El Museo Blanes: Patrimonio, arquitectura y memoria artística en el Prado

En una arquitectura de más de 150 años, funciona el Museo que abrió sus puertas en 1930.

Museo Blanes abrió sus puertas en 1930.

Ubicado en el corazón del barrio Prado de Montevideo, sobre la avenida Millán y a orillas del arroyo Miguelete, el Museo de Bellas Artes Juan Manuel Blanes constituye uno de los enclaves culturales e históricos más significativos del Uruguay. Su trayectoria combina la riqueza de las casas quintas decimonónicas con la consolidación del acervo pictórico de la nación.

El predio que hoy ocupa la institución cuenta con un prolongado devenir territorial que se remonta al reparto inicial de chacras realizado en el siglo XVIII por orden de Bruno Mauricio de Zabala. Sin embargo, el origen de la construcción actual data de 1870, cuando el doctor Juan Bautista Raffo, cónsul general de Italia en Montevideo, encomendó al ingeniero Juan Alberto Capurro la proyección de una residencia unifamiliar.

Capurro, formado en el Politécnico de Turín, concibió una villa de inspiración palladiana agrupada bajo los lineamientos del eclecticismo historicista de influencia italiana. Rodeada por un parque organizado según las pautas de la paisajística francesa del siglo XIX, la villa se integró a la red de residencias de descanso que caracterizaron las márgenes del Miguelete, espacio predilecto de la sociedad montevideana de la época.

A lo largo del último tercio del siglo XIX, la quinta perteneció a distintas personalidades de la época. En 1872 fue adquirida por Clara García de Zúñiga, figura central del entorno social del Novecientos, cuya historia familiar y posterior reclusión en el altillo de la villa alimentaron diversas crónicas de la época. Años más tarde, tras pasar por distintas manos endeudadas, la propiedad fue adquirida por Augusto Morales, quien restituyó y preservó la estructura original hasta las primeras décadas del siglo XX.

En 1929, el gobierno municipal de Montevideo adquirió la propiedad a la familia Morales con el objetivo explícito de transformarla en un museo de bellas artes. La reforma y adecuación del edificio fue encomendada al arquitecto Eugenio Baroffio.

La galeria integra el sistema de museos de la Intendencia de Montevideo.

Respetando la nobleza arquitectónica del diseño original, Baroffio preservó intacto el cuerpo frontal de la villa y proyectó hacia el posterior dos amplias salas de exhibición organizadas en torno a un claustro porticado, fusionando la estética decimonónica con las demandas funcionales de un espacio expositivo moderno.

El 18 de julio de 1930, en el marco de los festejos por el Centenario de la Independencia del Uruguay y al cumplirse cien años del nacimiento de Juan Manuel Blanes, el museo abrió sus puertas al público bajo la denominación oficial de Museo Municipal de Bellas Artes Juan Manuel Blanes. En 1975, el complejo edilicio y su parque fueron declarados Monumento Histórico Nacional.

Aunque nació orientado a la preservación del arte nacional del siglo XIX, a partir de 1940 el museo comenzó a incorporar las obras premiadas en el Salón Municipal, abriendo sus colecciones a la producción contemporánea. Su patrimonio alberga más de dos mil quinientas piezas entre pinturas, esculturas, dibujos y grabados.

Entre sus colecciones permanentes destacan la Sala Juan Manuel Blanes, que exhibe telas emblemáticas del «pintor de la patria» como El Juramento de los Treinta y Tres Orientales o La revista de 1885, y la Sala Pedro Figari, orientada al legado del maestro postimpresionista uruguayo. Asimismo, el museo conserva un valioso acervo de grabado europeo que abarca obras desde el siglo XVI hasta el XX.

El entorno exterior complementa su propuesta con el «Jardín de los Artistas», el Espacio Cultural Barradas situado en las antiguas caballerizas y, desde 2001, el único Jardín Japonés del Uruguay, diseñado por el paisajista Haruho Ieda detrás de la estructura principal.

Integrado a la política cultural de la Intendencia de Montevideo, el Museo Blanes se mantiene como un referente fundamental para la conservación del arte uruguayo y el patrimonio arquitectónico de la ciudad.

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