La epilepsia es una afección cerebral que causa convulsiones recurrentes. Hay muchos tipos de epilepsia. En algunas personas, se puede encontrar la causa y en otras se desconoce. La epilepsia es común y afecta a personas de todos los sexos, razas, grupos étnicos y edades.
Los síntomas de las convulsiones pueden variar mucho. Algunas personas pueden perder el conocimiento durante una convulsión. Otras pueden permanecer con la mirada fija por algunos segundos. Y otras pueden mover repetidamente los brazos o las piernas. A estos movimientos se los conoce como convulsiones.
La epilepsia es un trastorno crónico no transmisible del cerebro, y se caracteriza por la predisposición crónica a generar crisis epilépticas o convulsiones de forma provocada. Este es uno de los trastornos neurológicos más comunes. Por otro lado, se estima que hasta el 70% de las personas con epilepsia pueden llevar una vida normal si cuentan con el tratamiento correspondiente.

Según reportes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) la epilepsia tiene muchas causas. Estas incluyen enfermedades congénitas, anomalías genéticas, lesiones cerebrales (también traumatismo craneal y accidentes cerebrovasculares) o infecciones cerebrales. Dentro de las causas más comunes encontramos la genética, lesiones cerebrales incluso infecciones cerebrales
Estas crisis son el producto de una actividad eléctrica anómala en el cerebro. A la vez se clasifican convulsivas y no convulsivas. En el caso de las no convulsivas, son alteraciones del estado de conciencia o manifestaciones conductuales. Mientras que las crisis convulsivas incluyen episodios de movimientos involuntarios abruptos, como rigidez muscular y sacudidas rítmicas.
Se han descrito más de 30 tipos de crisis, aunque a grandes rasgos se dividen en dos categorías: crisis focales y crisis generalizadas. Estas crisis por lo general duran apenas unos segundos o unos minutos, al finalizar el cerebro vuelve a funcionar con normalidad. Además se conoce que la forma de manifestarse depende de la parte del cerebro afectada y la causa de la epilepsia.
Los pacientes que presentan esta afección están expuestos a embates psicosociales. Esto se debe a que enfrentan estigma, discriminación y violaciones de sus derechos. Lo cual genera un efecto más adverso que las propias crisis. Asimismo, la epilepsia está vinculada a un incremento de la morbilidad y mortalidad, debido tanto a causas directas, como el estado epiléptico, como a causas indirectas, que incluyen traumatismos y trastornos psiquiátricos coexistentes.
Aproximadamente 50 millones de personas sufren epilepsia a nivel global, lo que la sitúa entre las enfermedades neurológicas más frecuentes en el mundo. De ellas, cinco millones residen en la Región de las Américas.
En América Latina y el Caribe, el 62% de los países ha informado contar con al menos un anticonvulsivo, pero estos medicamentos suelen estar disponibles solo en los niveles secundario y terciario de atención, lo que dificulta el acceso en el nivel de atención primaria.
En esta misma región, más de la mitad de los pacientes no recibe ningún tipo de atención por parte de los servicios de salud. Dos tercios de los países carecen de un programa específico para la epilepsia y el 80% no posee una legislación adecuada sobre esta condición. La mortalidad por epilepsia en América Latina y el Caribe es de 1,04 por cada 100.000 habitantes, cifra superior a la de Estados Unidos y Canadá, donde es de 0,50 por cada 100.000 habitantes.
La Región cuenta con una tasa de 0,7 neurólogos por cada 100.000 habitantes (mayor que el promedio de 0,3 registrado en 2010). A nivel mundial, este indicador es de 0,4, por debajo del observado en las Américas. La epilepsia genera un impacto económico derivado de la mortalidad prematura, la necesidad de servicios de atención médica y la pérdida de productividad laboral, tanto para las personas que viven con el trastorno como para sus familiares.

