8 de marzo | Día Internacional de la Mujer

Florencia Astori: “Cada mujer que asume un rol público fortalece el camino colectivo”

En el marco del 8 de marzo, la diputada Florencia Astori, presidenta de la Comisión de Género del FA, compartió su recorrido político, los avances de la agenda feminista en su partido y los desafíos que aún persisten para las mujeres en los espacios de decisión.

Florencia Astori, docente y militante de larga trayectoria en el Frente Amplio, conversó con Diario La R sobre cómo se construye la experiencia política con perspectiva de género, la influencia de su historia familiar y los hitos que marcaron su camino hasta presidir la Comisión de Género. En esta entrevista, Astori aborda desde los logros alcanzados hasta los desafíos actuales, y envía un mensaje directo a todas las mujeres que buscan participar activamente en la política uruguaya.

 

Para comenzar, nos gustaría conocer un poco sobre tu formación y tu recorrido en políticas de género. ¿Podrías contarnos cómo se fue construyendo tu experiencia en este ámbito y cuáles han sido los hitos que más marcaron tu camino hasta asumir la presidencia de la Comisión de Género del Frente Amplio? ¿Cómo se vive ser mujer dentro del partido?

Soy militante porque creo que la política es una herramienta poderosa para luchar contra las injusticias que atraviesan la vida cotidiana. Vivo la militancia como una forma de estar y entender el mundo. Sin duda este camino se ha inspirado en la figura de mi padre, en sus formas, en su coherencia entre lo que decía y hacía, pero también, hay una decisión propia, personal y consciente. Como mujer de izquierda elijo todos los días el ejercicio de la política entendiendo que es allí en lo colectivo y en la práctica sostenida del encuentro militante donde se pueden dar las verdaderas transformaciones.

Desde el 2009 milito de forma independiente en el Frente Amplio, y con el tiempo me fui integrando a las bases y a la orgánica. Elegí dar ese paso porque me parece clave fortalecer las herramientas que hacen posible que nuestras convicciones se vuelvan acción concreta.

Soy docente, formada en gestión cultural en el CLAEH y magíster en educación por la Universidad Católica del Uruguay. Actualmente estoy cursando la maestría en educación, sociedad y política en FLACSO y soy diputada suplente por La Amplia.

En lo personal me siento identificada con la lucha por los derechos de las minorías, de las poblaciones más vulnerables. Hay mucho por hacer por las infancias, las mujeres y disidencias. Tanto desde la sociedad civil como desde el rol que posteriormente asumí en la dirección de la Secretaría de Diversidad de la Intendencia de Montevideo he buscado trabajar en esa línea, para que los derechos no quedaran en los discursos, sino que se transformaran en políticas concretas, con presupuesto, equipos y presencia en el territorio.

Asumir la presidencia de la Comisión de Género del Frente Amplio es parte de este camino en el que estoy, representa una gran responsabilidad y un desafío también. Entiendo que el feminismo no puede quedar recostado en ciertos sectores o segmentos dentro de la fuerza sino que tenemos que seguir trabajando por una perspectiva de género que atraviese a todo el proyecto político, no solo desde el discurso sino fundamentalmente en la práctica.

En un contexto donde se cuestionan derechos y crecen discursos conservadores, sostener esa agenda dentro de la fuerza política es una tarea central. El Frente Amplio tiene una tradición de compromiso real con la equidad de género, pero también sabemos que persisten brechas a la interna que requieren atención. Esto también sucede a nivel de todo el sistema político y para romper esa lógica es necesario que todos y todas podamos pensar y actuar en conjunto.

Hoy somos más mujeres las que ocupamos lugares de decisión y eso cambia las discusiones, fortalece la democracia y amplía horizontes. Diversos estudios globales plantean que la representación y el liderazgo político de las mujeres influye en la determinación de cuáles son las prioridades de la agenda política. Se evidencian mejoras en la gestión pública, en las economías, y se fortalecen y profundizan las políticas sociales. Y esto no es casualidad. Tiene que ver con el lugar que históricamente hemos ocupado las mujeres. Creo que una de las tareas centrales que tenemos las frenteamplistas es seguir trabajando para abrir camino para que cada vez sean más las compañeras que nos representen y para que la agenda feminista siga siendo parte estructural del rumbo político.

 

Sabemos que tu vinculación política viene también desde tu niñez.         ¿Cómo ha influido tu historia familiar y tu militancia personal en la forma en que abordás las cuestiones de género dentro del Frente Amplio?

Mi historia familiar me ha mostrado que la política es además de un camino para transformar realidades, una responsabilidad ética que nos permite decidir qué hacer frente a diversas situaciones. Por ejemplo, ante la desigualdad. Crecí escuchando que no hay neutralidad posible frente a las desigualdades. Para mi este es un punto central en el abordaje de los temas de género, que nos permite comprenderlos como parte de una dimensión estructural de la democracia y la justicia social.

La política continúa siendo un ámbito particularmente complejo para nosotras, aunque los obstáculos actuales difieran de los que predominaban hace unos años atrás. Los avances en términos de participación y reconocimiento son innegables; sin embargo, persisten desigualdades estructurales que condicionan el ejercicio pleno de la ciudadanía política. Entre ellas, la necesidad de demostrar de manera reiterada capacidades que en los varones suelen darse por sentadas, la sobrecarga de responsabilidades de cuidado que incide directamente en las posibilidades de sostener las trayectorias públicas y la disputa permanente por legitimidad en espacios que no fueron pensados para ser habitados por las mujeres.

Desde mi experiencia, la clave está en trabajar en equipo, fortalecer la presencia colectiva y en no retroceder en aquello que ya conquistamos. El desafío no es sólo llegar a los lugares de decisión, sino una vez en ellos, poder profundizar y acompañar las transformaciones de esas estructuras con perspectiva de género.

 

La política aún presenta desafíos para las mujeres. Desde tu experiencia: ¿Cómo se vive ser mujer dentro del Frente Amplio y cuáles son las dificultades y oportunidades que identificás para quienes quieren ocupar espacios de liderazgo?

En toda trayectoria hay referentes que inspiran. El Frente Amplio es una fuerza política que trabaja por la igualdad como horizonte estratégico. Persisten, sin duda, desafíos estructurales. El sistema político en su conjunto continúa atravesado por desigualdades de género que no se modifican únicamente por la voluntad o el esfuerzo de las mujeres, sino que exigen transformaciones institucionales, culturales y sociales más amplias.

La igualdad sustantiva requiere corresponsabilidad y un involucramiento activo del conjunto de la sociedad, incluyendo a las masculinidades, cuya participación en la agenda feminista sigue siendo un proceso en construcción. Al mismo tiempo, en los últimos años se observa la consolidación de una generación de mujeres que ya no se autopercibe como excepción a la regla, como quizás les haya pasado a las primeras legisladoras, dentro del ámbito político.

Hay una convicción compartida entre los frenteamplistas de que la democracia se fortalece cuando amplía voces y diversifica miradas. Eso habilita un escenario distinto para las mujeres que quieren asumir roles de conducción, pues no se llega sola, se llega sostenida por un proceso histórico y por el colectivo. En toda trayectoria hay referentes que iluminan el camino. Como referentes en nuestro país pienso en mujeres que impulsaron leyes clave en materia de derechos, las que ocuparon espacios de decisión en contextos mucho más adversos, y también las pensadoras y líderes feministas de la región y del mundo que nos enseñaron a nombrar las desigualdades estructurales y a diseñar estrategias para transformarlas. Una inspiración que es la viva prueba de que lo que una vez parecía imposible se volvió realidad porque hubo organización, ideas y valentía.

 

En toda trayectoria hay referentes que inspiran. ¿Qué mujeres son las que te acompañaron y acompañan hoy en Uruguay en la construcción constante de tu carrera política y que mensaje de agradecimiento les darías?

Durante los últimos años, la Comisión de Género ha logrado avances significativos. A lo largo de mi trayectoria hubo mujeres que marcaron de manera decisiva mi forma de entender la política y el compromiso público. Pienso en las mujeres del éxodo oriental y la importancia de reconocer su rol en los procesos independentistas, visibilizar lo invisibilizado es también un acto de justicia y equidad. Pienso en pioneras indiscutidas como Julia Arévalo y Alba Roballo, que abrieron camino en tiempos en que la presencia de una mujer en determinados espacios era un acto de rebeldía y ruptura. Son referencia obligada cuando hablamos de mujeres en la política.

Recuerdo también a Susana Dalmás y Daniela Payssé, mujeres con las que compartí desde cerca, de enorme solidez política y humana, que ejercieron el liderazgo con firmeza, capacidad de diálogo y una profunda convicción democrática. Su ejemplo me mostró que se puede sostener la palabra siendo consistente con las acciones, negociar sin resignar principios y ocupar responsabilidades institucionales con una mirada de justicia social. Es de destacar también que nuestra fuerza política tuvo a Lucía Topolanski como la primera mujer en ocupar la vicepresidencia de la República, un avance sustantivo en la ampliación de la participación política de las mujeres en los más altos niveles de decisión del Estado.

En términos de liderazgos, Carolina Cosse, actual vicepresidenta, nos ha demostrado que las mujeres podemos conducir procesos complejos de gobierno con solvencia, innovación y visión estratégica, deconstruyendo estereotipos sobre el ejercicio del poder y ampliando el horizonte para las nuevas generaciones. En esta trama están también compañeras feministas de las que he podido aprender mucho como Margarita Percovich, Constanza Moreira, Carmen Beramendi y Mariella Mazzotti, entre otras tantas valiosas referentes, que contribuyen de manera decisiva a consolidar la agenda feminista dentro del Frente Amplio; y que desde la gestión pública han impulsado políticas de igualdad con enfoque técnico, territorial y sostenido en el tiempo. Y, por supuesto, están las compañeras de la Comisión de Género, de la Unidad Temática de las Ciudadanas y de los distintos espacios orgánicos, que en los últimos años han logrado avances significativos en articulación territorial, elaboración programática y transversalización de la perspectiva de género a la interna. Ese proceso responde a una construcción colectiva, rigurosa y comprometida. En esta lucha que es de todas y de cada una, reconocer y agradecer a las compañeras que han sostenido procesos en contextos muy difíciles es un ejercicio imprescindible. En lo personal me inspiran, siento respeto, admiración y gratitud hacia cada una de ellas.

 

Durante los últimos años, la Comisión de Género ha logrado avances significativos. ¿Cuáles considerás que son los logros más importantes alcanzados por la Comisión y qué impacto han tenido en la participación de las mujeres en espacios de decisión dentro del Frente Amplio?

La Comisión enfrenta diferentes desafíos en materia de transversalización de género y violencia política. Uno de los logros más importantes de la Comisión ha sido consolidar al feminismo como una dimensión estructural del proyecto político y no como un espacio colateral. En estos años se fortaleció la orgánica, se generaron instancias de formación y debate en todo el país, y se acompañó a compañeras en procesos de liderazgo. Se buscó que la perspectiva de género incida de manera más clara en las definiciones programáticas y en la agenda pública del Frente Amplio.

Ese trabajo, como mencioné antes, tuvo un impacto concreto que puede traducirse por ejemplo en que hoy hay más mujeres ocupando espacios de decisión, con mayor respaldo colectivo y con una red que sostiene. La relevancia de esto no es sólo de cantidad sino que radica fundamentalmente en la transformación cultural que empieza a notarse respecto a cómo se discuten los temas, en qué prioridades se fijan y en qué prácticas ya no se toleran. Los desafíos siguen siendo significativos y el escenario internacional presenta retrocesos y tensiones que impactan de forma directa en las agendas de igualdad. La transversalización de la perspectiva de género exige coherencia institucional, compromiso sostenido y alineación en todos los niveles de la fuerza política.

La violencia política hacia las mujeres continúa siendo una realidad que afecta el ejercicio pleno de los derechos y la participación democrática. No se trata de episodios aislados, sino de prácticas que buscan disciplinar, deslegitimar o desalentar el liderazgo de mujeres. Frente a ello, nuestra responsabilidad es fortalecer herramientas de prevención, generar mecanismos claros de acompañamiento y establecer criterios firmes de sanción cuando corresponda. Pero, sobre todo, debemos consolidar una cultura política que no tolere el hostigamiento ni naturalice la descalificación como parte del debate público, entendiendo que la calidad democrática se mide también por la capacidad de garantizar condiciones igualitarias para el ejercicio del liderazgo.

 

 La Comisión enfrenta diferentes desafíos en materia de transversalización de género y violencia política. ¿En qué áreas estás trabajando actualmente y cuáles son los objetivos principales para fortalecer la participación y representación de las mujeres en el partido y en la política uruguaya?

En este momento desde la Comisión de Género Feminismos y Diversidades del Frente Amplio estamos trabajando en el marco del Plan Estratégico 2026 a partir de la idea de que la perspectiva de género es indispensable cuando pensamos el proyecto político del Frente Amplio y los desafíos actuales del país. En este sentido, sostenemos que el abordaje de los principales asuntos de la agenda tales como el modelo de desarrollo, el empleo, la seguridad, la política social o la justicia ambiental, requiere de manera ineludible una perspectiva feminista e interseccional en tanto enfoque analítico que permita visibilizar impactos diferenciados, identificar relaciones estructurales de poder y detectar nodos de desigualdad que de otro modo permanecerían naturalizados. Incorporar esta mirada amplía la calidad del diagnóstico y, por tanto, la eficacia de las respuestas políticas, habilitando oportunidades de transformación más profundas y sostenibles.

Nuestro objetivo es contribuir a que los debates estratégicos integren de forma sistemática estas dimensiones, en el entendido de que no es posible hablar de democracia sustantiva si no se consideran las condiciones reales de igualdad en el ejercicio de derechos y en el acceso a recursos, poder y reconocimiento.

Otro eje central para 2026 es el acercamiento territorial. Queremos fortalecer el vínculo con los distintos rincones del país a través de las organizaciones departamentales, los comités de base y los sectores, reconociendo que las realidades y prioridades no son homogéneas. Escuchar, intercambiar y construir desde los territorios es clave para que la agenda feminista dialogue con las problemáticas concretas de las mujeres y diversidades tanto de la capital del país así como del interior, de frontera, rurales y urbanas.

En esa línea, nos proponemos reactivar y fortalecer las comisiones de género a nivel nacional, promoviendo su funcionamiento regular y articulado. La meta es generar, en el mediano plazo, un espacio de encuentro nacional de comisiones que nos permita evaluar el camino recorrido y repensar colectivamente las líneas estratégicas a seguir. La construcción feminista dentro del Frente Amplio requiere continuidad organizativa, instancias de síntesis política y espacios de acción.

 

Para finalizar: ¿Qué mensaje le darías a todas aquellas que aun crean que la política sigue siendo un ámbito masculinizado y deseen formar parte?

Les diría que si sienten que la política aún conlleva prácticas y lógicas que no siempre nos incluyen plenamente, esa percepción tiene raíces estructurales en un modelo patriarcal cuya deconstrucción es imprescindible para alcanzar la igualdad. Pero también les recordaría que hoy estamos en un momento en que las condiciones para transformarlo están sobre la mesa.

La política es el ámbito donde se toman decisiones que impactan en nuestra vida cotidiana, en el trabajo, en los cuidados, en los derechos y en las oportunidades. Por lo tanto. es imprescindible acercarnos a ella. Cuantas más mujeres lo hagamos, mejores serán los resultados. Participar no es solo un derecho, es también una responsabilidad, una forma de incidir y afianzar la democracia. Cada mujer que asume un rol público fortalece el camino colectivo y amplía el horizonte para otras. La igualdad es un proceso que se consolida cuando decidimos estar, organizar nuestra lucha y ejercer liderazgo con responsabilidad y convicción.

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