Este 8 de marzo las mujeres y niñas de todo el mundo nos unimos, alzamos nuestra voz para exigir la igualdad de derechos y justicia para todas, que esos derechos se cumplan, ejerzan y disfruten.
Este Día nos brinda la oportunidad de visibilizar la desigualdad y discriminación que viven aún las mujeres en todo el mundo, así como la urgencia de hacer legítimos sus derechos, incluyendo además, la necesidad de eliminar la brecha salarial, con el propósito de que las mujeres reciban la misma remuneración por realizar el mismo trabajo que los hombres.

Debemos unir las voces de todo el mundo, enaltecer los logros y tomar medidas que ayuden a mejorar la calidad de vida de las mujeres, que se les brinden mejores oportunidades en todos los ámbitos de su vida, así como el reconocimiento por lo que realizamos.
“Las mujeres y las niñas constituyen la mitad de la población mundial y por consiguiente la mitad de su potencial. La igualdad de género, la equidad además de ser un derecho humano, es imprescindible para lograr sociedades pacíficas, con pleno potencial humano y capaces de desarrollarse de forma sostenible”.
Cuando hablamos de “los derechos”, sabemos que son normas, principios y facultades inherentes a todos los seres humanos, que protegen la dignidad, libertad y seguridad, sin ninguna discriminación. Regulan la convivencia social y obligan al Estado a respetarlos, garantizando aspectos como la vida, la igualdad y la no discriminación. Se basan principalmente en el reconocimiento de la dignidad humana y están consagrados en instrumentos internacionales como la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948.
Son universales, inalienables (no se pueden quitar ni renunciar a ellos), indivisibles e interdependientes. Los derechos permiten a las personas, en este caso a las mujeres y niñas, vivir con dignidad y desarrollar sus capacidades.
La justicia es un principio moral que busca dar a cada persona lo que le corresponde o pertenece. Es un bien común, es decir, algo que todas las personas gozan, y lo que busca es mantener la armonía entre los individuos.
Por qué consideramos que la justicia debe estar presente, porque cuando las personas reciben un trato desigual por características arbitrarias e irrelevantes (sexo, edad, etc.), se viola su dignidad humana fundamental. La justicia, por lo tanto, es un elemento central de la ética y debe tenerse debidamente en cuenta a lo largo de nuestra vida.
Como País no debemos demorar en dar respuesta a la feminización de la pobreza, contra todas las formas de violencia, incluido el feminicidio, la trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual, los bajos salarios, jubilaciones y pensiones, y un aumento de la feminización de la pobreza en la vejez. Las mujeres todas volvemos a sumar nuestras voces, a las de las mujeres y niñas de todo el mundo y nuestra Organización Nacional de Asociaciones de Jubilados y Pensionistas del Uruguay (ONAJPU), se compromete en reivindicar los derechos y la justicia.
Las Organizaciones que trabajamos en la igualdad de derechos, asumimos el compromiso de la lucha contra la pobreza y la desigualdad de las mujeres en toda su diversidad.
Debemos de tomar en cuenta la edad para las resoluciones judiciales de las Mujeres adultas mayores y reivindicamos el derecho a vivir una vida sin violencia. El derecho a que las personas mayores sean atendidas adecuada y oportunamente en los servicios de salud, el derecho a la vivienda, a recuperar la visión, a la no pérdida de poder adquisitivo, a la participación y a la paz.
Es obligación del Estado reconocer y respetar el Derecho a Envejecer dignamente, cumpliendo con los compromisos contraídos al suscribir los instrumentos internacionales de Derechos Humanos. ONAJPU valora con mucho orgullo la vida militante de todas las compañeras de las Asociaciones de Jubilados y Pensionistas a lo largo y ancho del País, dando lo mejor de sí, repartiendo sus horas, sus días entre familia, amigos y militancia. Porque cada una de ellas da lo más importante que tenemos… nuestro tiempo. Todas ellas luchando por mejorar la calidad de vida de las personas mayores, principalmente a los que viven en situación de vulnerabilidad y a los que están solos.
Es de destacar que la mujer es un pilar fundamental en la sociedad, actuando como motor de desarrollo económico, social y familiar, además de ser esencial para la sostenibilidad y la paz. Su participación activa en todos los ámbitos transforma las comunidades, desafía estereotipos y fomenta sin duda un futuro inclusivo. El empoderamiento y la participación de las mujeres en el mercado laboral estimulan la productividad y el crecimiento económico. La igualdad de género es un requisito para sociedades más justas y sostenibles. El rol de la mujer ha evolucionado hacia la autonomía y la toma de decisiones, impulsando cambios sociales y culturales.
Nuestra Organización en esta fecha rinde homenaje a las mujeres que desafían barreras, ocupan espacios de decisión y construyen ciudadanía.
«El acto más valiente es pensar por ti misma y en voz alta».

