Carnaval, lluvia y covid

Faltando aún 2 etapas para finalizar el concurso oficial tenemos que hacer mención a un convidado de piedra que apareció en escena...LA LLUVIA-

Lamentablemente los factores climáticos complicaron el normal desarrollo de l actividad carnavalera tanto en el Teatro de Verano como en los escenarios Barriales.

Tendremos un carnaval que durará 53 días y es récord en los últimos 28 años dónde el promedio ronda entre 38 y 40 de duración.

Ya sabíamos que tendríamos un par de días de suspensión que en lo previo eran circunstanciales (los 2 partidos de la Selección Uruguaya) pero, la errónea suspensión de las llamadas y un par de yerros en las etapas no llevaron a esto.

De todas maneras el clima se alineó a los pesares ya que de 6 sábados solamente en 1 hubo actividad en el resto la lluvia lo impidió.

Los escenarios privados sufrieron esto y charlando con uno de ellos nos contó que “fue el peor carnaval que recuerde, la lluvia, el COVID y mucha gente que prefirió verlo por televisión nos perjudicó mucho, nosotros vendimos un 35% menos de entradas que el último año y la plaza de comidas sufrió el impacto de la crisis económica”.

Algo similar ocurrió en el Teatro de Verano dónde el cartelito de “no hay entradas” se colgó en muy pocas etapas y los concesionarios argumentan que están en un 40% menos de venta.

Lo rescatable es que se pudo hacer carnaval en una situación complicada y con un crecimiento exponencial de casos en el principio.

Hay que juntarse todas las partes e intentar buscar soluciones a una actividad que mueve mucha gente y es una Zafra que muchos artistas necesitan.

Se debe analizar la calidad de los espectáculos (cuando son buenos la gente concurre), la duración del concurso, el costo operativo, la manera de vender el producto, etc.

Es importante generar un gran congreso donde TODAS las partes estén involucradas incluso el gobierno que en esta temporada decidió alejarse de la fiesta por motivos claramente ideológicos.

Directores, componentes, creadores, periodistas, empresarios vinculados, abonados, Dirigentes políticos deberían sentarse en una gran mesa, sin prejuicios y con las orejas muy abiertas y la disposición a cambiar como bandera.

Es fundamental generar espacios dónde todos se sientan representados y nadie se auto excluya.

No es solo lluvia, hay que trabajar un profundo cambio en los estamentos carnavaleros para que la participación sea moneda corriente y podamos intentar volver a aquellos años dónde la fiesta de Momo era el gran evento estival

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