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La diáspora africana marcó un sello en la cultura latinoamericana

El tambor, la identidad a través del sonido

El tambor africano en América Latina y el Caribe representa una herencia cultural caracterizada por su uso en ritmos, danzas y rituales.

El tambor es un conector de raíces
El tambor es un conector de raíces

Históricamente este instrumento ha formado parte de la cultura e historia, marcando ritmos, celebraciones y expresiones artísticas únicas en la región. El tambor es conocer de dónde venimos siguiendo tradiciones. Es un símbolo de resistencia e identidad para América Latina y el Caribe.

La diáspora africana marcó un sello en la cultura latinoamericana. Constituyéndose así el tambor, como un vehículo para la comunicación, la expresión emocional y la celebración. En el Caribe, los tambores son utilizados en ceremonias religiosas, festivales tradicionales, danzas folclóricas y otras expresiones culturales. Países como Cuba, Puerto Rico, Haití y Trinidad y Tobago, donde este instrumento forma la base de géneros musicales emblemáticos. 

Durante la colonia en algunas sociedades se prohibió su uso pues los esclavos lo utilizaban como medio de comunicación y así organizar manifestaciones. Este significado del tambor también es espiritual, pues a través de los rituales se considera el único instrumento capaz de conectar con ancestros y deidades como parte de sus creencias. 

Chico Repique y Piano (percusión en el candombe)
Chico Repique y Piano (percusión en el candombe)

Candombe 

En Uruguay  el candombe es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, donde las cuerdas de tambores recorren los barrios como el Palermo, recordando el pasado esclavista. Este nace de la conjunción de los más de veinte pueblos africanos, -todos con diferentes idiomas y culturas- que fueron traídos como esclavos al país. Además contaban con danzas y cantos diferentes como sacro o profano, festivo o luctuoso entre otros. Esta expresión artística-religiosa es la más importante del colectivo afro. Considerándose en Uruguay como una de las expresiones musicales más elocuentes. Hoy en el cono sur el candombe sigue vivo, consolidado como identidad del país atravesando por diferentes etapas históricas. Asimismo los esclavos lo utilizaban como método de escape ante la tragedia que enfrentaban. En aquel entonces solían reunirse en las costas de Montevideo para evocar sus vidas en su madre África mediante el canto y la danza

Tambores Batá
Tambores Batá

La rumba afrocubana y el reggae jamaiquino.

La influencia africana es un pilar fundamental en la música del Caribe, resultado de la fusión de tradiciones yoruba, bantú, fon, kongo y otras, con las formas musicales europeas (españolas, portuguesas, inglesas y francesas). Esta síntesis se manifiesta en expresiones rituales y populares a lo largo de la región: en los toques polirrítmicos de los tambores batá y los cantos de «llamada y respuesta» de la santería cubana. La influencia de las culturas prehispánicas, en cambio, es mínima debido a su temprana desaparición. Para 1840, los esclavos preservaron su identidad a través de cultos religiosos, cuyos ritmos constituyen la esencia de la música popular cubana. Con raíces en la religión afrocubana, la rumba evolucionó hacia un repertorio secular. Se manifiesta en tres formas principales: el guaguancó (un juego de seducción en pareja), el yambú (de pareja y más lento) y la columbia (solo acrobático masculino). 

Por su parte el reggae jamaiquino se recuerda en el Mes de la Historia Negra, no solo por su legendaria herencia africana, sino porque febrero también es el Mes del Reggae. Es un momento para que los jamaicanos celebren sus contribuciones únicas a la música mundial. Durante los primeros años de la posindependencia, la música reggae, a través de su estrecha asociación con la filosofía y la cultura rastafari, jugó un papel importante en la transformación de la identidad nacional de Jamaica. 

Las raíces del nexo rastafari-reggae se remontan a las primeras décadas del siglo XX. Durante la década de 1920, Marcus Garvey, el defensor del panafricanismo nacido en Jamaica, movilizó a millones de personas negras en Harlem y en toda la diáspora con su visión de superación racial y un retorno a África.

Colombia y Pacífico: los tambores cununos y la marimba.

En la provincia de Esmeraldas (Ecuador) y en la región del Pacífico Sur colombiano, florece una expresión cultural distintiva. Al compás de la marimba, los cununos y los cantos ancestrales, esta tradición genera espacios vitales para reconstruir la memoria colectiva, transmitir saberes y fortalecer la identidad de las comunidades afrodescendientes.

Aunque Ecuador y Colombia presentan diferencias en sus contextos sociales, económicos y políticos, esta manifestación comparte un vínculo profundo y colectivo entre sus habitantes y el territorio que ocupan. Dicha conexión se expresa de manera vibrante en su música, cantos y danzas.

Esta expresión se erige como testimonio del valor de los paisajes culturales y demuestra que el patrimonio vivo trasciende fronteras nacionales. Así, subraya la necesidad de una visión compartida sobre la diversidad cultural, promoviendo la colaboración y el trabajo conjunto como caminos hacia la paz y la solidaridad entre los pueblos de la región.

Steelpan
Steelpan

Trinidad y Tobago: El steelpan 

El steelpan, instrumento nacional de Trinidad y Tobago, surgió en los barrios populares como una respuesta creativa de la comunidad afrodescendiente a la prohibición colonial de sus tambores tradicionales. Actualmente, se ha convertido en un símbolo de identidad y unidad para todo el Caribe. Su origen se remonta a la década de 1930, cuando músicos innovadores comenzaron a experimentar con bidones de aceite desechados en los puertos. Al martillar estratégicamente la superficie metálica, descubrieron que podían crear distintas notas y escalas musicales.

Trinidad y Tobago sigue siendo la cuna indiscutible de este instrumento, cuyas raíces se hunden en las tradiciones percusivas de los grupos africanos que habitan las islas. Si bien los pueblos indígenas caribes y los indo-orientales también poseían sus propias formas de percusión, fue el legado africano (específicamente el toque de tambores en rituales como los de la religión shangó) el que proporcionó el sustrato espiritual y cultural para resistir la opresión de la esclavitud y, finalmente, dar vida al steelpan.

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