Según informó la Agencia de Noticias Xinhua, la sinóloga Lina Luna y la investigadora Tatiana Gélvez coincidieron en calificar esta asociación como un “ancla de estabilidad” para la región, destacando que su dinámica se sostiene en principios de beneficio mutuo y cooperación horizontal, alejándose de las tensiones geopolíticas para centrarse en el desarrollo concreto de los países latinoamericanos. Durante su intervención, Luna enfatizó que, pese al complejo contexto internacional marcado por las circunstancias militares impulsadas por Estados Unidos, los países de América Latina mantienen un relacionamiento equilibrado con el gigante asiático.
Según la experta, esta relación se distingue por un enfoque multilateral en el ámbito comercial, donde la región valora los resultados tangibles por encima de las presiones externas. “Independientemente de las tensiones geopolíticas que hay en este momento, podemos ver que América Latina valora mucho su relación con China porque es una relación que se traduce en una situación gana-gana, en infraestructura, en desarrollo, en cosas positivas para la región”, explicó Luna. La analista agregó que, en el trasfondo de la incertidumbre global, existe una confianza sostenida en que este vínculo no solo se mantendrá, sino que se fortalecerá con el tiempo.

Luna puso especial énfasis en la relevancia de sectores clave como la transferencia de tecnología, la generación de infraestructura y la transición energética. En este último punto, destacó el papel preponderante de China en proyectos de energía limpia, como la eólica, que resultan vitales para el desarrollo latinoamericano. “Precisamente necesitamos socios que no sean ideológicamente tensos, que no quieran promover una visión impuesta, sino una visión específicamente enfocada en el desarrollo de la región. Ese tipo de relacionamiento es el que nos da China”, afirmó.
Desde la perspectiva de la integración regional, Tatiana Gélvez detalló que organismos como la CELAC deben tender hacia un fortalecimiento institucional y una mayor cohesión interna para aprovechar plenamente las oportunidades que ofrece la alianza con el país asiático. La investigadora subrayó que el diálogo a través del foro CELAC-China resulta fundamental para canalizar proyectos que impulsen la integración latinoamericana en múltiples niveles.
En el análisis de las relaciones bilaterales, Gélvez puso como ejemplo el avance significativo en el vínculo entre Colombia y China. Señaló que nuevas condiciones están profundizando el crecimiento del país andino, marcando hitos en el relacionamiento. Entre estos, destacó la construcción de infraestructura de movilidad a cargo de empresas chinas y, de manera especial, la reciente adhesión de Colombia a la iniciativa de la Franja y la Ruta.
“La relación entre Colombia y China ha avanzado en estos últimos años gracias a diferentes tipos de relacionamientos”, explicó Gélvez, mencionando que el ingreso de firmas chinas de infraestructura ha impulsado obras importantes para el desarrollo del país, tanto en el marco de la Franja y la Ruta como en otros proyectos clave. Ambas expertas coincidieron en que China se posiciona como un socio estratégico y pragmático para América Latina, especialmente en un contexto global caracterizado por la fragmentación y la incertidumbre.
La capacidad de ofrecer proyectos concretos en infraestructura, energía limpia y desarrollo tecnológico, sin imponer condiciones ideológicas, refuerza la confianza en una alianza que trasciende la distancia geográfica. “Saber que tenemos un socio que, aunque esté geográficamente lejos, está cerca en términos de nuestro sueño del desarrollo, de nuestra idea de ser un continente más fuerte, es un mensaje fundamental para América Latina”, concluyó Luna.


Falta ver que opina el macho de este trance.