Editorial Artesanal «Cuenta, Imagina y Crea»

El día de hoy presentamos un cuento de María Fernanda Peralta

Los invitamos a un mundo donde la imaginación se da la mano con el arte de contar. Idea original derechos © «Cuenta Imagina y crea» a cargo de María Fernanda Peralta

El pobre Burro / Colección “A la cama con Pijama”

Antonio era un Burro de esos que era tan bueno tan bueno que para algunos parecía un burro de verdad.

Su dueño le enseño a ladrar y él lo hacía. Y cada mañana despertaba a los vecinos ladrando por cinco largos minutos.

Antonio fue educado por Don Augusto un noble ciudadano de la ciudad de Malonia un lugarcito perdido en este gran mapa.

Sucedió una mañana que en el pueblo los turistas que podían deleitarse con Antonio y su ladrido quedaban asombrados, algunos a la hora del almuerzo comentaban y se decía según los ciudadanos que Antonio obviamente sabia rebuznar, pero la rareza de hacer algo diferente era esa, ladrar. ¡No había en el mundo un Burro tan inteligente!

El lugar era tranquilo, solo era el paso hacia grandes ciudades y quien viajara un largo viaje y de pasada quedara por Malonia, allí se descansaba muy bien para proseguir.

Antonio se hizo por algún tiempo conocido que hasta en las noticias se le vio, a él y a Don Augusto.

Ellos siguieron por su pueblo siempre con la misma humildad y soltura que los destacaba.

Una buena mañana Antonio rebuzno, y nadie se dio cuenta, y pasó otra semana y Antonio solo rebuzno igual cada día de cada mañana.

Hasta que alguien que visitó el pueblo pregunto; ¿a qué hora y que día Antonio ladraba? Ese pueblo que se había hecho famoso y había beneficiado las ventas de aquel lugar ni se había interesado jamás por Antonio, y su olvido había sido inmediato. Solo el beneficio personal fue el nexo para nombrar a Antonio cuando era necesario. Se hicieron juguetes con el burro y su ladrido, remeras del pueblo de Malonia con Antonio y su cara y otras cosas más.

En otros lugares del mundo hubo Antonios diferentes, pero sin mucha probabilidad.

Antonio y Don Augusto caminaban por el pueblo como siempre, para ellos la vida había sido igual, nadie nunca le había consultado sobre que podían hacer con su burro, así que ahora que la tranquilidad había vuelto a su lugar ellos disfrutaban y obviamente los ciudadanos se dieron cuenta de la poca ética que habían tenido muchos para usar y pasar por encima de los derechos y las ideas de los demás.

Y estoy seguro de que si Don Augusto le hubiera enseñado a el burro Antonio a decir “si ves que tu vecino le enseña a su burro a ladrar, se creativo y tu “enséñale a maullar” Antonio lo hubiera aprendido y lo podría haber predicado como parlante en el Pueblo. Pero volver a utilizar la imagen de Antonio en esa hazaña no fue lo correcto, por eso Augusto prefirió con calma dejar que Antonio rebuznara nuevamente porque para él, el sentido de amistad lo podía extender desde Antonio hasta quienes quisieran ser y demostrar ser amigos, y el silencio de no dar explicaciones era muy claro y hasta mejor explicación para quien se sintiera aludido.

Tener valores, ética, y ser Amigo no es para cualquiera.

La confianza se gana con las acciones, y los beneficios que se reciben por las buenas acciones son inmensurables, “aunque seas un burro” porque la amistad no hay dinero que la compre.

Autora María Fernanda Peralta

Derechos EDITORIAL ARTESANAL © Cuenta Imagina y Crea

Montevideo – Uruguay

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