El Mundial como motor económico: el fútbol impulsa el consumo local en Uruguay

El evento genera un elevado “clima económico” que impacta en desde los macro hasta las microeconomías

La venta de merchandising se incrementan en años mundialistas

La economía de una sociedad durante un Mundial de la FIFA funciona como un catalizador de consumo masivo que altera el comportamiento financiero de los hogares, los pequeños comercios y el desarrollo urbano local. En países como Uruguay, donde el fútbol se vive de manera especial, el Mundial modifica las prioridades de gasto de las familias tanto en la previa como durante el torneo.

Aunque la competencia se dispute en otro continente, dentro del país se genera un “microclima económico” que mueve la aguja del consumo interno. No es solo pasión: se trata de un desplazamiento real de dinero desde el ahorro hacia el consumo de bienes y servicios. En ese contexto, dos sectores aparecen como los principales beneficiados: el tecnológico y el turístico.

En primer lugar, el sector tecnológico registra un pico en la compra de televisores, dispositivos de streaming y mejoras en los planes de internet. Ver un partido en vivo puede consumir hasta 7 GB de datos, lo que impulsa la contratación de fibra óptica y paquetes móviles. Según datos de la Cámara Uruguaya de Telecomunicaciones, el tráfico de datos crece exponencialmente durante los horarios de juego, mientras que las plataformas de streaming que transmiten el torneo experimentan un fuerte aumento de usuarios.

Un antecedente claro fue el Mundial de Copa Mundial de la FIFA Qatar 2022, cuando el país vivió un auge significativo en el consumo. Las ventas en e-commerce como Mercado Libre y en tiendas físicas se triplicaron durante octubre y noviembre, impulsadas por promociones y la alta demanda de Smart TVs. La expectativa por la participación de la selección uruguaya fue un factor clave, aunque el rendimiento deportivo también incidió en el comportamiento de los consumidores.

El turismo es otro de los sectores que se ve fuertemente impactado. Las agencias de viaje preparan paquetes para acompañar a la selección, generando un flujo importante de gasto en el exterior. En mundiales anteriores, miles de uruguayos invirtieron entre 5.000 y 15.000 dólares por persona para asistir. Para el Mundial de 2026, los paquetes ya se comercializan con precios que, para una experiencia de fase de grupos, oscilan entre los 4.000 y 8.000 dólares. Este fenómeno representa, al mismo tiempo, una salida de divisas por turismo emisivo.

Miles de uruguayos invierten en viajes para acompañar a la selección

La venta de merchandising también se dispara en años mundialistas. Durante Qatar 2022 y ciclos anteriores, la demanda de camisetas de la selección —bajo la marca Puma— creció de forma exponencial, llegando a multiplicarse por diez en comparación con años sin Mundial, según datos de Infonegocios. El alto nivel de expectativa y el desempeño deportivo generaron quiebres de stock, especialmente en los modelos oficiales en celeste y blanco.

Este crecimiento se extiende a otros productos como gorros, banderas, termos, mates, shorts e indumentaria en general vinculada a la selección. También aumenta la venta de artículos más informales, como pintura facial, especialmente en comercios minoristas y puestos callejeros.

En paralelo, el sector gastronómico experimenta un fuerte impulso. Los horarios de los partidos, generalmente en la mañana o la tarde, trasladaron el consumo hacia el hogar o los bares. Supermercados y almacenes registran aumentos en la venta de carnes para asado, picadas, refrescos y, especialmente, cerveza. A su vez, las aplicaciones de reparto incrementan significativamente los pedidos en la previa y durante los encuentros de la selección.

Otro fenómeno característico es el de los kioscos, impulsado por el clásico álbum de figuritas de Panini. Este producto genera un flujo constante de dinero en efectivo en los comercios de barrio. Se estima que completar el álbum puede implicar un gasto de entre 5.000 y 7.000 pesos uruguayos por persona, movilizando millones en todo el país.

En definitiva, el Mundial no solo es un evento deportivo global, sino también un motor económico que redefine hábitos de consumo, impulsa sectores específicos y genera un impacto directo en la economía cotidiana de los uruguayos.

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