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En el Día Internacional de la Mujer +Bienestar apuesta por la transformación

+Bienestar en el 8M: “Hoy, elige cuidar más de ti misma”

La mayoría de pacientes con problemas de salud mental son mujeres

El equipo de +Bienestar comparte que la salud mental es esencial para el bienestar general de cualquier persona.
El equipo de +Bienestar comparte que la salud mental es esencial para el bienestar general de cualquier persona.

La sala de espera del centro +Bienestar recibe a diario un flujo constante de personas que buscan ayuda. Sin embargo, podemos encontrar entre ellas un patrón que se repite una y otra vez, si, la mayoría son mujeres. Esta es una realidad que los registros de asistencia confirman a menudo, dado que los problemas de salud mental es un flagelo que afecta intensamente a Uruguay. Diario la R dialogó con el equipo de +Bienestar quienes comparten que la salud mental es esencial para el bienestar general de cualquier persona. 

Para la Licenciada en Enfermería, Rebeca Pernalette, existe una multitud de situaciones que no necesariamente tendrían que implicar una patología, que pueden afectar a ese bienestar, sean mujeres u hombres. Sin embargo, en la mujer también se ve amenazada por una serie de factores sociales y culturales asociados al género. Además añadió que, desde + Bienestar, atienden pacientes que muchas veces llegan por situaciones puntuales, “desde el equipo, le brindamos la ayuda que necesitan”. “Buscamos ese enfoque, de cada paciente de forma individualizada, de acuerdo a sus necesidades, en vista de que se recupere”, subrayó. 

Licenciadas en Enfermería María José Quintero y Rebeca Pernalette
Licenciadas en Enfermería María José Quintero y Rebeca Pernalette

Pernalette explica que las mujeres presentan tasas significativamente más altas de depresión, trastornos de ansiedad y síntomas asociados al estrés crónico en comparación con los hombres. La pregunta que nos surge entonces no es si esto ocurre, sino por qué ocurre. Por su parte, la licenciada María José Quintero, también enfermera, complementa añadiendo que se acercan de forma eficaz y personalizada a cada paciente, y a sus familiares, quienes necesitan consultar y escuchar una valoración directa de enfermería. 

Pero ¿qué hay detrás de esa búsqueda de ayuda? ¿Qué lleva a una mujer a cruzar la puerta cuando durante generaciones se esperó que soportaran en silencio?. Cuando se indaga sobre las problemáticas específicas que afectan a las mujeres en Uruguay, emergen factores que configuran un panorama complejo. «Principalmente se ve la parte social, la parte económica, y los antecedentes familiares con grandes estadísticas», detalla Quintero. El componente económico aparece una y otra vez. La imposibilidad de cubrir necesidades básicas, la inestabilidad laboral o la dependencia económica generan un estrés que, en muchos casos, deriva en cuadros ansiosos o depresivos.

«Hay mujeres que se desbordan de situaciones que se les escapan de las manos», describe Quintero. Implica que hay un límite que se ha superado, una capacidad de contención que ha resultado insuficiente frente a la presión acumulada. Teniendo en cuenta esto Quintero añadió que «La mujer tiene un rol fundamental en la familia, y eso influye mucho. En este caso la mujer tiene una sobrecarga, aparte de la familia, los hijos, estudios». Y cabe destacar que no se refiere a una cuestión de cantidad de tareas. Sino que implica la responsabilidad emocional sobre el bienestar de los demás, la gestión de los afectos familiares, el cuidado de quienes no pueden cuidarse solos. Y cuando esa estructura de sostén comienza a tambalearse, esa mujer se encuentra sin red propia.

Por otra parte, una de las preocupantes en pacientes mujeres es la postergación sistemática de la propia salud. «No cumplen el tratamiento, porque colocan otras prioridades que siempre ponemos en primer lugar», agrega Quintero, señalando que el entorno comunitario puede funcionar tanto como red de apoyo como fuente adicional de presión. Frente a este panorama, el enfoque de +Bienestar privilegia una estrategia basada en la construcción de un vínculo terapéutico sólido. Cada mujer llega con una historia singular, con recursos y limitaciones específicas, con una red de sostén que puede ser amplia o inexistente. 

También destacan que la salud mental no se resuelve únicamente con fármacos, ni solo con psicoterapia, ni exclusivamente con intervenciones sociales. Requiere una mirada que integre todas estas dimensiones. Manifiestan que en la práctica, esto significa que la mujer que ingresa al centro encuentra no sólo un diagnóstico, sino un acompañamiento que atraviesa todos los momentos de su estadía. ¡Si hay Tabú!, afirman, aunque se ha mejorado un poco, continúan los problemas en el orden cultural, hay estereotipos. Por un lado, persiste la idea de que los problemas de salud mental son una debilidad personal, algo de lo que debería avergonzarse. Por otro lado, existe una expectativa social particular sobre las mujeres: deben ser fuertes, no deben quebrarse. 

Pedir ayuda puede ser vivido como un fracaso personal antes que como un acto de autocuidado. «Buscamos hacer todo diferente, crear, decidir, generar redes de apoyo, empoderar a las mujeres, que estén seguras de sí mismas”. Teniendo en cuenta esto, la escucha se convierte así en el primer gesto terapéutico, anterior incluso a cualquier intervención específica. «Es fundamental para nosotros poder brindarle a las pacientes un espacio de escucha activa, que es donde nosotros vamos a poder descifrar las situaciones por las que vienen pasando», explica Pernalette. «En base a todas las herramientas que nosotros tenemos, con todo nuestro equipo buscamos ayudar a esa persona que viene en busca mejoras». 

El equipo de +Bienestar enfatiza que  incluyen actividades grupales, espacios de expresión, intervenciones que apuntan a recuperar la autonomía y la capacidad de agencia que la enfermedad mental suele erosionar. «Se realizan actividades, en cuanto a la parte estética. Hay talleres de peluquería, gimnasia, y talleres comunitarios en el área social”. El centro asistencial cuenta con iniciativas en desarrollo que buscan ampliar la cobertura y profundizar las intervenciones. Se trata de llegar a más mujeres, pero también de ofrecer respuestas más adecuadas a la complejidad de sus situaciones. «En este caso, tenemos áreas que son dedicadas exclusivamente a mujeres», detalla Quintero.

En ellos pueden abordarse temáticas que resultan más difíciles de tratar en entornos mixtos, como traumas vinculados al género. Cuando se habla sobre la relación entre salud mental y empoderamiento femenino, las respuestas son contundentes. «Un ser humano, ya sea mujer o sea hombre, siempre y cuando no se desvanezca su salud mental, ya está empoderado», responde Quintero. Una mujer que lucha contra la depresión, que está agobiada por la ansiedad, difícilmente podrá ejercer su autonomía.

«Si necesitan ayuda, tienen que buscar ayuda, solicitarla. Hay programas, hay clínicas», enfatiza Pernalette. «También tenemos instalaciones en instituciones, donde podemos brindar toda la ayuda y generalmente la escucha que se necesita». La conversación deriva inevitablemente hacia un tema que atraviesa la experiencia de muchas mujeres, la violencia de género. «Nosotros también contamos en +Bienestar con un equipo de psiquiatras, de psicólogos, que tienen un seguimiento, donde obviamente se ve la evolución», detalla, agregando que tienen la satisfacción del trabajo bien hecho. 

Tanto Rebeca como María José son profesionales migrantes que han encontrado en Uruguay un espacio para desarrollar su vocación. «Hemos sido incluidas, podemos hacer lo que sabemos, lo que estudiamos, de que eso sea reconocido aquí y que seamos tomadas en cuenta es algo muy positivo para el desarrollo personal nuestro como mujeres», comparte Quintero. La experiencia de ser reconocida en el país de acogida, de ser valoradas por su conocimiento y su dedicación, constituye en sí misma una forma de empoderamiento. «Estamos donde queremos estar».

En +Bienestar es ahí donde reside la verdadera transformación, en la capacidad de ofrecer una respuesta humana a un problema humano, sin etiquetas, sin estigma, sin juicios. Esa es, quizás, la enseñanza más valiosa que deja su trabajo, la salud mental como proceso, algo que se construye y reconstruye. Y en esa construcción, el apoyo adecuado en el momento justo, puede marcar toda la diferencia

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