Desde 1966, Uruguay cuenta con la Fundación de Cultura Universitaria, “la principal editorial y librería jurídica del país”. Tienen el objetivo de difundir y promover el conocimiento a través de diversas publicaciones y mediante espacios de encuentro e intercambio tanto para estudiantes, como para profesionales. En conversación con Diario La R, el presidente de la Junta directiva honoraria, Dr. Lic. Federico Villar, explicó que empezó como un proyecto “para poder distribuir apuntes y transcribir las clases de los maestros del derecho, que una vez editados se transformaban en materiales de estudio”. Con el tiempo “fue creciendo hasta convertirse en el acervo del 90% de las publicaciones que en la Facultad de Derecho se estudian”.
La fundación es sin fines de lucro, por lo cual se sostiene con la venta de sus libros y actividades, que docentes y profesionales brindan, como talleres, cursos, seminarios y charlas. Una parte se destina al funcionamiento y otra a la inversión, “para seguir editando libros que es algo que cada año nos superamos en número”. En 2024, según nos informó, superaron las 170 ediciones, cifra récord de publicaciones de la Fundación de Cultura Universitaria y posicionándose entre las editoriales que más publican en el país.
“Nuestras publicaciones acompañan el desarrollo del derecho, que como ciencia jurídica se está diversificando de sus ramas principales. Hay nuevos temas, hay nuevas categorías, nuevas materias. Esto está haciendo que prolifere la masa crítica para poder seguir publicando”, reflexiona. En esa línea, explicó que cuentan con un sistema que les permite sostener la demanda y tener un acervo de reserva, pero generado un balance en cuanto a publicación y venta que “permite el financiamiento de la institución”.
Al haberse instalado como referencia en el mundo académico del derecho, Villar informó que los autores suelen llegar a ellos. “Nuestros autores, me enorgullece decir, son las mentes más brillantes que tiene el derecho en el día de hoy”, destacó. Ante esto, entiende que al ser la editorial de referencia, “da cierto prestigio publicar con nosotros”. A su vez, aclaró que empezaron a aplicar la política de “abrir la cancha” hacia la universidad, invitando por ejemplo a la Facultad de Ciencias Sociales y a la Facultad de Humanidades.
De todas formas, cada publicación pasó por el criterio de calidad académica y de venta, “hay una regla estricta de que el tema que se propone tiene que generar cierto interés”. Sin embargo, “el rechazo a libros es un porcentaje muy bajo”, algo que demuestra “lo abiertos que somos al debate jurídico”. Villar informó que no solo publican libros de autoría uruguaya sino que también tienen propuestas de docentes, abogados y otros profesionales internacionales.
Dentro de sus cometidos, se encuentra la realización de diferentes actividades que colaboran con la cultura jurídica. “Todas las semanas tenemos o una presentación de libro, algún taller o jornada que concertamos con algún profesional o docente, algunas gratuitas y otras no, y se hablan de distintos temas del derecho”, explicó.

Desafíos
“Nuestro público prefiere el libro físico”, analiza. “A el abogado le gusta mucho tener su biblioteca”, sin embargo, “tenemos una línea editorial hacia las ediciones digitales”. Como todo el sector, se enfrentan al problema de la piratería y ante esto, establecieron una estrategia de intentar abaratar los materiales para poder competir con ellos. “Este año batimos récord en cuanto al descuento para estudiantes socios del Centro Estudiante de Derecho, quedando los libros a mitad de precio”, celebra. A su vez, realizan campañas, junto a docentes, para promover la creación de una biblioteca propia de derecho, mediante la compra del libro y no estudiar de fotocopias. “El acceso a los materiales de estudio está dentro de nuestros fines. Por lo tanto, creemos que lo más importante es competir, en cuanto a precio y calidad, al PDF y a la copia, para que se opte por comprar el libro”, concluyó. Por otra parte y pensando en ir incorporando los avances tecnológicos, informó que se está evaluando, por ejemplo, sumar audiolibros dentro de una línea de accesibilidad.
Otro desafío es “seguir siendo la referencia en la materia y acompasar también el crecimiento y la diversificación del derecho en sus ramas”. Villar explicó que “no quedarnos siempre con lo mismo e ir aggionandosos”, es parte de ser referentes. “Nuestra mayor contribución es a la educación pública y a la cultura”, expresó y reflexiona que “un profesional bien instruido siempre es mejor. A eso apuntamos”.
La Fundación de Cultura Universitaria, cuenta además, con una línea de trabajo que consiste en enviar libros a clientes que están en el exterior, así como a estudiantes de derecho comparado a nivel internacional. “No es poco lo que vendemos al exterior. Tenemos muy buenos números en comparación con otras editoriales”, destacó. En ese sentido, comentó que también tienen convenios con otras editoriales y a su vez participan en las ferias internacionales a través de los socios difusores.
Finalizando admite que queda “hacer crecer a la web como una sucursal en línea, que al día de hoy lo es, pero precisa ser más conocida. Porque la venta es tan importante como la venta local, sobre todo en épocas que tenemos las sucursales cerradas”.
Como reflexión final, Villar destacó que la Fundación de Cultura Universitaria, es parte de la identidad del derecho en el Uruguay, de la Universidad de la República y de la educación superior. “Somos parte y nos sentimos parte de una universidad de carácter reformista, autónoma, cogobernada, amplia y gratuita en el sentido del acceso a la misma. En base a esos pilares con los que se construyó nuestra educación superior, son también sobre los que hemos construido esta institución y los que estamos acá velamos porque esos pilares sigan vigentes y cada vez más extendidos”, manifestó.
“Comparados con la región, somos casi únicos. Editoriales a nuestro nivel se encuentran a nivel de una universidad y no a nivel de una facultad. Generalmente las bibliotecas de facultades de derecho en la región manejan volúmenes inferiores, a pesar de ser facultades que tienen masa crítica más grande. Por lo tanto, creemos que estamos en un buen nivel, sin desmerecer las instituciones universitarias públicas que nos rodean”, concluyó.

