La situación del negocio del portland de ANCAP y, en particular, el futuro de la planta cementera de Paysandú, volvió a colocarse en el centro del debate político. En ese marco, la ministra de Industria, Energía y Minería, Fernanda Cardona, propuso trabajar en un acuerdo con las intendencias del país para que adquieran cemento portland producido por la empresa estatal, con el objetivo de mejorar la viabilidad económica del sector.
La iniciativa fue planteada durante una reunión en Montevideo entre la ministra, el intendente de Paysandú, Nicolás Olivera, y representantes del sistema político de ese departamento. Olivera participó además en su calidad de presidente del Congreso de Intendentes.
Según explicó Cardona, la idea es explorar un mecanismo mediante el cual los gobiernos departamentales prioricen la compra de portland de ANCAP para obras públicas, lo que permitiría fortalecer la demanda del producto y contribuir a mejorar la situación del negocio.
“Un acuerdo de este tipo podría colaborar con mejorar la ecuación del negocio”, afirmó la ministra, quien consideró que esa herramienta también podría generar “un horizonte más optimista” para la producción de cemento y para el mantenimiento del empleo vinculado a esta actividad.
Cardona destacó además la importancia de generar instancias de diálogo con autoridades departamentales y representantes políticos cuando surgen preocupaciones de este tipo. “Estos espacios de trabajo no solo son la mejor representación de nuestra democracia, sino que también generan la oportunidad de intercambiar información y propuestas a tiempo”, sostuvo.
La jerarca valoró especialmente la disposición del intendente Olivera, así como la presencia de ediles y diputados de Paysandú que viajaron a la capital para plantear su inquietud por la situación que atraviesa el departamento, en particular ante los cambios que se analizan en la operativa del negocio del portland de ANCAP.
Desde Paysandú, la preocupación se centra en el futuro de la planta cementera ubicada en Nuevo Paysandú, cerca del puente internacional General José Artigas. En los últimos meses se ha manejado la posibilidad de una reestructuración que implicaría una reducción significativa de la actividad industrial.
De acuerdo con los estudios técnicos que maneja la empresa estatal, uno de los escenarios analizados contempla detener el funcionamiento del horno de la planta y reconvertir el complejo en un centro logístico dedicado principalmente al embolsado y distribución de cemento producido en la planta de Minas, en el departamento de Lavalleja.
El plan, que apunta a reducir costos y mejorar la eficiencia del negocio, implicaría un cambio importante en la estructura de la planta sanducera. Actualmente trabajan allí alrededor de 190 personas, mientras que en el nuevo esquema el número de funcionarios se reduciría a unas 60 personas.

La presidenta de ANCAP, Cecilia San Román, explicó que el análisis responde a factores tanto económicos como técnicos. Según detalló, la empresa actualmente posee aproximadamente un tercio del mercado nacional del portland, lo que equivale a unas 280.000 toneladas anuales.
En ese contexto, la capacidad de producción de las plantas es un elemento clave. “La planta de Paysandú puede abastecer unas 200.000 toneladas al año, mientras que la planta de Minas sí puede abastecer todo el mercado”, indicó San Román. Por esa razón, en términos operativos, la instalación ubicada en Lavalleja ofrece mayor margen para cubrir la demanda nacional.
A esto se suman aspectos tecnológicos. El horno de la planta de Minas fue instalado en 2014, lo que lo convierte en un equipo más moderno y eficiente en comparación con la infraestructura disponible en Paysandú, cuyas líneas de producción datan de 1963 y 1976.
También inciden factores logísticos. La planta de Minas está conectada por vía férrea con la planta de Manga, en Montevideo, lo que permite reducir los costos de transporte y facilita el acceso al principal centro de consumo del país.
“La planta de portland de Minas está conectada vía tren con la planta de Manga en Montevideo, lo que nos ahorra fletes y además nos conecta con el centro de consumo”, explicó la presidenta de ANCAP.
A pesar de estos argumentos técnicos, la posibilidad de una reducción de la actividad en Paysandú genera preocupación entre las autoridades locales y los trabajadores. El intendente Nicolás Olivera señaló que, si bien el directorio de ANCAP aún no adoptó una decisión definitiva, los estudios disponibles hacen prever que el impacto en la planta sanducera podría ser importante.
“Dentro del escenario supone reubicar, supone ver la forma de que no impacte tan negativamente, pero va a impactar negativamente”, afirmó.
Olivera sostuvo que existe un problema estructural que afecta al departamento y que debe ser abordado. “Eso no es culpa de este gobierno, pero sí es responsabilidad de este gobierno, porque es la administración de turno”, expresó.


En realidad llevar portland a Paysandú «para embolsarlo» presenta a simple vista un problema logístico que sin duda influiría en los costos de producción final, y por ende en el precio final al consumidor.
Los gastos en el «boleto de ida y vuelta» del producto a granel y luego de las bolsas serían sin duda considerables.
La solución debería basarse en un estudio de absorción del producto en el mercado al norte del Río Negro y dedicar una zona de distribución exclusiva que tenga la capacidad de consumir lo producido por la planta de Paysandú y dedicando las otras plantas al resto del país.
De otra manera queda establecido que, si Minas poede «producir para todo el país», entonces Paysandú no tiene razón de existir, sólo la de ahorrar tiempo y flete en la distribución al norte del país.
Es sin duda una situación compleja que requiere un buen estudio y obviamente teniendo en cuenta como otro factor primario el impacto social al estar envuelta la situación laboral de quienes trabajan en la planta de Paysandú, quienes en la presente situación dependen de su trabajo allí, y la mera perspectiva de perder su empleo no es sino sumamente inquietante.
Creemos que existen los elementos, y el gobierno debe hacer uso de ellos, como para poder resolver un problema de readaptación industrial que preserve sin dudas esta importante fuente de trabajo local.
El depto. «portland de Ancap ha perdido 800 millones de dólares en los ultimos 20 años, en este 2026 se estima que serán 30 millones. ¿vale la pena que exista? NO NO NO en esas condiciones no, Hay que cerrar inmediatamente esa área Respecto a los empleados: que se jubilen los que estan en condiciones de hacerlo.. y a los otros se los manda para la casa, se les paga el sueldo hasta que les llega la edad de retiro… El pais gana, todos ganamos y se frena la diarrea de plata. Esos mismos dineros pueden ir a atender la pobreza infantil. o cualquier cosa más útil.. ¡Basta con insistir con más inventos macabros!
Sr Quintana,
Por supuesto que NO y NO a cualquier invento, macabro o no, creo que todos estamos cansados de improvisaciones que sólo dejan agujeros en el presupuesto estatal.
Creemos que lo que hay que hacer es asesorar el problema y si lo mejor es cerrar, pues se cierra, lo que no hay que hacer es tomar las decisiones «a lo loco» sino con pasos seguros y fundamentados que aseguren lo mejor para todos, la entidad estatal y quienes trabajan en ella.
El dato que existe es que la planta de Minas «da para abastecer la demanda a nivel nacional», lo cual es otro muy importante factor a considerar.
Obviamente no soy ningún especializado en la materia y lo mío es sólo un comentario de acuerdo a lo que el artículo informa.
Gracias por su atención.
Un saludo.