
Aquellos que tuvieron el coraje de permanecer un poco más bajo la lluvia, reconocían que este equipo de Francia supo hacer vibrar el corazón del país durante toda la Copa del Mundo. Y particularmente en esta final.
«Estamos decepcionados, sobre todo con un final con penaltis», declaró Louane, de 14 años, llegada con sus padres desde el departamento de Jura (este). «Pero hubo remontadas y creímos» en la victoria, añadía.
«Ha sido un partido inesperado, extraordinario, que quedará grabado en la historia del fútbol», dijo Lulian Ionita, de 18 años, envuelto en la bandera francesa.
El escenario de esta final – Francia perdía 2-0 en el descanso, pero acabó empatando, por lo que el partido se acabó resolviendo con prórroga y penales – también será recordado por Romain Balthazar.
«Lograr remontar dos goles y luego uno es enorme», sostuvo este estudiante de Ingeniería de 22 años, llegado desde Reims, en el este del país.
Imeran Rahmi, de 20 años, se sintió en «una montaña rusa» gracias a Mbappé, autor del primer hat-trick en la final de un Mundial desde el inglés Geoff Hurst en 1966.
Pese a la derrota, Romain Balthazar afirmó estar «orgulloso» de la actuación los «Bleus» en el Mundial catarí. Y Salma Alkaoui, de 19 años, aseguró: «En cuatro años es nuestra, la Copa».
“Messi nos mató” (Messi nous a tués), se indignó Quintin en la ciudad mediterránea de Niza, retomando la célebre frase de un asesinato jamás elucidado en aquella ciudad mediterránea. “Merecíamos esa Copa del Mundo. Pero no es grave, volveremos más fuertes todavía en 2026 y entonces ganaremos”, agregó, aunque no lograba ocultar su decepción.
La intemperie no disuadió, sin embargo, al millar de argentinos que se reunieron a festejar el triunfo no lejos de ahí, en la Plaza de la Concorde. Hubo velada de fiesta también en la legación de Argentina en París, donde su embajador, Leonardo Costantino, abrió las puertas para aquellos que quisieran asistir juntos al “match”.
Incidentes
Unos 14.000 policías y gendarmes fueron desplegados el domingo en todo el país, de los cuales, 2.750 en París. La mayoría de las tiendas de la célebre avenida de los Campos Elíseos habían bajado las persianas en previsión de posibles incidentes.
Allí, los agentes, atacados con botellas y fuegos artificiales, utilizaron gases lacrimógenos.
La misma situación tensa pudo vivirse en Lyon (centro-este), donde más de una docena de personas fueron detenidas por lanzar proyectiles y causar desperfectos, según la prefectura.
En Burdeos también hubo altercados, y cinco personas fueron arrestadas por enfrentarse a la policía.
En el sur del país, en Niza el alcalde condenó «con la mayor firmeza» los desperfectos causados en un barrio de la ciudad y en Béziers, un menor de 14 años fue detenido por lanzar proyectiles contra un vehículo policial.
El miércoles, las celebraciones de la clasificación de los «Bleus» para la final se vieron empañadas por la muerte de un adolescente, que fue atropellado en Montpellier.

