“Estamos cansados de que la señora digite a dedo todo lo que hay que hacer”, disparó Sáenz al salir de una reunión con el ministro del Interior, Diego Santilli

El gobernador de Salta estalló por el manejo del peronismo

Algunos referentes provinciales, consultados bajo reserva, afirmaron que “es imposible seguir funcionando con un liderazgo que decide todo desde Buenos Aires”.

La interna del peronismo explotó este jueves en las puertas de la Casa de Salta. El gobernador Gustavo Sáenz protagonizó un duro enfrentamiento mediático con la expresidenta y actual titular del PJ nacional, Cristina Kirchner, a quien acusó de ejercer un liderazgo autoritario y de “digitar a dedo” los destinos del partido en las provincias, desatando un temblor político que amenaza con extenderse a todo el país.

“Estamos cansados de que la señora digite a dedo todo lo que hay que hacer”, disparó Sáenz al salir de una reunión con el ministro del Interior, Diego Santilli, en un mensaje que no dejó margen a interpretaciones. Su molestia escaló hasta una definición explosiva: “Me parece que hay que intervenirla a ella; hay que terminar con estos gestos de autoritarismo”, sostuvo, generando un cimbronazo inmediato en la dirigencia nacional del partido.

El gobernador salteño explicó que su reclamo no es personal sino institucional. Según fuentes de su entorno, el malestar viene de largo: varios gobernadores sienten que la conducción central del PJ, desde Buenos Aires, limita la autonomía provincial, controla las candidaturas y define estrategias electorales sin contemplar las realidades locales. La frase sobre intervenir a Cristina Kirchner se interpreta como un síntoma del hartazgo acumulado en distintos distritos, donde cada vez más dirigentes se sienten subyugados por las decisiones de la titular del partido.

El cruce se da además en un contexto de tensión electoral creciente. Con las legislativas de 2025 y las presidenciales de 2027 en el horizonte, los gobernadores empiezan a reclamar mayor margen de maniobra para negociar alianzas y definir candidaturas propias. Según analistas políticos, la posición de Sáenz podría inspirar a otros mandatarios provinciales a salir públicamente del alineamiento con la conducción central, generando una fractura interna que todavía no tiene precedentes en la historia reciente del PJ.

Algunos referentes provinciales, consultados bajo reserva, afirmaron que “es imposible seguir funcionando con un liderazgo que decide todo desde Buenos Aires”. Otros advierten que la situación podría derivar en un escenario de intervenciones cruzadas, donde los mandatarios que se animen a hablar se vean confrontados por el aparato partidario central. La tensión ya se siente en provincias como Tucumán, Mendoza y Córdoba, donde dirigentes locales monitorean de cerca los movimientos de Sáenz.

El impacto del cruce también tiene repercusiones en la mesa chica del PJ nacional, donde varios dirigentes ven con preocupación la posibilidad de que la discusión escale a enfrentamientos abiertos entre sectores afines a la expresidenta y los que reclaman autonomía. Desde el entorno de Cristina Kirchner, por ahora, no hubo respuesta formal, aunque se espera que en las próximas horas se produzca un comunicado o una serie de gestos políticos destinados a reafirmar el liderazgo central.

El episodio se produjo en paralelo a una reunión estratégica con Santilli, donde Sáenz y otros referentes discutieron la posibilidad de consolidar un espacio más federal dentro del peronismo, que pueda equilibrar la influencia de Buenos Aires con la realidad de las provincias. Entre los temas abordados estuvieron la negociación de candidaturas, la distribución de recursos partidarios y la coordinación de agendas legislativas.

Analistas políticos coinciden en que la declaración de Sáenz marca un antes y un después en la interna del partido. Por un lado, deja en evidencia que la conducción central enfrenta resistencia interna creciente; por otro, plantea un escenario de presión directa sobre Cristina Kirchner para ceder espacio a los gobernadores o arriesgar una fractura pública de difícil recomposición.

El mensaje de Sáenz también apunta a la sociedad: enviar una señal de que existe un sector del peronismo dispuesto a plantarse frente al autoritarismo interno y reclamar mayor autonomía para gestionar la política territorial. Las próximas semanas serán determinantes para medir si este gesto se limita a una expresión de enojo mediático o si se traduce en un movimiento de fondo dentro del PJ.

Mientras tanto, la dirigencia nacional observa con atención y preocupación. Cada declaración de Sáenz es analizada en clave electoral, y muchos advierten que si la disputa no se contiene, podría tener consecuencias directas en la unidad del peronismo de cara a las elecciones nacionales, especialmente en provincias donde la autonomía de los gobernadores es clave para asegurar votos y sostenimiento político.

En definitiva, el cruce en Salta dejó en claro que la interna del PJ ya no se limita a discusiones internas sino que explota públicamente, con declaraciones de alto voltaje y acusaciones directas hacia la cúpula central. La pregunta que ahora recorre los pasillos del poder es si este enfrentamiento será un capítulo aislado o el inicio de un proceso de redistribución del poder interno, con provincias reclamando cada vez más protagonismo frente al liderazgo central.

 

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1 Comentario

  1. Es lamentable pero no interesa a los Uruguayos lo que tiene que ver con los corruptos grupos del peronismo y del actual gobierno Ni hay uno mejor que otro

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