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Daisy Tourné, los desafíos de una “Mujer Pública”

"Mujer Pública", el poemario póstumo de Daisy Tourné plasmó lo que fuera su vida durante ese periodo en la palestra pública como dirigente en Uruguay

Daisy Tourné
Daisy Tourné

Hay una caricatura de Daisy Tourné que en su momento circuló con fuerza. No podemos calificarla como una imagen cualquiera, pues Sanopi la mostraba frente a la ducha, con una cortina dibujada llena de puñales. La ilustración condensa en un trazo lo que fueron años de exposición, una mujer atravesada por las cuchillas del escarnio público, pero aún así, de pie. Tourné murió en 2022, pero dejó este libro  -un poemario con algunos cuentos- que funciona como testimonio de «la mujer que fue siendo». Una frase que es utilizada en múltiples espacios para describir ese proceso de construcción de sí misma que tuvo que transitar una mujer con las dimensiones políticas que ella tuvo. 

El libro explora lo que ella misma definía como «el gran problema». Esto era que las mujeres que deciden asumir una vida pública enfrentan un escrutinio sobre su conducta privada que los varones simplemente no conocen. La intromisión es terriblemente incisiva en el caso de ellas, decía, y aún más cuando se proclaman feministas, como era su caso. Para Tourné lo que se les discute y cuestiona a las mujeres que ocupan el espacio público no se refiere a su aporte o a sus propuestas. Pues siempre se veía como una manera de borrar o, peor, de descalificar.

Mujer Pública es un poemario con algunos cuentos que funciona como testimonio de "la mujer que fue siendo"
Mujer Pública es un poemario con algunos cuentos que funciona como testimonio de «la mujer que fue siendo»

Los textos apuntan a lo que ella vivió en carne propia. De esa manía de vincular lo privado con lo público y lo que es peor juzgar por ello. Fue la primera mujer al frente del Ministerio del Interior en Uruguay. Desde ese entonces empezaron los ataques. En enero de 2009 publicó una foto en Facebook sin dimensionar el impacto que podía tener. Apareció en una foto bajo la ducha donde mostraba su rostro mojado y se desató un vendaval de violencia.

Hasta ese momento, Tourné refería que tenía una buena imagen y que este ataque fue una buena manera de matarla, de adentro y de afuera de la izquierda. Luego de eso, la descalificación, la burla, aparecer en todos lados, el impacto sobre su familia. Ella se ponía la coraza, hasta que entendió aquella frase de que cuanto más gruesa es tu coraza, más débil eres. Sufrió horrores y una soledad absoluta, hasta los compañeros socialistas tenían vergüenza de aparecer a su lado. Estuvo mucho tiempo sin salir a la calle, con tratamiento psiquiátrico y psicológico porque la depresión la inundó. 

A pesar de ser una pionera en los temas de género, iniciativas en leyes de avanzada y haber impulsado varios cambios en la estructura de la Policía, las personas solo hacían juzgar, lo que terminó en su renuncia. Para ella era esencial poner en conocimiento para otras mujeres y así poder pensar y que se puedan identificar  a través de las reflexiones sobre sus cicatrices producto a su faceta como mujer pública. 

«Mujer Pública» no es un libro de memorias políticas, sino un poemario que dibuja otros perfiles, otras búsquedas. Tourné pensaba que desnudar esas líneas -las de la mujer que fue siendo- podría aportar a dibujar otros modelos, otras posibilidades para las mujeres con alto grado de visibilidad. También dar cuenta de una forma instituida del ejercicio de lo político desde la función pública, que cobra un impuesto a quién se atreve a desafiarlo. En sus páginas aparece la maestra, la sindicalista, la legisladora, la ministra.

Pero también la mujer que canta tango, la que comparte en familia, la que abraza, la que grita, ríe y llora y no le parece que eso deba ser materia de debate público. Como diría en esa entrevista que le realizaría Lilián Toledo en 2021 «Creo que los que nos dedicamos a la política tenemos que tener un componente de narcisismo, si no, jamás nos expondríamos como nos exponemos públicamente, por más que luego hagamos los discursos de modestia». «Es un lugar que hay que cuidar y ponerle cabeza, porque te podés ir al diablo en cualquier momento».

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1 Comentario

  1. Para el desempeño de funciones públicas demostró ser una persona con mucha desubicación y Tabare Vázquez hizo bien en desplazarla No entendió que la vida privada y pública son cosas diferentes

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