Kimi dicta cátedra en Japón

Una nueva victoria de Mercedes y mucho peligro.

Poster de promocion del Gran Premio de Suzuka.

Antes de un receso forzado por la guerra, en el que se suspenden carreras debido a esta increíble situación global, tuvimos el Gran Premio de Suzuka, un clásico del automovilismo internacional.

La clasificación del sábado fue una de las pruebas de fuego del nuevo reglamento. Tuvimos a los dos Mercedes en las primeras posiciones. De nuevo, el chico italiano deslumbra, con la pole position, seguido por Russell y, detrás, Piastri. Se nota el resurgir de McLaren. No podía ser que el equipo campeón quedara tan rezagado.

De todas formas, el campeón del mundo no logró estar entre los primeros y tuvo que conformarse con un quinto puesto. Peor lo tuvo Verstappen, que ni siquiera pudo llegar a la fase final de la clasificación. Debacle en Red Bull.

Eso fue lo que nos dejó el sábado. El domingo tuvimos sorpresas, y no todas agradables. Ya hablaremos de ellas a continuación.

Según lo que nos habían vendido, con estas nuevas reglas no tendríamos ventajas aplastantes. Kimi ganó con más de diez segundos de diferencia sobre Piastri. Este último tuvo una pésima largada, aunque se recuperó rápidamente gracias a lo que es capaz de hacer el Mercedes.

Se podía esperar que George Russell fuera el ganador o que llegara al podio, pero una dosis de mala suerte por el Safety Car, sumada a que, al parecer, le está pesando ser el primer piloto y que su compañero saque mejores resultados, lo dejó en el cuarto puesto, por delante de Lando Norris. El podio lo completó Ferrari con Leclerc.

Hamilton comenzó a desdibujarse en la segunda mitad y cayó al sexto puesto. Creo que, aun así, debe estar satisfecho con un equipo que no sufre como el año anterior.

Ahora vayamos a las grandes molestias generadas este domingo. Los conductores se siguen quejando de que deben bajar el ritmo en las curvas para recargar la batería. Algo impensable y vergonzoso en la máxima categoría. El nuevo sistema mixto cada vez me convence menos. La FIA sigue pensando en modificar las reglas sobre la marcha. Eso es un claro indicio de la mala gestión que estamos viviendo.

Una vista del Gran Premio de Suzuka.

Y la situación con curvas lentas y pérdidas de potencia en rectas no es lo más grave. Es el peligro que los pilotos anunciaron y que yo ya había advertido en la pretemporada. Creía que esto no iba a suceder en la temporada… y ya comenzó. ¿De qué estoy hablando?

Franco Colapinto, el piloto argentino, fue víctima del diferencial de velocidad. Algunos se preguntarán qué es eso. Los coches pueden quedarse sin batería eléctrica y su velocidad en pista cae drásticamente. A pesar de anunciarlo con luces en su alerón trasero, es una situación de extremo peligro.

Cuando cayó la velocidad de Colapinto, Ollie Bearman, del equipo Haas, que venía como un misil usando toda la potencia para superarlo, tuvo que efectuar una maniobra que lo sacó de pista. Se llevó por delante los carteles de espuma plástica y terminó clavado en la barrera de gomas.

El británico tuvo un choque a 50 G. Eso es 50 veces la fuerza de gravedad de nuestro planeta. Gracias a que estos coches son maravillosos, salió con una renguera.

Esto no puede suceder. Ojalá este receso sirva para cambiar parte de este ridículo reglamento que ha manchado la F1.

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