Si presentas debilidad muscular, mala postura, sobrecargas o lesiones, puedes llegar a presentar dolor lumbar. De igual forma en el ámbito laboral si estás expuesto a largas horas sentado, movimientos repetitivos, levantamiento de peso, o presentas estrés, ansiedad o tensión, aumenta las posibilidades de poseer esta afección.
Es preciso conocer qué es el dolor lumbar o lumbago, este es un dolor intenso en la parte baja de la espalda, principalmente en los primeros días, donde las molestias entorpecen a gran escala los movimientos.
Esto impide acciones que realizamos diariamente como practicar ejercicio o levantar objetos pesados. Aunque no sea una patología grave, en ocasiones puede incapacitar o presentar dolores en exceso. En estos casos, es necesario contar con observación constante ya que puede aparecer repentina o progresivamente. Pues en ocasiones constituye una de las principales causas de bajas laborales, y la segunda causa de consulta médica, tras la cefalea.

El dolor lumbar es una patología frecuente, que afecta a personas de todas las edades. Investigaciones señalan que si bien es más frecuente entre los 40 y los 59 años, tiende a repetirse, convirtiéndose en crónica en personas mayores o con problemas asociados. Sin descartar a las mujeres en estado gestacional, o que presentan sobrepeso como foco para estas molestias.
Los especialistas, en caso de emitir un diagnóstico para tratar los dolores de espalda, identifican varias tipologías de lumbalgia. Esto depende de su origen, intensidad y duración. Teniendo en cuenta su origen, se conoce la lumbalgia inflamatoria que pueden estar provocadas por artrosis, infecciones o problemas orgánicos graves.
También se conoce la lumbalgia mecánica que son más frecuentes y tienen un origen postural o por esfuerzos y sobrecarga de la espalda. Las mismas pueden tratarse con reposo, ejercicio moderado y terapia térmica, además de poder prevenirse más fácilmente con una correcta higiene postural. Teniendo en cuenta el periodo de duración de la lumbia mecánica, se puede clasificar en lumbalgia subaguda que se trata de un dolor de menor intensidad y no supera los 3 meses. La lumbalgia aguda se desarrolla con un dolor muy intenso.
Más del 90% de estas lumbalgias se recuperan en un plazo de entre 3 y 6 meses. Y la lumbalgia crónica que no son más que en aquellos casos en los que el dolor persiste más allá de los 3 meses. Las molestias ocasionadas pueden ser continuas o con intervalos y variar de una intensidad leve a moderada.
Para cuidar nuestra espalda lo principal es mantener una correcta higiene postural en nuestro día a día. Asimismo, puedes cuidarla durmiendo sobre un colchón neutro, así como manteniendo una correcta postura durante las horas de sueño. Los médicos recomiendan dormir boca arriba, y colocar una almohada bajo las rodillas y otra bajo las lumbares.
A su vez, la realización de ejercicio diario como caminar, hacer gimnasia en la piscina o nadar de espaldas para reforzar la musculatura lumbar. En otra instancia también se puede dedicar unos minutos por la mañana a practicar ejercicios específicos para las lumbares.
Otro aspecto importante es evitar caminar encorvado, (lo que es muy común), erguir la espalda y levantar la cabeza. Las personas con sobrepeso sufren mayor tensión en los músculos de la espalda, y por lo tanto tienen mayor predisposición a padecer dolores en la zona lumbar. Es esencial que si trabajas frente al ordenador, cuides la postura. La parte superior de la pantalla deberá estar a la altura de tus ojos, para evitar tener que levantar o inclinar el cuello.
El dolor de espalda suele tener origen muscular, por lo que la terapia térmica ayuda a relajar la zona. Para ello, se puede aplicar calor varias veces al día, en sesiones de 20 minutos, apoyándose de bolsas de agua caliente. Siempre se recomienda acudir al médico para consultar sobre el uso de medicamentos para aliviar el dolor y mejorar la capacidad funcional.

