La Dirección General Impositiva (DGI) anunció el inicio de una gira de fiscalización e inspecciones en la franja costera de los departamentos de Canelones, Maldonado y Rocha, con el objetivo de combatir la evasión fiscal y reducir situaciones de competencia desleal, especialmente en el marco de la actividad turística.
Según informó el organismo en un comunicado, el operativo incluirá visitas presenciales de corta duración a comercios de la zona, así como fiscalizaciones específicas en fiestas, espectáculos y otros eventos de alta concurrencia. Además, la DGI instalará oficinas temporales en Punta del Este, Piriápolis, La Paloma y Punta del Diablo para reforzar su presencia territorial.
Entre las principales acciones previstas se encuentran los controles de registro de contribuyentes, con la posibilidad de realizar inscripciones de oficio cuando corresponda, y la verificación de la correcta facturación de todas las operaciones comerciales. También se llevarán adelante auditorías de los sistemas de facturación y controles sobre el uso adecuado del régimen de facturación electrónica.
El operativo contempla, además, la revisión del encuadre fiscal de pequeñas empresas, con el objetivo de promover cambios de régimen cuando se detecten inconsistencias, así como la verificación de la correcta tributación de las rentas generadas por arrendamientos de inmuebles, un rubro clave en zonas turísticas.
Otro de los focos estará puesto en los controles específicos durante fiestas y eventos, que abarcarán tanto a artistas y productores como a las actividades de apoyo vinculadas a estos espectáculos. Asimismo, la DGI realizará intimaciones puntuales a contribuyentes que presenten incumplimientos reiterados.
Desde el organismo se aclaró que todos los funcionarios que participen en las inspecciones estarán debidamente identificados, y se subrayó que las acciones buscan garantizar condiciones equitativas para quienes cumplen con sus obligaciones tributarias.


Da la impresión que la fiscalización-que está bien- es para controlar a los que vendan medio barato. Y los delincuentes que cobran 400 mangos un refresco (chico) no le dicen nada… Si las embotelladoras de bebidas, por poner un ejemplo, venden al por mayor al mismo precio, cómo es que en Punta del Este o Atlántida las cosas son muchísimo más caras? Y ahí no hay sanción para nadie…