8 de marzo | Día Internacional de la Mujer

Astori y Quintana: dos trayectorias, una misma convicción

Desde la militancia, la gestión y la construcción colectiva, las responsables de la Comisión de Género del Frente Amplio reflexionan sobre los avances, las deudas pendientes y los desafíos de las mujeres en la mayor fuerza política del país.

En un contexto regional e internacional marcado por el avance de discursos conservadores y el cuestionamiento de derechos conquistados, el debate sobre el lugar de las mujeres en la política vuelve a ocupar un rol central. En Uruguay, el 8 de marzo se ha posicionado como una fecha de balance y proyección, así como de lucha ¿Qué lugar ocupan hoy las mujeres en los espacios de decisión? ¿Cómo se construye poder político con perspectiva de género? ¿Cuáles son los desafíos que persisten incluso dentro de las fuerzas políticas que históricamente han impulsado la agenda de derechos?

Para abordar estas preguntas, Diario La R dialogó con las dos referentes de la Comisión de Género del Frente Amplio (FA): Florencia Astori, presidenta de la Comisión y diputada suplente, y Rosa Quintana, vicepresidenta del FA de Montevideo y vicepresidenta de la Comisión, al igual que referente histórico en políticas de género.

Desde trayectorias generacionales distintas, ambas coinciden en una premisa: el feminismo no puede ser un capítulo aparte, sino una dimensión estructural del proyecto político.

 

Militancia, formación y decisiones políticas

Florencia Astori define su vínculo con la política como una elección cotidiana. “Soy militante porque creo que la política es una herramienta poderosa para luchar contra las injusticias que atraviesan la vida cotidiana. Vivo la militancia como una forma de estar y entender el mundo”, afirma. Su recorrido comenzó formalmente en 2009, cuando decidió militar de manera independiente en el Frente Amplio, integrándose progresivamente a las bases, a la orgánica y luego a espacios de responsabilidad política. “Como mujer de izquierda elijo todos los días el ejercicio de la política entendiendo que es allí en lo colectivo y en la práctica sostenida del encuentro militante donde se pueden dar las verdaderas transformaciones”, agrega.

Docente, con formación en gestión cultural y una trayectoria académica ligada a la educación y las políticas públicas, Astori señala que su compromiso con la perspectiva de género se nutre tanto de una historia familiar marcada por la política como de una decisión personal consciente. “Crecí escuchando que no hay neutralidad posible frente a las desigualdades”, explica, y agrega que ese aprendizaje fue clave para comprender las cuestiones de género como un problema estructural de la democracia.

Esa mirada dialoga con la experiencia de Rosa Quintana, quien desde muy temprano se interesó por el lugar de las mujeres en la política. Psicóloga Social, su tesis ya abordaba el rol femenino desde una perspectiva psicosocial, trabajando con mujeres atravesadas por mandatos tradicionales. “Fue un punto de partida que me marcó mucho”, recuerda.

Diputada por Canelones y Montevideo en representación del Partido Socialista, de donde recuerda una frase dicha por María Elena Lauranga la cual la acompaña hasta hoy: “Si te ofrecen una oportunidad, decí que sí; para decir que no, siempre hay tiempo”.

Florencia Astori

Ser mujer en política: entre avances y resistencias

Tanto Astori como Quintana coinciden en que la política sigue siendo un ámbito atravesado por lógicas patriarcales, aunque reconocen avances significativos. Para Astori, “aunque los obstáculos actuales difieran de los que predominaban hace unos años atrás. Los avances en términos de participación y reconocimiento son innegables; sin embargo, persisten desigualdades estructurales que condicionan el ejercicio pleno de la ciudadanía política”, como la sobrecarga de cuidados, la exigencia permanente de demostrar capacidades o la disputa por legitimidad en espacios históricamente masculinizados.

Quintana aporta una mirada complementaria desde su experiencia: “Las mujeres hemos desarrollado una gran capacidad para identificar situaciones de discriminación o violencia simbólica”, señala, y destaca que la respuesta “ha sido construir espacios desde la lucha, pero también desde el respeto”.

Ambas subrayan que hoy existe una generación de mujeres que ya no se percibe como excepción. “No se llega sola, se llega sostenida por un proceso histórico y por el colectivo”, afirma Astori, mientras Quintana enfatiza que “ser mujer en los espacios de decisión política implica sostener la propia voz sin necesidad de masculinizarse. Se puede ser firme sin perder identidad. La clave está en la solidez de los argumentos, la presencia, la preparación y la estrategia”.

 

Referentes, memoria y construcción colectiva

La historia de las mujeres en la política uruguaya atraviesa los relatos de ambas dirigentes. Astori recuerda a pioneras como Julia Arévalo y Alba Roballo, y destaca la importancia de visibilizar a quienes abrieron camino cuando ocupar espacios de poder era un acto de rebeldía. También reivindica liderazgos contemporáneos como el de Lucía Topolanski y Carolina Cosse, como hitos en la ampliación de la participación femenina en los más altos niveles de decisión.

Quintana, en tanto, prefiere hablar de aprendizajes colectivos. “Aprendí tanto qué hacer como qué no hacer en política”, señala, destacando la importancia de abrir camino a otras, sostener redes y pensar siempre en las nuevas generaciones. Recuerda, una referente que marcó su mirada: Olympe de Gouges, pionera en la defensa de los derechos de las mujeres durante la Revolución Francesa y autora de la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana.

Rosa Quintana

Logros concretos y transformaciones culturales

Desde la Comisión de Género, ambas destacan avances significativos. Astori remarca la consolidación del feminismo como parte estructural del proyecto político del Frente Amplio. “Hoy hay más mujeres ocupando espacios de decisión, con mayor respaldo colectivo”, afirma, y subraya que el impacto no es solo cuantitativo, sino cultural al identificar que cambian las prioridades, los debates y las prácticas que ya no se toleran.

Quintana suma hitos clave como la paridad en las listas electorales, la despenalización del aborto, el reconocimiento del feminicidio y la aprobación de protocolos contra la violencia política. “La política es disputa y es proceso”, sostiene, y recuerda que cada avance fue resultado de luchas sostenidas.

Violencia política y desafíos pendientes

La violencia política hacia las mujeres aparece como una preocupación central. Astori advierte que no se trata de hechos aislados, sino de prácticas que buscan deslegitimar y disciplinar liderazgos femeninos. “Nuestra responsabilidad es fortalecer herramientas de prevención y acompañamiento”, afirma.

Quintana amplía la mirada y recuerda que los derechos de las mujeres no se juegan solo en los cargos de gobierno, sino en la vida cotidiana: en la vulnerabilidad, en la sobrecarga de cuidados y en las múltiples formas de violencia que atraviesan a miles de mujeres.

 

Territorio, formación y futuro político

De cara a los próximos años, la Comisión de Género trabaja en fortalecer la presencia territorial y la formación política. Astori explica que el objetivo es transversalizar la perspectiva feminista en todos los debates estratégicos del Frente Amplio, desde el modelo de desarrollo hasta la justicia social y ambiental.

Quintana coincide en la centralidad de la educación ciudadana y la organización colectiva. “Los espacios no se dejan: se ocupan”, afirma, y destaca la importancia de acompañar a las mujeres que sostienen el trabajo militante cotidiano en el territorio.

 

Un mensaje para las que vienen

El cierre de ambas entrevistas converge en un mismo mensaje: la política necesita más mujeres. Astori sostiene que “participar no es solo un derecho, es una responsabilidad democrática”, mientras Quintana convoca a animarse, a sostener la presencia y a no abandonar ante las frustraciones. Sobre todo, recordarles a quienes ya cuentan con una trayectoria que su generación luchó “día a día para abrir espacios y escribir parte de esta historia de participación política de las mujeres”. Y finaliza diciendo: “Sigo convencida de que la política con perspectiva de género no es un capítulo aparte: es una forma de construir democracia con más justicia, más territorio y más humanidad.

En este nuevo 8 de marzo las voces de Astori y Quintana reflejan una construcción feminista que no se agota en el discurso. Desde el Frente Amplio, la apuesta es que más mujeres en política no solo amplían la representación, sino que fortalecen la democracia y transforman el sentido mismo del poder.

 

 

Entrevista completa a Florencia Astori: clic aquí.

Entrevista completa a Rosa Quintana: clic aquí.

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