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Índices de Fertilidad

¿Cómo es el proceso de fertilidad en hombres y mujeres?

Cuando hablamos de fertilidad nos referimos a la capacidad que tienen tanto la mujer como el hombre de tener descendencia.

La diferencia más significativa entre ambos sexos radica en la edad.
La diferencia más significativa entre ambos sexos radica en la edad.

Diversos factores pueden interferir en este proceso natural, dando lugar a dificultades para lograr el embarazo, ya sea por problemas de fertilidad masculina, femenina o una combinación de ambas. La diferencia más significativa entre ambos sexos radica en la edad. Mientras que la fertilidad femenina se reduce drásticamente con el paso de los años, la masculina disminuye mucho más tarde, aunque no de manera indefinida como durante mucho tiempo se creyó. La capacidad reproductiva de la mujer descansa sobre tres pilares fundamentales, la calidad de sus óvulos, la correcta ovulación y la aptitud para llevar un embarazo a término. A diferencia del hombre, la mujer nace con una cantidad limitada de ovocitos que la acompañarán durante toda su vida, una dotación genéticamente determinada que no se renueva.

Este trayecto reproductivo comienza con la pubertad, cuando irrumpen los ciclos menstruales marcando el inicio de la menstruación periódica. Durante cada ciclo, múltiples folículos comienzan su desarrollo aunque solo uno alcanzará la madurez plena para romperse y liberar el ovocito en la trompa de Falopio. Las probabilidades de gestación dependen fundamentalmente de la calidad de ese óvulo, un atributo que se deteriora con el tiempo. Los especialistas coinciden en señalar que la década de los 20 años representa el período más fértil en la vida de una mujer. No obstante, siempre que exista ovulación es posible la gestación, aunque las posibilidades disminuyen drásticamente a partir de los 35 años, edad en la que se ha observado un declive importante de la calidad ovocitaria.

Diversos factores pueden interferir en este proceso natural, dando lugar a dificultades para lograr el embarazo
Diversos factores pueden interferir en este proceso natural, dando lugar a dificultades para lograr el embarazo

El cierre de este ciclo llega con la menopausia, generalmente alrededor de los 50 años, momento en que cesa definitivamente la capacidad reproductiva femenina. Es importante señalar que la disminución de la fertilidad se experimenta mucho antes de este punto, entre cinco y diez años antes de la menopausia. En el hombre, la capacidad reproductiva está ligada a la correcta producción de espermatozoides mediante un proceso conocido como espermatogénesis. A diferencia de la mujer, los órganos masculinos nacen en un estado inmaduro. Es durante la pubertad cuando los cambios hormonales desencadenan el inicio de la producción de espermatozoides en los túbulos seminíferos de los testículos, un proceso que continúa de manera constante a lo largo de la vida. En el hombre la disminución de las características espermáticas se produce más tarde que en la mujer, el paso del tiempo tiene repercusiones innegables en la fertilidad masculina.

La calidad de los espermatozoides está fuertemente determinada por factores vinculados a la salud del hombre y sus hábitos de vida. Los especialistas recomiendan mantener un peso saludable, seguir una dieta equilibrada, practicar ejercicio con regularidad. Así como abandonar el tabaco, reducir el consumo de alcohol, controlar los niveles de estrés y evitar enfermedades de transmisión sexual como la clamidia y la gonorrea, consideradas causas principales de infertilidad masculina. A pesar de la disminución demostrada en la fertilidad masculina natural y el aumento de la tasa de aborto espontáneo a medida que los hombres envejecen, los resultados en técnicas de reproducción asistida como la fecundación in vitro y la inseminación artificial siguen siendo positivos incluso en edades avanzadas.

La infertilidad femenina representa aproximadamente el 33 por ciento de todos los casos atendidos por especialistas en fertilidad. El mismo porcentaje corresponde a la infertilidad masculina, mientras que el tercio restante obedece a una combinación de factores de ambos sexos. Entre las causas más comunes de infertilidad femenina se encuentran el síndrome de ovario poliquístico, las trompas de Falopio bloqueadas, los problemas con la calidad o cantidad de óvulos, la endometriosis, los desequilibrios hormonales, las anomalías uterinas y una edad superior a los 35 años. Existen también casos en los que no se logra identificar una causa específica.

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