En un paso significativo para la reforma del sistema carcelario, el Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) inauguró una nueva planta de elaboración de alimentos en el Complejo de Unidades N° 4 de Santiago Vázquez (ex Comcar). La obra, que demandó una inversión de $5.600.000, no solo busca optimizar la logística de distribución, sino elevar los estándares nutricionales de miles de personas privadas de libertad.
La planta funcionará con un esquema de 60 internos por turno, quienes producirán alimentos tres veces al día bajo un plan diseñado por especialistas en nutrición. Durante la ceremonia, la directora del INR, Ana Juanche, destacó que esta iniciativa trasciende la mejora edilicia: “Se abrió una puerta real hacia la dignidad, el trabajo y la reinserción social. Apostar a esto es apostar a la humanidad y a la seguridad, brindando la posibilidad de rehacer caminos a través del esfuerzo y el aprendizaje”.
Tecnología y mano de obra propia
Un aspecto destacado de la nueva infraestructura es que gran parte de su equipamiento fue fabricado dentro del sistema: los 12 quemadores industriales de la planta fueron realizados por internos en el polo industrial del propio complejo de Santiago Vázquez. El recinto cuenta con ocho estaciones de trabajo que permiten la elaboración de comida en simultáneo, garantizando eficiencia y volumen de producción.
Inversión millonaria en áreas programáticas
La inauguración de la planta de alimentos es solo el primer paso de un plan de reformas más amplio. Según informaron las autoridades, se prevé una inversión adicional de 3.000.000 de dólares destinada a la creación de:
Cocinas descentralizadas para mejorar la llegada del alimento a cada módulo.
Nuevos salones de visitas para fortalecer los vínculos familiares.
Áreas programáticas para actividades educativas y de capacitación.
El evento contó con la presencia del Ministro del Interior, Carlos Negro, la subsecretaria Gabriela Valverde y otras altas autoridades del gabinete, quienes coincidieron en que la mejora de las condiciones de vida dentro de las cárceles es un componente esencial para reducir la reincidencia y mejorar la seguridad pública a largo plazo.

