La OTAN es la organización criminal más peligrosa de la Tierra

Su mandato y ambiciones, que exceden por mucho el Atlántico Norte, constituyen la mayor amenaza para la paz global.

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) declara enfrentar la mayor crisis existencial en sus casi 80 años de historia. Mientras el presidente de Estados Unidos Donald Trump y su equipo de seguridad nacional parecen, en apariencia, dar la espalda a Europa y afirman que ya no financiarán su seguridad, los líderes europeos se apresuran a recaudar fondos para aumentar su apoyo a Ucrania y fortalecer su propia producción y capacidad militar. Sin embargo, no hay indicios concretos de que Estados Unidos, fuerza dominante de la OTAN, vaya a retirarse de este instrumento militar o a disolverlo.

La OTAN engrana la producción, distribución, desarrollo técnico-productivo y financiación, tanto en la planificación como en el campo de batalla, constituyéndose hoy día como el mayor impulsor del complejo militar industrial. El papel del capital privado en esta estructura, siguiendo el modelo norteamericano, crece exponencialmente en beneficio de sus grandes industrias.

La OTAN, liderada siempre militarmente por EE.UU., asegura el vasallaje de los gobiernos de la UE y de todas las fuerzas políticas institucionales de la “izquierda”. Los objetivos geoestratégicos del imperialismo anglosajón se han aceptado sumisamente en la UE, aún a costa de su propia autodestrucción. La guerra cognitiva se sitúa como la primera de las prioridades de la OTAN: se trata de ganar las conciencias de la propia población, abrumados con una catarata incesante de mensajes que les impide siquiera reaccionar o plantearse cualquier alternativa a lo que están percibiendo como realidad.

La guerra cultural de la OTAN o la OTAN político-cultural va impregnando también su visión hegemónica del mundo en todos los órdenes de la vida, desde el académico, el mediático o las instituciones de todo tipo. De esta forma, la OTAN impone una visión del mundo en la que el comunismo o cualquier proceso revolucionario / descolonizador que desafíe a la forma en que este modo de producción se manifiesta, será marginado del pensamiento. Íntimamente imbricada con la estrategia imperialista está la Estrategia de Seguridad Nacional que los diferentes países de la UE han aprobado desde 2015. Se llama pomposamente “Nacional” cuando es exactamente la misma en los diferentes Estados y prevé la adopción de medidas propias de un estado de excepción ante situaciones variadas como emergencias sanitarias, medioambientales, climáticas, financieras, militares, etc.

La OTAN traduce los requerimientos político-económicos en soluciones militares; somete las decisiones político-económicas a la disciplina jerárquica militar y unifica al cuerpo institucional y social desde lo supranacional al individuo, constituyendo una dictadura militar que pretende ser universal. Y el poder omnímodo de los EE.UU. sobre el amplio dominio que es la OTAN, es cada vez más firme, sin que haya sido cuestionado en ningún momento.

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