Reportes correspondientes al periodo 2024-2025 indican la confirmación de al menos 11 casos en 2024 y 7 casos en 2025.

Hantavirus o «virus de las ratas» en Uruguay

Este virus se encuentra en heces, orina y saliva de roedores silvestres
Este virus se encuentra en heces, orina y saliva de roedores silvestres

Según datos oficiales, entre 2018 y 2021 se registraron 58 casos confirmados de enfermedad por Hantavirus en Uruguay. Esta cifra se enmarca dentro de un historial de vigilancia que comenzó en 1997, acumulando hasta 2019 un total de 271 casos detectados. En el reporte de este último periodo, la edad de los enfermos confirmados oscila entre 26 y 75 años, con un predominio de casos en hombres. Asimismo, la vigilancia se mantiene activa, y se señala que en 2025 hay al menos un fallecido reportado.

La distribución geográfica de los casos en Uruguay muestra una concentración en los departamentos al sur del río Negro, con especial focalización en Montevideo, Canelones y Colonia. El perfil epidemiológico indica que afecta sobre todo a personas jóvenes y adultas, muchas veces vinculadas a tareas de riesgo como trabajos rurales, limpieza de galpones o cualquier actividad que implique contacto con roedores o estancia en zonas rurales o suburbanas.

El Hantavirus o "virus de las ratas"
El Hantavirus o «virus de las ratas»

 

La forma de transmisión habitual no es de persona a persona, la enfermedad, denominada Hantavirosis, es zoonótica y está causada por el virus Hanta. Este virus se encuentra en heces, orina y saliva de roedores silvestres, como el ratón de campo y el ratón colilargo. Cuando estos excrementos o secreciones se secan, el virus permanece en el polvo y puede volver al aire en forma de aerosol al removerlo, siendo inhalado por las personas.

Los roedores silvestres son portadores crónicos asintomáticos. Es importante destacar que las ratas y los ratones comunes no transmiten esta variante de la enfermedad, y las cepas que circulan en Uruguay no se asocian a transmisión entre humanos.

 

Las actividades consideradas de mayor riesgo son limpiar ambientes que hayan estado cerrados y mal ventilados, manipular orina o excrementos de roedores, barrer nidos, acampar en áreas con presencia de roedores y desmalezar sin utilizar medidas de protección adecuadas.

La enfermedad puede ser grave, suele manifestarse inicialmente con fiebre, dolores musculares, cansancio, cefalea y, en ocasiones, náuseas y vómitos. Puede evolucionar rápidamente hacia el síndrome cardiopulmonar por Hantavirus (SCPH), que presenta insuficiencia respiratoria. Históricamente en Uruguay la mortalidad ha sido alta, reportándose en los primeros años tasas de letalidad de alrededor del 50%. En el estudio del periodo 2018-2021, un porcentaje importante de casos requirió internación y presentó complicaciones clínicas frecuentes, como problemas renales y plaquetopenia.

Las implicancias de estos datos hoy son claras: aunque los casos anuales no son numerosos en comparación con otras enfermedades, el Hantavirus sigue siendo una patología rara pero grave en Uruguay. Esto subraya la importancia de mantener y reforzar las medidas de prevención, especialmente para quienes residen o realizan actividades en las zonas de riesgo.

Dentro de las medidas de prevención se recomienda usar guantes para la manipulación de roedores capturados o muertos, rociar con hipoclorito, colocarlos en una bolsa y enterrarlos o incinerarlos. Antes de ingresar a una habitación que ha permanecido cerrada por mucho tiempo, se debe ventilar el lugar por al menos 30 minutos sin permanecer en el interior, y humedecer todas las superficies con una solución de agua e hipoclorito de sodio al 1% antes de barrer, evitando siempre barrer en seco.

En relación al control de roedores, se recomienda mantener despejado y limpio el perímetro de las viviendas, libre de elementos que sirvan de alimento o refugio. Es necesario desmalezar (con protección) y mantener el pasto corto en un radio de 30 metros alrededor de la vivienda, sellar posibles entradas, evitar la acumulación de desechos y ubicar pilas de leña o materiales a más de 30 metros de la casa, sobre tarimas de 20 cm de alto. Los alimentos, granos y la basura doméstica deben almacenarse en recipientes herméticos y resistentes.

 

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