Ingresos en recuperación: los hogares uruguayos mejoran, pero las brechas persisten

El desafío central radica en convertir el crecimiento macroeconómico en desarrollo inclusivo

En el análisis económico es clave observar el ingreso de los hogares, ya que permite conocer cómo se distribuye la riqueza, cuál es la capacidad de consumo de la población y qué nivel de desigualdad caracteriza al país. En Uruguay, el seguimiento sistemático de este indicador recae en el Instituto Nacional de Estadística (INE), que publica trimestralmente los resultados de la Encuesta Continua de Hogares (ECH).

En un contexto de recuperación económica tras los impactos de la pandemia y de una inflación moderada pero persistente, los datos de 2025 permiten realizar un balance sobre la evolución del ingreso medio de los hogares, las diferencias territoriales, la pobreza por ingresos y las tendencias estructurales que definen la economía uruguaya contemporánea.

Según el boletín del INE correspondiente al tercer trimestre de 2025, el ingreso medio de los hogares para el total del país fue de $94.479, mientras que el ingreso medio per cápita alcanzó los $33.520. Esto representa un incremento nominal respecto al mismo trimestre de 2024, cuando el ingreso medio del hogar rondaba los $87.000.

En el segundo trimestre de 2025, el ingreso medio del hogar había sido de $89.716, con un ingreso medio per cápita de $31.812. El dato muestra una tendencia ascendente durante el año, acompañada de un leve aumento en la masa salarial y una reducción marginal del desempleo, que se mantuvo en torno al 7,8%.

La mediana del ingreso -que representa el punto medio de la distribución- se ubicó en torno a los $69.000, cifra sensiblemente inferior al promedio. Esta brecha indica que una proporción importante de hogares uruguayos percibe ingresos por debajo del promedio nacional, reflejando desigualdad interna y concentración en los tramos altos de la distribución.

Montevideo y el interior: dos realidades

Uruguay continúa presentando una marcada diferencia entre la capital y el interior del país. En el primer trimestre de 2025, el ingreso medio del hogar en Montevideo fue de $108.385, mientras que en el interior urbano se situó en $78.408. A nivel per cápita, la brecha fue de $40.100 frente a $27.056, respectivamente.

Estas diferencias responden a factores estructurales: mayor concentración de empleo formal, calificado y mejor remunerado en Montevideo; diferencias en la productividad sectorial (servicios financieros, TIC y administración pública se concentran en la capital); menor densidad de población y diversificación económica en departamentos del interior.

El interior rural presenta además una estructura productiva dependiente de actividades agropecuarias y de servicios públicos, con menor nivel de ingresos y mayor volatilidad ante los ciclos económicos. La brecha territorial se mantiene como uno de los desafíos persistentes de la política económica y social uruguaya.

Crecimiento real y efecto de los subsidios sociales

El crecimiento nominal del ingreso medio de los hogares entre 2024 y 2025 ronda el 6,3% interanual, según estimaciones ajustadas por el INE. Si bien este incremento es positivo, debe contrastarse con la inflación promedio anual, cercana al 5%, lo que implica que el aumento real del ingreso disponible se mantiene apenas por encima de la estabilidad.

La mejora en los ingresos durante 2025 se explica por tres factores principales: el aumento del salario medio real, producto de la negociación colectiva y la recuperación del empleo formal; a su vez, la ampliación de transferencias y subsidios sociales, como el bono social de UTE, la tarifa social de OSE y la recarga de supergás del Mides, incorporados a la nueva metodología del INE; por último, el efecto estadístico del cambio metodológico, que incluyó ciertos beneficios estatales, como ingreso disponible ajustado, elevando levemente los valores promedio.

Por lo tanto, aunque el ingreso nominal creció, parte de este aumento responde a subsidios y no necesariamente a mejoras estructurales del mercado laboral.

Pobreza y desigualdad

La evolución del ingreso se refleja también en la reducción parcial de la pobreza monetaria. Según el INE, en el primer semestre de 2025 la pobreza afectó al 13,9% de los hogares y al 17,7% de las personas, mientras que la indigencia fue del 1,4%.

Estas cifras mejoran respecto a 2024, cuando la pobreza alcanzaba el 17,3%. Sin embargo, continúan mostrando que una porción significativa de la población vive con ingresos insuficientes para cubrir necesidades básicas de alimentación, vivienda y servicios.

La pobreza se concentra principalmente en los hogares con jefatura femenina, familias numerosas y hogares con alta proporción de menores de 18 años. Asimismo, el interior del país exhibe tasas más elevadas, especialmente en los departamentos del norte y noreste, donde la informalidad laboral y los ingresos rurales limitan la capacidad de recuperación.

Una distribución desigual

El análisis del ingreso medio y la mediana permite constatar que la distribución del ingreso sigue siendo desigual. Si la media supera ampliamente a la mediana, significa que los ingresos altos de un segmento reducido de hogares elevan el promedio general.

De acuerdo con estimaciones del INE y la Cepal, el índice de Gini de Uruguay se mantiene en torno a 0,39, uno de los más bajos de América Latina, pero aún lejos de niveles de equidad de los países europeos. El país mantiene un equilibrio relativamente favorable en comparación regional, aunque las brechas de ingresos entre sectores formales e informales y entre géneros persisten.

En este sentido, el empleo formal es el principal determinante del ingreso de los hogares: los hogares con al menos dos ocupados presentan ingresos promedio tres veces superiores a los hogares con un solo trabajador. La informalidad laboral, que afecta a cerca del 22% de la población ocupada, continúa siendo un factor que limita el crecimiento real del ingreso familiar.

Factores que determinan el ingreso familiar

El nivel de ingreso de los hogares uruguayos está determinado por una combinación de variables macro y microeconómicas.

Estructura laboral: el crecimiento del empleo en sectores de servicios, tecnología y logística en Montevideo contrasta con la menor dinamización del interior agroindustrial.

Educación y capital humano: la formación técnica y universitaria incide directamente en el ingreso laboral. Los hogares con al menos un integrante con educación terciaria presentan ingresos promedio superiores al doble que los de nivel secundario incompleto.Demografía: el envejecimiento de la población y la reducción del tamaño promedio del hogar (2,8 personas) afectan el ingreso per cápita.

Política fiscal y transferencias: las asignaciones familiares, pensiones no contributivas y subsidios energéticos constituyen una fuente complementaria de ingreso, fundamental para los sectores más vulnerables.

Nueva metodología

En 2024-2025 el INE introdujo una nueva metodología de cálculo del ingreso disponible ajustado, incorporando ciertos subsidios sociales y excluyendo imputaciones de valor de cuotas mutuales de sanidad militar y policial.

Este ajuste busca reflejar de forma más precisa los recursos efectivamente disponibles para los hogares, aunque dificulta la comparación con series históricas anteriores. Los analistas recomiendan tener precaución al comparar valores nominales o tasas de variación interanual entre series de distinto método.

La nueva metodología es un paso hacia una medición más inclusiva del bienestar, pues integra beneficios estatales que impactan directamente en la capacidad de consumo real.

Uruguay mantiene un nivel de ingreso de los hogares que, comparativamente, se sitúa entre los más altos de América Latina y con menores niveles de desigualdad. No obstante, los datos de 2025 muestran que la mejora nominal de los ingresos todavía convive con brechas sociales y territoriales persistentes.

El crecimiento económico de los últimos años no se traduce de forma homogénea en bienestar material para toda la población. Montevideo sigue concentrando la mayor parte de los ingresos altos y de la actividad económica formal, mientras que el interior continúa dependiendo de transferencias estatales y empleos de menor productividad.

La medición del ingreso de los hogares seguirá siendo, por tanto, un termómetro indispensable para evaluar la efectividad de las políticas públicas, la evolución del mercado laboral y el verdadero estado del bienestar económico uruguayo.

 

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