El mundo del blues está de luto. John Paul Hammond, conocido artísticamente como John P. Hammond, John Hammond Jr. o simplemente John Hammond, falleció a los 83 años.
En la década de 1960, Hammond se convirtió en uno de los principales impulsores del revival del blues en el Greenwich Village de Nueva York. Con su voz profunda, su armónica y su guitarra resonadora (de las que era apodado “el rey de la resonadora”), interpretaba con una autenticidad sorprendente los clásicos de Robert Johnson, Muddy Waters, Howlin’ Wolf y Son House. Fue uno de los primeros artistas blancos en grabar un disco íntegramente de blues tradicional (su debut homónimo de 1963 en Vanguard Records).
Su carrera abarcó más de seis décadas y más de 30 álbumes. Colaboró con gigantes como Jimi Hendrix y Eric Clapton (fue la única persona que tuvo a ambos en su banda al mismo tiempo, en 1968 en The Gaslight Café), Mike Bloomfield, Dr. John, Duane Allman, Tom Waits (quien produjo su aclamado Wicked Grin en 2001) y John Lee Hooker, entre muchos otros.
Ganó un Grammy en 1985 por el álbum Blues Explosion y recibió seis nominaciones más. En 2011 fue inducido al Blues Hall of Fame y ganó múltiples Blues Music Awards como Mejor Artista Acústico de Blues. Su disco Timeless (2014) fue reconocido como uno de los mejores de blues acústico de la década.
Hammond no solo preservó el blues tradicional: lo llevó a nuevas generaciones. Participó en el Festival de Folk de Newport junto a Muddy Waters y Mississippi John Hurt, compuso la banda sonora de la película Little Big Man (1970) y presentó el documental The Search for Robert Johnson (1991). Su compromiso con la música en solitario y acústica fue inquebrantable: “Si puedes hacerlo solo, realmente lo estás haciendo”, solía decir.

