La balanza comercial entre Argentina y Brasil cerró 2025 con un saldo negativo de
US$ 5.224 millones, de acuerdo con un informe privado. El dato confirma que, pese a cierta mejora hacia fin de año, el intercambio bilateral continuó marcado por un desequilibrio estructural en perjuicio de Argentina.
El dato que introdujo algo de aire en la serie fue diciembre: ese mes se registró un superávit de US$ 26 millones, que permitió interrumpir una racha de 17 meses consecutivos con cifras en rojo. Sin embargo, el resultado positivo fue moderado y respondió, en gran parte, a una fuerte reducción del comercio en ambas direcciones.
Según el reporte elaborado por la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) —al que accedió la Agencia Noticias Argentinas— el intercambio total entre ambos países alcanzó en diciembre US$ 2.109 millones, lo que implicó una caída del 16,9% interanual. La baja fue simultánea: tanto las exportaciones como las importaciones se contrajeron frente a los niveles registrados un año antes.
El documento precisa que las ventas argentinas a Brasil se ubicaron en diciembre en US$ 1.068 millones, equivalentes a una merma del 14,1% respecto del mismo mes de 2024. Con ese movimiento, las exportaciones acumularon su sexto mes consecutivo de caída, reflejando la debilidad de algunos complejos productivos clave y el menor dinamismo de la economía brasileña.
Del otro lado, las compras argentinas a Brasil sumaron US$ 1.042 millones, con una baja interanual del 19,6%. En comparación con noviembre, el descenso fue del 15,3%, lo que revela un ajuste todavía más marcado en la demanda local de bienes de origen brasileño durante el último tramo del año.
La combinación de ambos factores dio lugar al superávit mensual de US$ 26 millones, el primero en casi un año y medio. No obstante, en términos acumulados, esa mejora puntual no alcanzó para revertir el panorama anual, que cerró con un déficit significativo.
La CAC analizó también la composición sectorial del intercambio. En el caso de las exportaciones argentinas, la caída del 14,1% se explicó principalmente por menores envíos de vehículos automotores de pasajeros, junto con descensos en leche y derivados lácteos, y en partes y accesorios para vehículos. La menor performance del complejo automotor —tradicional motor del comercio con Brasil— incidió de manera determinante en el resultado.
En cuanto a las importaciones, el retroceso del 19,6% desde Brasil estuvo impulsado por la disminución de compras de partes y accesorios de vehículos, automóviles de pasajeros, motores de pistón, vehículos de carretera y minerales de hierro y sus concentrados. Parte de esa baja se vincula con la desaceleración de la actividad industrial argentina y con políticas empresariales de mayor cautela en materia de stock.
El informe destaca que el vínculo comercial con Brasil continúa siendo estratégico para la economía argentina, tanto por el volumen como por la integración productiva existente entre ambos países. Sin embargo, advierte que la persistencia de déficits elevados plantea desafíos para la competitividad local y para la sustentabilidad del intercambio en el largo plazo.
De cara a 2026, los analistas señalan que el desempeño de la balanza bilateral dependerá en buena medida de la evolución de la industria automotriz, del nivel de actividad en ambos países y de las condiciones macroeconómicas —tipo de cambio, financiamiento y demanda regional— que inciden sobre las decisiones de producción y comercio exterior.
Por ahora, el repunte de diciembre aparece más como una pausa que como un cambio de tendencia. El desafío para el nuevo año será transformar ese respiro en una mejora sostenida, capaz de reducir el déficit y de consolidar un esquema de intercambio más equilibrado entre Buenos Aires y Brasilia.


Los argentos se pelean entre si, y ahora con los ajenos. Se hunden solos, creen que pueden llevar sus peleas internas contra otros estados. Van a terminar mendigando a su amo esclavista del norte como siempre.