Jefatura e Intendencia de Montevideo demolieron dos fincas utilizadas para actividades ilícitas

El operativo se realizó en el Barrio Cauceglia y significó un duro golpe para el microtráfico de drogas

El operativo contó con la coordinación de la UNATEM y la Intendencia de Montevideo

En una muestra de coordinación y determinación estatal en la lucha contra las actividades ilícitas a escala barrial, la Jefatura de Policía de Montevideo, en conjunto con cuadrillas operativas de la Intendencia de Montevideo, ejecutaron de manera exitosa un despliegue táctico en el barrio Cauceglia.

El resultado más visible y contundente de esta intervención fue la demolición total de dos fincas ubicadas de forma estratégica sobre el Pasaje 16, las cuales habían dejado de cumplir una función habitacional para transformarse de lleno en centros neurálgicos de distribución de estupefacientes y soporte para la delincuencia de la zona.

Bajo un estricto cordón perimetral de seguridad pública para garantizar la protección de los trabajadores municipales, los efectivos intervinientes y los propios vecinos del lugar. El operativo estuvo liderado a nivel policial por el personal especializado de la Brigada Departamental Antidrogas de Montevideo, con el apoyo de la Unidad Nacional de Apoyo Táctico Especializado (UNATEM).

Esta última división brindó la cobertura armada y de contención necesaria para mitigar cualquier intento de resistencia violenta por parte de los clanes familiares o bandas delictivas que solían operar en dichos predios.

De acuerdo con fuentes oficiales vinculadas al Ministerio del Interior, las dos fincas intervenidas estaban bajo la lupa de los investigadores desde hacía varios meses. Ante esto, la Brigada implementó diversas tareas de vigilancia, seguimiento y análisis de campo que permitieron constatar fehacientemente que los inmuebles ya no operaban como hogares familiares.

Los inmuebles fueron reforzados y modificados internamente, una práctica común empleada para el microtráfico de drogas, esto demoró los allanamientos policiales y facilitar el descarte de las sustancias ilícitas ante una sorpresiva inspección judicial.

Una vez reunidas las pruebas de la actividad criminal latente y coordinada la logística urbana con la Intendencia de Montevideo, se dio luz verde a la demolición total de las fincas.

La demolición de estas estructuras no se trató de una medida aislada ni arbitraria, sino que contó con un sólido andamiaje normativo y el correspondiente aval de los mecanismos legales vigentes. Las autoridades ministeriales enfatizaron que la drástica intervención se ejecutó al amparo directo de lo dispuesto por la Ley Orgánica Policial uruguaya, específicamente amparándose en las potestades atribuidas en sus artículos 4 (literal B) y 7.

Las dos fincas fueron derribadas sobre el Pasaje 16 en el Barrio Cauceglia

Impacto comunitario y recuperación urbana

Más allá del valor simbólico e inmediato que reviste ver caer los muros de un «búnker» de drogas bajo los brazos mecánicos de la maquinaria pesada de la Intendencia. Los jerarcas estatales recalcaron que esta acción persigue un beneficio estructural a mediano y largo plazo.

La remoción física de las bocas de pasta base busca, fundamentalmente, la desarticulación económica del microtráfico, restándole puntos de venta críticos a los delincuentes en la periferia de la capital.

Por otra parte, se busca catalizar un proceso integral de recuperación de los espacios urbanos de uso común y una mejora sustancial en las condiciones diarias de seguridad y convivencia ciudadana para las familias del barrio Cauceglia.

Con el despeje de estos puntos ciegos e inseguros en el Pasaje 16, las autoridades locales planifican continuar trabajando sobre la infraestructura del entorno para asegurar que la delincuencia no intente reconquistar o asentarse nuevamente en las zonas que acaban de ser liberadas por la Policía Nacional y el gobierno departamental.

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