De acuerdo con un informe de la Asociación del Comercio Automotor (ACAU), durante 2025 se comercializaron en Uruguay 14.387 vehículos eléctricos (VE), lo que representó un aumento interanual del 147%. En promedio, se vendieron 39 vehículos eléctricos por día a lo largo del año. Este crecimiento exponencial vino acompañado de la expansión de los puntos de carga en las rutas nacionales. Según datos oficiales, actualmente existen 587 cargadores instalados en el país, de los cuales 150 pertenecen a empresas privadas y el resto a UTE.
Estos números reflejan una recepción claramente positiva de los autos eléctricos por parte del mercado uruguayo. El fenómeno está impulsado por fuertes incentivos fiscales, como la exoneración de impuestos, la llegada de nuevas marcas, especialmente de origen chino como BYD y MG, y una creciente conciencia ambiental. Todo ello ha permitido que Uruguay se consolide como líder regional, con un crecimiento acelerado en ventas, una mayor diversificación de modelos, con predominio de los SUV, y una mejora sostenida en la infraestructura de carga, transformando el mercado automotriz nacional en pocos años, según la propia ACAU.

A este escenario se suma el elevado precio de los combustibles. Con valores de la gasolina que rondan los dos dólares por litro, conducir un vehículo eléctrico representa un ahorro real y atractivo para muchos usuarios. Este beneficio económico se ve reforzado por un entorno energético favorable, ya que Uruguay cuenta con una matriz eléctrica mayoritariamente renovable, lo que fortalece el argumento ecológico detrás de la transición hacia la electromovilidad.
El crecimiento sostenido se viene evidenciando desde 2021, cuando se pasó de vender apenas algunas centenas de unidades a casi 6.000 en 2024, hasta alcanzar un récord proyectado para 2025. En términos de participación de mercado, los vehículos eléctricos superaron el 3% en 2024 y se acercaron al 25% en 2025 del total de autos 0 km, es decir, uno de cada cuatro vehículos nuevos vendidos en el país es eléctrico. Este contexto posiciona a Uruguay como un referente en la electrificación vehicular en América Latina.
En paralelo, incluso en los segmentos económicos y de gama media-alta o “premium”, los modelos chinos han comenzado a desplazar a marcas tradicionales europeas y estadounidenses. Este fenómeno no responde únicamente a precios más accesibles, sino a una propuesta integral que incluye buena autonomía, tecnologías modernas, menores costos de mantenimiento y el respaldo de un marco regulatorio favorable.
Más allá del ahorro económico, el avance de la electromovilidad en Uruguay no es solo una moda. Responde a una visión de largo plazo orientada a reducir la huella de carbono, promover un transporte más limpio y aprovechar una matriz energética renovable que ya distingue al país en la región.

Marcas que dominan el mercado
El mercado uruguayo de vehículos eléctricos está dominado por marcas chinas como BYD, JAC y MG, que ofrecen una sólida relación calidad-precio, tecnologías avanzadas y menores costos operativos, impulsados además por beneficios fiscales como la exoneración del IMESI y la reducción del IVA. Esta combinación ha favorecido un crecimiento sostenido, acompañado por una red de carga en expansión y un consumidor cada vez más informado, que prioriza el ahorro total.
La tendencia también alcanza a los segmentos premium, con la llegada de opciones de lujo de origen chino como Xpeng, Zeekr y el esperado Avatr, generando incluso movimientos estratégicos en marcas tradicionales como Chevrolet.
Un caso destacado es el de BYD (Build Your Dreams). La marca china se estableció formalmente en Uruguay a finales de 2023 y desde entonces no ha detenido su crecimiento. Si bien ya operaba desde 2019 con vehículos comerciales como el T3 y T6, posteriormente lanzó modelos como el D1 y el Seal. El BYD Seagull se convirtió en uno de los grandes éxitos de ventas por su popularidad y desempeño, mientras que la presencia de la marca se consolidó con la apertura de tiendas en shoppings a fines de 2025 y comienzos de 2026.
El impacto fue tal que BYD logra competir rápidamente con marcas históricas como Chevrolet, Volkswagen, Chery, Toyota y Ford. En 2025 lideró el acumulado de ventas de SUV, con más de 4.000 unidades comercializadas, alcanzando una participación del 17,52% del mercado.
La confianza generada por BYD como pionera en el país abrió la puerta a la llegada de otras marcas, en su mayoría provenientes del “gigante asiático”, como JAC, Dongfeng (Nammi), Geely y JMC. Este escenario ha obligado a las grandes automotoras globales a adaptarse a la nueva realidad. Marcas como Volvo (EX30), MG y Chevrolet también comenzaron a ganar terreno con modelos específicos, aunque la presencia china sigue siendo dominante en el mercado de vehículos eléctricos.
Este avance no es casual. La industria ha evolucionado rápidamente en términos tecnológicos. Muchos modelos incorporan sistemas multimedia y de conectividad avanzados, con pantallas táctiles de gran tamaño, compatibilidad con Apple CarPlay y Android Auto, tableros digitales y funciones inteligentes de uso cotidiano. A esto se suman sistemas de asistencia al conductor, como cámaras 360°, sensores de estacionamiento y asistentes activos de seguridad, que hasta hace pocos años estaban reservados a segmentos de alta gama.
Además, algunas marcas ya trabajan en el desarrollo de baterías semi-sólidas. MG, por ejemplo, planea introducir versiones con tecnología semi solid-state, un avance que promete mejorar la densidad energética y los niveles de seguridad.
Todo este ecosistema tecnológico, combinado con ahorro económico y sostenibilidad ambiental, refuerza una idea clara: hoy más que nunca, Uruguay se consolida como un ejemplo regional en movilidad eléctrica y un modelo que vale la pena seguir.

