Construcción conjunta de la Franja y la Ruta de Alta Calidad

Comprender la transformación de China exige mirar más allá de sus indicadores económicos y de su capacidad industrial.

Profesor Chang Fuliang, de la Universidad de Estudios Extranjeros de Beijing.

Para conocer la transformación de China es necesario ahondar su historia, su cultura, su visión de las relaciones internacionales y las estrategias mediante las cuales el país asiático busca ampliar sus vínculos con otras regiones del mundo. Esa fue una de las principales ideas planteadas por el profesor Chang Fuliang, de la Universidad de Estudios Extranjeros de Beijing, durante el seminario Construcción conjunta de la Franja y la Ruta de Alta Calidad, desarrollado en el Edificio Lide de la Universidad de Renmin, Beijing.

Ante periodistas latinoamericanos participantes en el programa CIPCC, Chang puso el acento en la necesidad de fortalecer la comunicación entre China y América Latina, especialmente en un contexto internacional marcado por cambios, incertidumbre y una circulación creciente de información sobre el gigante asiático.

Para el académico, uno de los principales obstáculos en las relaciones entre China y América Latina continúa siendo el desconocimiento mutuo. Explicó que, así como en China existen percepciones construidas sobre América Latina a partir de informaciones parciales, en esta región también pueden existir visiones sobre China que no necesariamente corresponden con la realidad actual del país.

En ese sentido, defendió el aprendizaje de los idiomas como una herramienta para reducir las distancias culturales y favorecer una comprensión más directa. Señaló que en China existe una creciente demanda de profesionales capaces de comunicarse en español y portugués, mientras que también observa oportunidades para que más latinoamericanos aprendan chino.

Grupo de periodistas del programa CIPCC.

Tecnología para transformar

Uno de los planteamientos que atravesó la intervención fue el papel que puede desempeñar la inteligencia artificial y la tecnología en la formación de nuevas generaciones.

Chang explicó que durante décadas el aprendizaje de un idioma extranjero ha requerido largos períodos de formación. En el caso de los estudiantes chinos de español, recordó que la preparación universitaria comprende no solamente el idioma, sino también literatura, traducción, lingüística, historia, política y economía de los países hispanohablantes.

Sin embargo, consideró que la incorporación de herramientas de inteligencia artificial puede contribuir a reducir el tiempo necesario para adquirir determinadas competencias lingüísticas y permitir que los estudiantes dediquen mayor espacio a otras áreas de especialización.

La propuesta va más allá de aprender un idioma con mayor rapidez. Se trata, según explicó, de utilizar el conocimiento lingüístico como una herramienta para acceder a otros campos: investigaciones sobre legislación, economía, política, historia y relaciones internacionales.

En un escenario de creciente presencia de empresas chinas en diferentes regiones del mundo, Chang consideró necesario que los profesionales conozcan también las condiciones jurídicas y económicas de los países donde desarrollan sus actividades.

La tecnología, desde esta perspectiva, no aparece únicamente como un instrumento de productividad, sino como un mecanismo capaz de transformar los procesos de formación y ampliar las capacidades profesionales.

 

La Franja y la Ruta

El profesor explicó que la iniciativa retoma la referencia histórica de las antiguas rutas de la seda, pero incorpora las condiciones económicas, tecnológicas y logísticas del siglo XXI.

Para Chang, comprender la Franja y la Ruta requiere también conocer las antiguas rutas comerciales que conectaban a China con Asia Central, Europa, África y otras regiones. El académico también hizo referencia a las rutas marítimas históricas que conectaron China con el sudeste asiático, África y otras regiones. En esa mirada histórica se incluyó el papel de los intercambios comerciales y culturales que, durante siglos, permitieron la circulación de personas, productos, conocimientos y tradiciones.

En la actualidad, esa conectividad se expresa mediante nuevas infraestructuras, ferrocarriles, puertos y corredores comerciales. Chang destacó especialmente el desarrollo de los trenes de carga que conectan ciudades chinas con distintos destinos europeos.

Para el académico, uno de los principales obstáculos en las relaciones entre China y América Latina continúa siendo el desconocimiento mutuo.

Nuevas conexiones regionales

La dimensión marítima de la Franja y la Ruta tiene entre sus principales espacios de conexión las rutas que atraviesan el sur de China y enlazan con países del sudeste asiático antes de proyectarse hacia otras regiones. La lógica planteada durante el seminario parte de una idea central: la construcción de relaciones económicas no se limita a un solo corredor, sino que se articula mediante una red de conexiones terrestres y marítimas. De esta manera, China busca fortalecer vínculos comerciales y económicos con diferentes regiones, al tiempo que amplía sus posibilidades de conexión con los mercados internacionales.

Durante la conferencia señaló que, en poco más de una década, más de 150 países y 30 organizaciones internacionales han firmado documentos de cooperación en el marco de la Franja y la Ruta. También se destacó que 21 países de América Latina y el Caribe forman parte actualmente de la iniciativa. Para Chang, este proceso refleja una ampliación de la presencia internacional de China y de sus asociaciones estratégicas, particularmente con países en desarrollo.

Otro de los conceptos centrales de la exposición fue el de cooperación. Chang explicó que la visión china de la Franja y la Ruta se relaciona con ideas como «ganar-ganar», prosperidad compartida, intercambio y aprendizaje mutuo.

En su interpretación, estos conceptos están vinculados con una tradición cultural que concede un peso importante a lo colectivo y a la idea de comunidad. De ahí que durante la conferencia apareciera reiteradamente la expresión «futuro compartido», utilizada para explicar la concepción china de sus relaciones con otros países.

Esta perspectiva, según el académico, busca trasladar la cooperación económica hacia ámbitos más amplios, como la gobernanza global, los intercambios culturales, el desarrollo y la seguridad.

Las propias diapositivas de la conferencia definieron la iniciativa como un mecanismo que, mediante el diálogo y la consulta, pretende materializar la construcción conjunta, el disfrute compartido, la cooperación, el intercambio y el aprendizaje mutuo, además de promover la confianza política y la integración económica.

Se busca fortalecer la comunicación entre China y América Latina.

Desarrollo de alta calidad

La discusión sobre la Franja y la Ruta también estuvo vinculada con la transformación del modelo de desarrollo chino.

En las últimas décadas, China ha incrementado su capacidad productiva y tecnológica en sectores estratégicos. Durante el seminario se destacó el desarrollo de áreas como la siderurgia, la fabricación de equipos, la automatización y la electrónica, dentro de un proceso de modernización industrial que busca elevar la calidad y la eficiencia de la producción. La tecnología ocupa, por tanto, un lugar transversal y es que está presente en la producción, en las comunicaciones, en los sistemas de transporte y también en la educación.

El concepto de desarrollo de alta calidad aparece asociado a esta transformación. No se trata solamente de producir más, sino de incorporar innovación, tecnología y conocimiento para elevar la capacidad productiva y fortalecer la participación de China en la economía mundial.

La relación con América Latina ocupó una parte importante de la intervención. Chang recordó sus experiencias académicas y profesionales en países de la región y señaló que el contacto directo puede modificar percepciones construidas previamente.

La idea también funciona en sentido inverso. Según explicó, algunos ciudadanos chinos pueden tener una imagen de América Latina asociada exclusivamente a problemas de inseguridad o inestabilidad, mientras que quienes han vivido o trabajado en la región encuentran una realidad mucho más diversa. Ese intercambio de experiencias, sostuvo, demuestra la importancia de incrementar la comunicación.

Para los periodistas latinoamericanos que participan en el programa CIPCC, esta dimensión adquiere una importancia particular. La estancia en China no representa solamente una oportunidad para conocer lugares o instituciones, sino también para acceder a información directa sobre la evolución económica, tecnológica, política y social del país.

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