El Índice de Precios al Consumo (IPC) de diciembre de 2025 registró una leve variación negativa de –0,09%, cerrando el año con una inflación acumulada de 3,65%, una de las más bajas de las últimas décadas. Detrás de este resultado se encuentra el comportamiento de tres rubros clave de la canasta: Alimentos y bebidas no alcohólicas, Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles y Transporte, que tuvieron incidencias negativas y contribuyeron decisivamente a la caída del índice general.
El rubro Alimentos y bebidas no alcohólicas mostró en diciembre una variación negativa cercana al –0,36%, con una incidencia aproximada de –0,10 puntos porcentuales sobre el IPC total. Se trata de un componente de fuerte peso en la canasta de consumo de los hogares, por lo que su comportamiento resultó clave en el resultado del mes.
La baja estuvo explicada principalmente por el marcado descenso en los precios de frutas, hortalizas, tubérculos y legumbres, productos que suelen presentar alta volatilidad estacional. Verduras frescas como tomates, morrones, cebollas y otros productos de huerta registraron reducciones significativas, arrastrando el promedio del rubro hacia abajo. Se registran bajas de precio en Morrones (-39,46%), Tomates (-32,31%), zapallitos y zucchini (-20,37%), cebollas, cebollines, cebolla de verdeo (-13,75%), choclos (-23,25%) y papa, papines (-2,65%). Se observan aumentos de precios en Zapallo criollo, calabaza y kabutiá (16,09%) y boniatos (27,45%).
En contrapartida, algunos subgrupos mostraron aumentos. Panes y productos de panadería, como el pan flauta, galletitas y alfajores, tuvieron subas moderadas. Se registran aumentos de precio en pan Flauta (0,90%), galletitas dulces (2,83%) y alfajores (3,77%).
También en ciertos cortes de carne y derivados, entre ellos el asado de tira, el pollo con hueso y productos cárnicos procesados. Se destaca el aumento de precios en asado de tira (1,21%), pollo, cortes con hueso (2,08%), jamón (2,81%) y en milanesa de pollo, preparada para cocinar (2,08%). Se registran bajas en carne picada (-1,42%).
Sin embargo, estos incrementos no lograron compensar el impacto de la caída en los productos frescos.
El resultado final fue una contribución claramente negativa de los alimentos al IPC de diciembre, con impacto directo en el costo de vida cotidiano.
Vivienda y energía
El rubro Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles fue el que más incidió en la baja del IPC, con una contribución estimada de –0,19 puntos porcentuales en el mes. Este comportamiento estuvo fuertemente vinculado a la evolución de los costos energéticos.
El principal factor fue la reducción en el componente de energía eléctrica, asociada a la aplicación de beneficios y ajustes tarifarios que se reflejaron en las facturas de los hogares durante diciembre (-4,90%), ocasionada por la aplicación del programa “UTE premia” en la factura de consumo del mes de referencia.
Este descenso tuvo un peso significativo dentro del rubro, dada la importancia de la electricidad en el gasto mensual de las familias.
Otros componentes del sector, como agua, gas y combustibles para uso doméstico, mostraron estabilidad o leves variaciones, pero el efecto conjunto fue claramente contractivo. La baja en vivienda y energía no solo incidió en el índice mensual, sino que también ayudó a consolidar un escenario de inflación contenida hacia el cierre del año.
El rubro Transporte también aportó a la variación negativa del IPC, aunque de forma más moderada. En diciembre tuvo una incidencia cercana a –0,03 puntos porcentuales. La variación en esta división se explica básicamente por la baja en el precio de pasaje de avión (-6,33%). Asimismo, se registran aumentos en Transporte de pasajeros con chofer (8,24%).

