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Crueldad ambiental y falta de empatía oficial: cuestionamientos al plan que habilita veneno y despliegue militar contra la cotorra de campo

Expertos advierten que todo veneno para fauna vertebrada provoca sufrimiento prolongado: agonía, parálisis, hemorragias internas y desorientación.

La decisión del Senado de habilitar la participación del Ejército Nacional en el combate a la cotorra de campo, junto con el uso de veneno “controlado”, generó una ola de críticas de especialistas, organizaciones ambientales y defensores de la fauna. La iniciativa, impulsada por el senador nacionalista Sebastián Da Silva, es cuestionada por el alto nivel de crueldad que implica hacia las aves y por los riesgos severos para otras especies, los ecosistemas y la salud humana.

Crueldad directa: muerte lenta y efectos colaterales inevitables

Aunque el plan oficial evita usar el químico Carbodan (de “altísima toxicidad”) y promete alternativas “menos peligrosas”, expertos advierten que todo veneno para fauna vertebrada provoca sufrimiento prolongado: agonía, parálisis, hemorragias internas y desorientación.
Colectivos de rescate de fauna señalan que las cotorras envenenadas no mueren en el acto, sino después de horas de dolor, muchas veces cayendo en zonas urbanas o rurales donde pueden ser ingeridas por otras aves, perros, gatos u otros animales silvestres.

Cadena de muertes: halcones, patos y fauna nativa en riesgo

Especialistas como el exdirector de Fauna, Jorge Luis Cravino, recordaron que el uso de cebos tóxicos está prohibido desde 1996 por su potencial para generar “cadenas de mortalidad”.
Halcones, chimangos, lechuzas y otras aves rapaces, que cumplen un rol clave en el equilibrio ecológico, pueden alimentarse de cotorras intoxicadas y morir a su vez.
Además, especies nativas en declive podrían verse afectadas sin posibilidad de control ni compensación ambiental.

Impacto en hábitats y riesgo sanitario para la población

Ambientalistas alertan que la estrategia puede contaminar suelos, cursos de agua y áreas de producción agrícola donde también trabajan familias rurales. La manipulación de animales intoxicados, aún con presencia militar, representa un riesgo epidemiológico por transmisión de patógenos y contacto con sustancias tóxicas.

Señalamientos al gobierno y al impulsor político del plan

El rol del senador Sebastián Da Silva (principal promotor de la medida) ha sido fuertemente cuestionado. Colectivos ambientales y defensores de animales apuntan a su postura como un ejemplo de falta de empatía y desconexión con estándares modernos de manejo de fauna, priorizando una solución rápida y letal por encima de alternativas de manejo ético y sostenible.
También critican al gobierno por respaldar medidas consideradas regresivas y por no impulsar previamente estrategias de prevención, manejo de hábitat o control poblacional no letal.

Un debate ético y ambiental que recién comienza

Mientras el Ministerio de Ganadería y técnicos del INIA trabajan en protocolos para aplicar los venenos y organizar la recolección de animales muertos, la controversia sigue creciendo.
Para científicos y organizaciones, la discusión excede la plaga agrícola: pone en cuestión la relación del país con su fauna, sus ecosistemas y la responsabilidad ética del Estado.

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2 Comentarios

  1. EL GRAN PROBLEMA SON LAS COTORRAS PUES APARENTEMENTE CON APLAUSOS O ALGUN TIRO ES UNA PLAGA INCONTROLABLE. LOS ARBOLES FRUTALES, LOS FRUTEROS, LAS VERDURAS, QUEDAN ABSOLUTAMENTE «PELADOS» CUANDO LA COTORRA DE CAMPO ATACA…. MILES DE FAMILIAS, TRABAJAN SIN CESAR DE SOL A SOL Y PUEDEN PERDER TODO O ALGUNA IMPORTANTE PLARTE DE SU ESFUERZO EN SOLO MINUTOS MAXIMO UN DIA…. ¿Y? SE ENTIENDE PERO LO PROUESTO ES PONER CONTROLES EN LOS NIDOS PARA QUE SE EMPIECE DE UNA VEZ LA LUCHA CONTRA LA PLAGA. (quizás hasta tengo suerte y se llevaan a mi suegra)

  2. Sólo a algún descerebrado se le puede ocurrir tan siniestra como peligrosa solución, pero lo mas peligroso es que existan treinta descerebrados más que acompañen.

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