El mundo de la luthería perdió a uno de sus genios más disruptivos. Ken Parker, el inventor de la icónica Parker Fly, falleció a los 73 años.
Nacido el 25 de agosto de 1952 en Nueva York, Parker fabricó su primera guitarra a los 13 años usando madera de contrachapado y cartón. “Era fea, pero sonaba”, recordaba en entrevistas. En los años 70 reparó violines en Manhattan y aprendió a dominar la curvatura de la madera. Pero su mente ya volaba más allá del ébano y el arce.
En 1993 presentó la Parker Fly: una guitarra de menos de 2 kg, con cuerpo de fibra de carbono, diapasón de composite y un sistema de trémolo que parecía sacado de la NASA. “Quería que el músico olvidara que llevaba un instrumento encima”, explicó Parker. La Fly no solo era ligera; ofrecía sustain infinito, ergonomía radical y un look futurista que dividió opiniones: para unos, arte; para otros, herejía.
Se vendieron 30.000 unidades antes de que Parker vendiera la compañía en 2003 a un grupo inversor. Con el dinero, fundó Ken Parker Archtops, donde aplicó la misma filosofía a las guitarras acústicas de arco: maderas exóticas, puentes flotantes de titanio y un sonido que Joni Mitchell describió como “un abrazo cálido que nunca se rompe”.
Keith Richards, David Bowie, Lou Reed y decenas de artistas menos conocidos tocaron instrumentos Parker.

