Cannabis medicinal: Uruguay como pionero, una regulación tardía y una demanda por atender

La coordinadora del programa Acceso al Cannabis Medicinal y Terapéutico, Edelma Ros, nos informa cómo el país avanza en esta materia.

Edelma Ros, coordinadora del programa Acceso al Cannabis Medicinal y Terapéutico.

En 2013, Uruguay suma un hito y se vuelve pionero tras reglamentar el uso del cannabis. La ley 19172 define por un lado el Cannabis de uso adulto (no médico o recreativo) y por otro el cannabis de uso medicinal. Avanzando en este sentido, en 2019, previo a la pandemia, se aprueba a nivel del Parlamento la ley que regula el acceso de la población al cannabis medicinal y terapéutico, junto con una ley de investigación científica de cannabis. Pasada la pandemia, en 2023, se reglamenta parcialmente la ley 19847 y se crea el Programa Nacional de Acceso al Cannabis Medicinal y Terapéutico.

La coordinadora del programa, Q. F. Edelma Ros, expresó a Diario La R que una de las principales diferencia y fortalezas que tiene nuestro país frente a otros, que en sus leyes “están bien diferenciadas las definiciones y roles de lo que es el cannabis recreativo de uso no médico de lo que es el cannabis medicinal y terapéutico”. Respecto a este último aclaró que Uruguay “maneja su marco regulatorio como con cualquier otro tipo de medicamento, desde la autoridad sanitaria”. A su vez, destacó la importancia de que esta ley se haya aprobado simultáneamente con la de investigación, porque “se apoyan entre sí”.

Respecto al programa de acceso, describió que tiene el objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas a través de la inclusión del cannabis medicinal y terapéutico en el Sistema Nacional Integrado de Salud. Entonces, tiene la responsabilidad de “llevar el acceso de estas terapias farmacológicas, a base de cannabis y cannabinoides, a la población, mediante productos seguros y de calidad”. Si bien la pandemia retrasó este proceso, se establecieron determinados objetivos a ir cumpliendo durante los próximos años.

La situación actual del país, es que contamos con una industria farmacéutica habilitada para producir medicamentos o producir materias primas a partir de las cuales poder hacer medicamentos a base de cannabis y cannabinoides. También hay una industria de plantación de flores de cannabis para un uso medicinal y otras que hacen el proceso de tratamiento de esas flores.

“Al médico le llegan relatos y consultas sobre el uso terapéutico del cannabis”.

Plan estratégico

Tras la reglamentación de algunos artículos de la Ley, surge el Decreto Reglamentario 56/2023 que establece la posibilidad de que las farmacias de primera y segunda categoría puedan preparar formulaciones magistrales (recetas prescritas por médico tratante a paciente que requieran tratamiento a base de cannabis y cannabinoides). Así como también, la conformación del Comité Técnico Asesor (CTA), integrado por Presidencia a través de la SND, MSP, IRCCA, Facultad de Medicina, de Química, Asociaciones de Pacientes, SUEN, AQFU, SMU, y Cámaras empresariales de cannabis medicinal.

Ros, explicó que dentro el diagnóstico que se realizó para construir el plan estratégico quinquenal, cuyo eje central es incorporar el cannabidiol al formulario terapéutico de medicamentos del sistema de salud pública, observaron que “la formación de los profesionales médicos para la prescripción es importante”. En ese sentido, se detectó que hay un gran interés de los usuarios y de la población en general. “Al médico le llegan relatos y consultas sobre el uso terapéutico del cannabis”, entonces “surge desde las profesiones médicas y de otros profesionales de la salud, un interés que tienen que ver con esta atención o este otro abordaje integral al paciente”.

Como uno de los primeros puntos que se abordan dentro del plan, es que el Ministerio de Salud Pública, acompañado por los entes que hacen a la salud nacional, se encuentran realizando un ciclo de charlas educativas, “como una primera inducción al tema” destinado a profesionales de la salud. “Para que puedan así nivelar los conocimientos con respecto a la formación, en lo que es el sistema endocanabinoide, que tiene nuestro organismo. Así como también qué productos son los que están en el mercado y por hoy regulados por el Ministerio de Salud Pública, qué conocimientos tienen que tener al momento de la prescripción y sobre las indicaciones terapéuticas de estos medicamentos, pero también para que eduquen al paciente en el uso de no consumir productos que se vendan de forma ilegal”, desarrolló. Por otra parte, pero en ese contexto, este año se creó el Comité de Investigaciones Cannábicas de la Universidad de la República, que congregó todas las investigaciones, desde todas las miradas, y de alguna manera, permite visualizar todo lo que se está haciendo. En esta línea, expresó que dentro de los principales desafíos están aquellos que se vinculan a potenciar el desarrollo del sector, potenciar la investigación científica y el desarrollo de ensayos clínicos.

El otro tema que “siempre” se aborda desde la sociedad médica y desde los pacientes, es el costo de los medicamentos. “Uno de los propósitos del Programa Nacional de Acceso al Cannabis Medicinal es que los productos que tengan un registro ante el Ministerio de Salud Pública, a base de cannabinoides, puedan ser incorporados en el formulario terapéutico de medicamentos. Esto implica que las sociedades privadas o públicas tienen que tener en su vademécum estos medicamentos, para poder brindarlos a los usuarios, como cualquier otro medicamento en la farmacia de su servidor”, informó la coordinadora.

Por otra parte, recordó que Uruguay, además de haber sido el primer país en regular el cannabis medicinal y recreativo, fue el primer país en registrar un medicamento ante la autoridad sanitaria, con el fin de atender las necesidades de los niños y adolescentes que tenían epilepsia refractaria. En esa línea, uno de los objetivos, informó Ros, es que se inscriban otro tipo de formulaciones a base de otros cannabinoides, no solamente de cannabidiol o CBD, que se están investigando y “tienen una acción terapéutica interesante”. La coordinadora explicó que “no son medicamentos psicofármacos controlados, pero sí tienen que tener una fármacovigilancia y seguimiento por parte de los médicos”.

En conclusión, entiende que la elaboración de un plan estratégico dentro del Programa Nacional de Acceso al Cannabis Medicinal y Terapéutico, “te da el marco para que vayas avanzando y no te queden objetivos por el camino, pero también para medirnos e ir autoevaluándonos en los avances que vamos haciendo”. Algo que responde a la mirada de Uruguay, tanto en lo recreativo como medicinal, de reducción de riesgos y hacia la salud pública y de derechos humanos.

“Si vos prohibís totalmente una sustancia estás en un riesgo, pero si vos liberás totalmente, también. El equilibrio se logra regulando con responsabilidad y sosteniendo una mirada crítica hacia los avances y correcciones, tomando en cuenta la evidencia de lo aprobado”, expresó. Ante esto, informó que actualmente se trabaja en la revisión de la ley de 2013, sobre todo respecto al cannabis recreativo, “para avanzar en el conocimiento de lo aprendido, cuyo impacto fue positivo, y en lo qué tenemos que mejorar”.

Respecto al cannabis medicinal, uno de los objetivos es completar la regulación de algunos artículos pendientes de la Ley 19.847, para que “sea una política de protección y de cuidado de la salud y de los derechos humanos”.

Un país referente

“Uruguay así como fue faro en la reglamentación y registro, también tiene una gran capacidad de profesionales y de desarrollo, por ejemplo, de nuevas formulaciones, de investigación científica y de investigación clínica. Característica que se demostró en la pandemia. Así como también, de alguna manera, brindar al mundo estos conocimientos y hacer estos intercambios”, destacó. Ante esto, ejemplifica con el proyecto de Cooperación Sur-Sur que se viene realizando con Colombia. “Colombia tiene un programa de sustitución de los cultivos ilícitos por lícitos y vieron a Uruguay como un país referente, en procesos vinculados al cultivo, transformación y comercialización”, informó. En ese sentido, analiza que “cuando se hacen estos intercambios uno observa que Uruguay está muy bien posicionado”.

En cuanto a la capacidad para exportar, destacó que la industria que hoy por hoy está instalada, “está en muy buen nivel de certificación en cuanto a las buenas prácticas de fabricación”.

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