La tecnología de VAR (Asistente de Árbitro de Video) ha cambiado por completo las reglas del fútbol, ayudando a los árbitros a tomar decisiones más justas en los cobros de faltas y a validar o anular goles por posibles fueras de juego. Esta innovación ha evolucionado con el tiempo y pasó de simplemente utilizar las transmisiones televisivas para repetir las jugadas en los monitores de los referís a incorporar herramientas tecnológicas que acompañan cada acción del partido.
Esta revolución del fútbol se utilizó por primera vez en 2016 y fue una medida adoptada progresivamente por ligas y torneos de todo el mundo, incluyendo los Mundiales. El VAR ha sido una herramienta valiosa en las Copas del Mundo, contribuyendo a decisiones más justas, aunque también ha generado debates sobre su implementación y su efecto en el ritmo del juego. Su evolución y mejoras continuarán siendo un tema importante en el futuro del fútbol.
Esta herramienta de video y comunicación ha avanzado a tal punto que su uso podría expandirse a otras jugadas que hoy no contempla el reglamento. La International Football Association Board (IFAB) analiza permitir que el VAR intervenga en acciones como tiros de esquina y segundas tarjetas amarillas en competencias de primer nivel, incluida la próxima Copa Mundial de la FIFA 2026.

Entre las innovaciones se encuentran cámaras de alta definición y super slow motion: entre 20 y 40 cámaras por estadio en torneos grandes (los Mundiales y ligas top pueden incluso superar esa cifra), con equipos HD y 4K, super slow motion (hasta 120–240 fps) y ultra slow motion (hasta 400–1000 fps). Estas cámaras permiten observar contactos, manos o faltas con un nivel de detalle milimétrico.
Asimismo, esta tecnología permite que en la sala o cabina de video operación, donde trabajan los árbitros VAR, haya múltiples monitores sincronizados, repeticiones instantáneas y diferentes ángulos al mismo tiempo, mientras operadores técnicos colaboran seleccionando tomas de manera rápida y precisa.
Una de las evoluciones más notables ha sido la tecnología del fuera de juego semiautomático, utilizada en Mundiales y torneos grandes como la Premier League o La Liga española. Esta innovación funciona gracias a cámaras de tracking óptico que siguen a cada jugador, sensores dentro del balón e inteligencia artificial que detecta la posición de distintas partes del cuerpo (rodilla, hombro, pie, entre otras). La combinación de estas herramientas permite generar líneas automáticas y modelos 3D, reduciendo el tiempo de revisión y minimizando el error humano al trazar las líneas.
En ligas como la inglesa, esta misma base tecnológica se emplea para resolver jugadas dudosas de gol. Cuando no queda claro si la pelota cruzó completamente la línea, el sistema de detección automática envía una señal directa al reloj del árbitro, confirmando la acción de manera inmediata.
Finalmente, se suman los softwares de replay sincronizado, que permiten que todas las cámaras estén coordinadas por timecode, dando a los árbitros la posibilidad de retroceder fotograma a fotograma y comparar ángulos en simultáneo. Todas estas tecnologías están conectadas mediante un sistema de comunicación en tiempo real entre los responsables de impartir justicia, lo que facilita decisiones casi instantáneas, incluso en las jugadas más complejas.

