“Fiscalía antilavado” investiga a una sociedad anónima deportiva dueña de Boston River

Recibió dinero de la Federación Venezolana de Fútbol, cuya justificación no es clara.

Edmundo Kabchi, un empresario de origen libanés que ha sido nacionalizado venezolano, hizo su entrada en el fútbol uruguayo hace casi una década al asumir el control del Club Atlético Boston River.

Desde entonces, bajo su liderazgo, el club se transformó en una Sociedad Anónima Deportiva (SAD), en la cual Kabchi ostenta el 90% de las acciones. Este cambio estructural ha permitido que el equipo alcance logros significativos, destacándose especialmente en el año 2025, cuando tuvo la oportunidad de competir en la prestigiosa Copa Libertadores de América y en la Copa Sudamericana, marcando un hito importante en la trayectoria del club.

A pesar de estos éxitos deportivos que han elevado el perfil de Boston River en el ámbito internacional, el presente año ha traído consigo una serie de complicaciones para los propietarios del club.

Fuera de la atención del ojo público, la situación se ha vuelto bastante compleja, lo que podría repercutir no solo en el rendimiento del equipo en el campo, sino también en su estabilidad financiera y organizativa a largo plazo.

Estos problemas reflejan las dificultades inherentes a la gestión de un club de fútbol, donde la presión por mantener resultados positivos y una viabilidad económica sólida es constante, especialmente en un entorno competitivo como el uruguayo.

La experiencia de Kabchi al frente de Boston River resalta tanto las oportunidades que el modelo de SAD puede ofrecer en términos de profesionalización y crecimiento, como los riesgos que conlleva la inversión y la administración en el mundo del fútbol.

Si bien el club ha logrado posicionarse en torneos internacionales y ganar reconocimiento, la capacidad de los propietarios para navegar los desafíos actuales será vital para asegurar un futuro próspero y sostenible para el equipo. La situación en la que se encuentra Boston River pone de manifiesto la complejidad del fútbol moderno, donde los éxitos y las adversidades a menudo coexisten en un delicado equilibrio.

La investigación está a cargo del fiscal Enrique Rodríguez y apunta a movimientos sospechosos de dinero que involucran a la Federación Venezolana de Fútbol, el Banco Bandes, una casa de cambio y la participación de paraísos fiscales.

El caso, asignado este año a la fiscalía, analiza operaciones que se remontan al año 2019. En particular, se investiga el origen y destino de dos transferencias realizadas por la Federación Venezolana de Fútbol a una casa de cambio utilizada como intermediaria financiera por Boston River. Las operaciones fueron fechadas el 13 de marzo y el 16 de abril de ese año por montos de 210.000 y 207.400 dólares respectivamente.

Las versiones sobre el origen de estos fondos son contradictorias. Mientras la federación sostiene que se trata del pago por servicios financieros y de logística, la casa de cambio involucrada afirmó que el dinero corresponde a un préstamo para el pago de salarios. La SAD de Boston River está controlada en un 90% por el empresario venezolano Edmundo Kabchi a través de una firma con sede en Panamá. El restante 10% pertenece al club. En la documentación fiscal a la que accedió Diario La R  también se menciona una transferencia por más de 2 millones de dólares hacia el Club Nacional de Fútbol desde una cuenta bancaria en Barbados. Ese dinero corresponde, en principio, a la compra del 90% de la ficha del jugador Cristiano Oliva.

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