La justicia uruguaya emitió una sentencia condenatoria contra el Estado (alcanzando al Poder Judicial, la Fiscalía General de la Nación y el Ministerio del Interior) por omitir el deber de debida diligencia reforzada y no aplicar una perspectiva de género oportuna para proteger la vida de Daiana Laguna, de treinta y un años, asesinada en agosto de 2022 en Paso de las Duranas. La resolución judicial fija una reparación patrimonial de doscientos mil dólares para sus hijas y familia, tras acreditar veintidós fallas sistemáticas, demoras y falta de valoración del riesgo por parte de los organismos obligados a garantizar el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia basada en género.
La víctima había acudido reiteradamente al sistema de protección para denunciar la violencia ejercida por su expareja, evidenciando un patrón severo de acoso e incumplimiento de las medidas cautelares dictadas. A pesar de haber advertido explícitamente el peligro inminente que corría junto a sus hijas y de haber solicitado el dispositivo de monitoreo electrónico, la inacción estatal y la minimización del riesgo dejaron a la víctima en una situación de extrema desprotección. El agresor la interceptó en la vía pública y consumó el femicidio frente a las niñas antes de quitarse la vida.
El abogado de la familia, Pablo Lamela, destacó el carácter inédito del fallo al responsabilizar directamente a las instituciones por no haber evitado la expresión más extrema de la violencia machista. La sentencia sienta un precedente clave en la jurisprudencia nacional al explicitar que la falta de articulación entre las dependencias estatales, la demora en las medidas de contralor y la ausencia de una mirada integral de género en los procedimientos policiales y judiciales constituyeron un incumplimiento grave de los compromisos internacionales asumidos por el país para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres.


… 😤… calma… pagaremos los… (largá el arroz)…:
«Mejores Cinco´Años» del pequeño Humpty Dumpty… por décadas…
Por suerte, el nopor (internet se inventó para eso) y vivir en Maldonado (naná) minimizan mi contacto con el sexo débil…mental. Cuando el maldito instinto ataca, se soluciona fácil con una manuela.
No entiendo por qué se hacen mala sangre con ellas. Son sustituibles. Ninguna vale lo suficiente como para arruinarte la vida por una. El dinero, la gloria o el poder valen mucho más que un tajo. Y ya haremos muñecas robóticas con botón de apagado.
Total. ¿Quién las quiere para una conversación inteligente?