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La higiene auditiva no consiste en la limpieza agresiva

Higienización auditiva

La salud auditiva puede verse afectada por una limpieza inadecuada y el uso prolongado de audífonos

Ante afecciones consulte un especialista
Ante afecciones consulte un especialista

El conducto auditivo externo está revestido por folículos pilosos y glándulas que producen cerumen. Esta sustancia tiene las funciones de atrapar polvo y microorganismos, y protege la piel del conducto de la irritación. Normalmente, la cera migra hacia la abertura del oído, donde se desprende. Sin embargo, su acumulación puede formar un tapón, una de las causas más comunes de pérdida auditiva reversible.

La compactación de cerumen ocurre con frecuencia cuando se intenta limpiar el oído con objetos como hisopos, empujando el material hacia el interior. Los síntomas incluyen sensación de oído taponado, pérdida auditiva parcial, tinnitus o dolor. El tratamiento puede realizarse en casa mediante irrigación con agua a temperatura corporal o el uso de sustancias para ablandar la cera, como gotas específicas o aceite mineral. La limpieza debe limitarse al pabellón auricular, usando un pañuelo y no se aconseja la introducción de objetos. 

La obstrucción por cerumen es solo uno de los trastornos que pueden afectar la audición. Las otitis, inflamaciones del oído, se clasifican según su localización. La otitis externa, frecuente en verano por la humedad, afecta al conducto auditivo. La otitis media aguda, común en niños, es una infección detrás del tímpano. La otitis media serosa implica la acumulación de líquido no infeccioso, pudiendo causar hipoacusia. La otitis media crónica es un proceso de larga duración que puede derivar en perforaciones timpánicas o colesteatoma.

No se deben utilizar hisopos para la limpieza de nuestros oídos.
No se deben utilizar hisopos para la limpieza de nuestros oídos.

Una perforación timpánica es un desgarro en la membrana que separa el oído externo del medio. Puede ser causada por infecciones, traumatismos o cambios de presión bruscos. Aunque muchas se cierran solas, algunas requieren intervención quirúrgica. La otoesclerosis es una enfermedad que fija el estribo, un huesecillo del oído medio, provocando una hipoacusia progresiva. Tiene componente genético y es más frecuente en mujeres. Su tratamiento puede ser con audífono o cirugía.

El colesteatoma es una acumulación de piel en el oído medio que, aunque benigna, es destructiva. Erosiona estructuras circundantes y requiere extracción quirúrgica para evitar complicaciones severas, como daño a los huesecillos o al nervio facial. La hipoacusia se clasifica por su severidad en decibelios (dBHL). Una audición normal detecta sonidos por encima de los 20 dBHL. La hipoacusia leve (25-39 dBHL) dificulta la comprensión en entornos ruidosos.

Asimismo, la moderada (40-69 dBHL) ya requiere el uso de prótesis auditivas para entender el habla. Las hipoacusias severa (70-89 dBHL) y profunda (más de 90 dBHL) necesitan dispositivos potentes o implantes. En este contexto, un factor de riesgo moderno gana relevancia: el uso prolongado y a alto volumen de auriculares. La exposición a sonidos intensos puede dañar las células ciliadas del oído interno, provocando una hipoacusia neurosensorial irreversible, inicialmente en frecuencias agudas y luego extendiéndose.

La costumbre de utilizar auriculares durante horas, sumada a la tendencia a subir el volumen para anular el ruido ambiental, genera una presión acústica constante en el canal auditivo. Esto no solo acelera la posibilidad de una pérdida auditiva temprana, sino que puede enmascarar síntomas de otras afecciones.

La higiene auditiva no consiste en la limpieza agresiva, sino en hábitos de prevención y monitoreo. Se recomienda limitar el volumen de los auriculares a un máximo del 60% de la capacidad del dispositivo y reducir el tiempo de uso. Utilizar auriculares de cancelación de ruido en entornos ruidosos para evitar compensar subiendo el volumen. 

A la vez, realizar pausas auditivas periódicas durante el día. También, secar los oídos después de la exposición al agua, sin frotar agresivamente. Acudir a un profesional si se presenta dolor, supuración, taponamiento persistente o pérdida auditiva. Y junto a esto, las personas que usan audífonos deben revisar la acumulación de cerumen cada 3 a 6 meses.

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