/

CASMU

CASMU: Exfuncionaria denuncia persecución laboral, despidos y salarios impagos tras el cambio de administración

Una trabajadora desvinculada de la institución asegura que fue objeto de un sumario sin pruebas concluyentes y sostiene que existe un deterioro en el clima laboral desde el recambio de autoridades.

Una exfuncionaria administrativa de CASMU denunció haber sido despedida tras un sumario que, según sostiene, careció de pruebas concluyentes. La trabajadora, que pidió mantener su identidad en reserva por temor a represalias, también asegura que existen salarios impagos, un deterioro del clima laboral y desvinculaciones de funcionarios vinculados a la administración anterior.

Su testimonio se suma a otros casos que asegura conocer dentro de la institución y a comentarios publicados en redes sociales por extrabajadores y usuarios que cuestionan aspectos de la gestión actual de la institución.

La exfuncionaria trabajó inicialmente como personal tercerizado desde 2020 y, posteriormente, ingresó a la plantilla de CASMU en 2022. Su vínculo laboral finalizó el 22 de abril de este año, luego de un proceso sumarial que se extendió durante varios meses.

 

Del sumario al despido

Según relató a Diario La R, las dificultades comenzaron tras el cambio de autoridades ocurrido en 2025, cuando el Dr. Domingo Beltramelli asumió la presidencia del directorio de CASMU para el período 2025-2028. Anteriormente, la directiva estaba dirigida por el Dr. Raúl Rodríguez.

La trabajadora sostiene que, a partir de ese momento, algunos compañeros le advirtieron que podrían generarse dificultades para quienes habían ingresado durante la gestión anterior.

“Me habían dicho que tuviera cuidado con la directiva nueva porque iban a buscar cualquier cosa para sacarme. Yo no lo creía porque tenía un contrato normal como cualquier trabajador”, afirmó.

El sumario se originó a raíz de una gestión vinculada a la coordinación de un servicio médico. De acuerdo con su versión, su tarea consistía únicamente en agendar estudios o prestaciones presentadas por los usuarios, sin intervenir en aspectos administrativos o comerciales relacionados con convenios entre instituciones.

La exfuncionaria sostiene que nunca recibió capacitación específica para detectar posibles irregularidades en la documentación presentada y asegura que durante la investigación no se aportaron pruebas que demostraran una conducta intencional de su parte.

“No hay ninguna prueba real de que yo haya actuado sabiendo que existía algún problema. Fueron siempre suposiciones”, manifestó.

También señaló que durante los años previos no recibió observaciones disciplinarias ni sanciones y que incluso había recibido reconocimientos y agradecimientos de pacientes por su desempeño.

 

Acusaciones de persecución laboral

Consultada sobre si considera que existió persecución laboral, la respuesta fue: “totalmente”.

La exfuncionaria vincula su situación con el cambio de autoridades y asegura que otros trabajadores identificados con la administración anterior habrían atravesado procesos similares.

Entre los casos que menciona figura el de una compañera que, según relató, fue despedida por reiteradas llegadas tarde. Sin embargo, sostiene que previamente había escuchado comentarios dentro de la institución donde se afirmaba que “todos los que entraron con la administración anterior se van a ir”.

También mencionó el caso de una médica que, según su relato, habría sido desvinculada luego de cuestionar determinadas situaciones internas y recurrir a asesoramiento jurídico.

Aunque estas afirmaciones surgen de los testimonios recogidos por la entrevistada, forman parte del conjunto de situaciones que, según afirma, reflejan un cambio en la cultura organizacional de la institución.

 

Impacto en la salud mental

La exfuncionaria sostiene que el proceso disciplinario y el posterior despido tuvieron consecuencias directas en su salud. Según relató, durante los últimos dos años comenzó a experimentar episodios de ansiedad y ataques de pánico que derivaron en atención psiquiátrica y tratamiento farmacológico.

“Había días que me iba llorando para mi casa. Siempre me gustó trabajar y me gustaba el contacto con los pacientes”, expresó.

Además, cuestionó una decisión institucional relacionada con el acceso a medicación controlada. Asegura que solicitó adelantar una prescripción por razones médicas justificadas, pero el pedido fue rechazado.

“Les expliqué que no era un capricho, que necesitaba la medicación porque tenía consecuencias para mi salud física y mental. Igual se me negó”, señaló.

 

Reclamos por salarios adeudados

Otro de los aspectos de la denuncia refiere a la situación salarial. La exfuncionaria asegura que mantiene haberes pendientes de cobro desde diciembre de 2025 y que, pese a múltiples intentos de comunicación, no ha obtenido respuestas satisfactorias.

“Desde mayo estoy enviando correos y mensajes. No me responden. Cuando uno va personalmente le dicen que tiene que llamar a un interno, pero tampoco atienden”, sostuvo.

La trabajadora afirma haber iniciado acciones legales a través de un abogado particular para reclamar los montos adeudados. Su situación coincide con reclamos que se han conocido públicamente en los últimos meses por parte de funcionarios de la institución, quienes han denunciado atrasos en pagos y dificultades operativas derivadas de la falta de personal e insumos.

Según relató, mantiene contacto con trabajadoras que continúan desempeñándose en CASMU y que habrían detectado diferencias significativas entre el salario esperado y el efectivamente abonado.

“Tengo una compañera a la que le faltaban alrededor de 15.000 pesos en el recibo de sueldo. Estaba tratando de averiguar qué había pasado porque tenía cuentas para pagar”, indicó.

 

Redes sociales y CASMU

Las críticas hacia CASMU también aparecen en publicaciones realizadas en redes sociales de la propia institución. En una convocatoria laboral difundida para incorporar auxiliares de enfermería, varios usuarios aprovecharon el espacio de comentarios para expresar cuestionamientos.

Una usuaria escribió: “No vayan, mal clima laboral, pagan cuando quieren. Yo estoy esperando cobrar desde que me desvincularon”. Otra manifestó preocupación por la salida de profesionales que consideraba referentes dentro de la institución. En su comentario sostuvo que varios médicos de trayectoria ya no integran el plantel y advirtió que “la calidad de una institución está en los profesionales que tiene”.

También aparecieron cuestionamientos vinculados a la atención telefónica y los sistemas de agenda médica. Una usuaria relató extensos tiempos de espera y dificultades para concretar una consulta mediante los canales digitales disponibles.

Incertidumbre

Las denuncias formuladas por la exfuncionaria se producen en un contexto complejo para CASMU, institución que en los últimos años ha enfrentado dificultades financieras, cuestionamientos sobre su gestión y una intensa atención pública debido a problemas vinculados al pago de salarios, proveedores y su vínculo con el Estado.

Mientras la trabajadora continúa su reclamo por la vía judicial, sostiene que su principal objetivo es visibilizar una situación que, según afirma, afecta a más personas.

Comparte esta nota:

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Últimos artículos de Nacionales