El gran reinado de Pelé

Jugó cuatro ediciones y ganó tres para convertirse en el futbolista con más Copas del Mundo en la historia. Las coronaciones en 1958, 1962 y 1970

Tenía apenas 17 años cuando plantó la verdadera semilla del mito. Su nombre ya resonaba, pero todavía no era el apellido de las grandes marquesinas. Brasil dudó hasta último minuto, incluso barajó correrlo de la lista por una lesión, pero el entrenador confió y llevó a un joven Pelé al Mundial de 1958. Ese evento en la línea del tiempo modificó todo el escenario. O’Rei comenzaba a ser el rey del fútbol. Edson Arantes do Nascimento se perdió el debut en la Copa del Mundo de Suecia contra Austria (3-0) y el empate (0-0) vs. Inglaterra, hasta que finalmente saltó a la cancha para el 2-0 contra la Unión Soviética de Lev Yashin. Era el debut de la leyenda en un Mundial. Ya en cuartos de final, ante Gales, empezaría a dar muestras de su potencial: triunfo 1-0 con su tanto. Aparecería con un hat trick en semifinales en el 5-2 ante Francia y sumaría otros dos gritos en la definición del título ante el local, Suecia.

Aquella goleada ante los anfitriones significaría la primera Jules Rimet para las vitrinas brasileñas con un Pelé que acumularía cuatro titularidades y seis tantos para convertirse en el máximo artillero del Mundial 58.  

Es cierto que cuatro años más tarde, en Chile 1962, no tuvo tanta incidencia por culpa de un problema físico que lo perjudicó a lo largo de la competencia. El goleador de 21 años fue titular en el estreno ante México y marcó un gol en el 2-0. Estuvo desde el inicio en la siguiente presentación (0-0 ante Checoslovaquia), pero el entrenador Aymore Moreira lo colocó entre los suplentes en el último choque de fase de grupos contra España. No volvería a tener actividad por la lesión y sería parte desde afuera del segundo título de su selección, que contó con Garrincha como estrella.

Seguramente más inolvidable fue lo sucedido en la edición de 1966 que se celebró en Inglaterra. Pelé fue clave para vencer a Bulgaria 2-0 en el debut tras anotar un tanto, pero luego de un juego físico en el estreno decidieron preservarlo en el siguiente duelo contra Hungría y debió ver desde afuera la derrota 1-3 que puso en jaque a su selección. Reapareció en el compromiso clave frente a Portugal, pero los europeos se impusieron 3-1 con un doblete de su estrella Eusebio y eliminaron a Brasil. Pelé jugó lesionado aquel día y, para colmo, recibió una serie de entradas violentas.

Sería la única vez, hasta hoy, que Brasil quedaba afuera en fase de grupos de un Mundial, dejando de lado el formato debut de 1930. O’Rei había decidido ponerle punto final a su estadía en la selección por múltiples causas entre las que se conjugaban la mala organización y las serias lesiones que arrastraba. 

 “No estaba seguro de poder hacerlo, así que pensé que podría despedirme. Cuando llegó el Mundial de 1970, estaba bien y pensé: ‘Bueno, está bien, si me llaman, iré’. Sucedió y fue un regalo de Dios. Fue lo mejor”, reconoció años más tarde sobre ese proceso entre 1966 y la reaparición en 1970.

Ese cambio de perspectiva le permitió darle una trascendencia mayor al mito. Pelé volvió a brillar en una Copa del Mundo a poco de cumplir 30 años. Brasil ganó su tercer Trofeo Jules Rimet y se quedó con ese galardón de manera permanente, dándole paso al nuevo trofeo que permanece hasta la actualidad. Pero aquel evento será recordado por siempre por el brillante equipo sudamericano y el gran torneo de O’Rei.

Jugó los seis partidos del certamen: le hizo un gol a Chescolovaquia en el 4-1 del estreno y anotó un doblete en el 3-2 frente a Rumania en el cierre de la fase de grupos. Luego de ser parte del once inicial en el 4-2 de cuartos de final ante Perú y 3-1 sobre Uruguay de semifinales, Pelé fue el encargado de abrir el marcador ante Italia en la recordada definición en el Estadio Azteca.

Su equipo venció 4-1 a los europeos para alzar la corona y Pelé finalizaría un Mundial en enorme nivel con cuatro goles, que lo dejaría lejos de los 10 tantos que anotó Gerd Müller para Alemania, los 7 que sumó Jairzinho para Brasil y a uno del peruano Teófilo Cubillas. Ya no volvería a pisar las canchas en un Mundial e inclusive explicó hace una década en una entrevista con el medio brasileño UOL que optó por no participar de la edición de 1974 que se celebró en Alemania porque “estaba descontento con la situación de la dictadura” que había en su país.

Aún hoy permanece como el futbolista con más Copas del Mundo en la historia (3) y se ubica como uno de los máximos artilleros en los mundiales con los 12 tantos que acumuló en sus cuatro participaciones por detrás de Miroslav Klose (16), Ronaldo (15), Müller (14), Lionel Messi (13) y Just Fontaine (13).

El día del Maracanazo decidió que quería ser futbolista

Tenía 10 años. Hacía calor en Três Corações, un municipio ubicado en el sur de Minas Gerais. Siempre hacía calor, entre las malezas, la tierra, un par de vasos vacíos, trozos de comida de ayer y una pelota de trapo. En una casilla sin futuro, Celeste Arantes, su madre, estaba cansada de tanto fregar, de tanto pelotazo. Y lo mandó a un rincón: el pequeño Edson –un homenaje a Thomas Edison, porque cuando nació se prendieron las primeras luces en su barrio-, se iba a perder la final entre Brasil y Uruguay, un choque de guapos en Río de Janeiro. Atorrante y habilidoso, espió lo que iba a marcar su vida: al rato, Dondinho, su papá, se puso a llorar como nunca antes. Había una radio a todo volumen: las voces decían que el milagro se convertiría, para siempre, en el Maracanazo. Ese día, el 16 de julio de 1950, Edson Arantes do Nascimento cambió la historia, de una vez y para siempre: decidió que iba a ser futbolista. Y se convirtió en uno de los mejores de todos los tiempos. O Rei. La primera camiseta número 10. No habrá otro igual en Brasil: fue el genio de la sonrisa infinita.

Lula: “Nunca hubo un número 10 como él”

El presidente electo de Brasil contó que en un principio “le tenía rabia” por “masacrar a Cortinthians”, el equipo del que es hincha. El presidente electo de Brasil, Lula, compartió en Twitter un hilo dedicado a Pelé. En el texto, contó que lo vio jugar en Pacaembú y Morumbí, y que “dio un show”. “Porque cuando le pegaba a la pelota, él siempre hacía algo especial, que muchas veces se convertía en un gol”, expresó. “Confieso que le tenía rabia a Pelé”, puso también, y luego aclaró que era porque “siempre masacraba” a Corinthians, el equipo del que el presidente electo es hincha. El político escribió, además, que antes que todo, lo admiraba, y que “la rabia se transformó en la pasión por verlo jugar con la camiseta 10 de la Selección Brasileña”. “Pocos brasileños llevaron el nombre de nuestro país tan lejos como él. Por más diferente del portugués que fuese el idioma, los extranjeros de todos los rincones del planeta buscaban la forma para pronunciar la palabra mágica: Pelé”, escribió, y agregó: “Dejó una certeza: nunca hubo una camiseta 10 como él”.

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