Esta afirmación subraya una ambiciosa visión geoeconómica y logística, respaldada por inversiones sustanciales en infraestructura y tecnología, que busca reconfigurar los flujos comerciales intercontinentales. En declaraciones al canal Rusia Today el representante comercial ruso en China, Alexéi Dajnovski, señaló que el creciente interés por esta vía ártica es resultado de los esfuerzos coordinados de los organismos competentes y operadores logísticos, como la empresa rusa FESCO y la corporación estatal Rosatom.
Al respecto el diplomático ruso expresó que “el potencial de cooperación en materia de logística se aprovechará de manera más plena y eficaz a medida que se modernicen las infraestructuras portuarias y ferroviarias y se perfeccionen los mecanismos aduaneros”. En este contexto, citó cifras de la Administración General de Aduanas de China. Estas revelan un volumen comercial bilateral de 228 mil millones de dólares en 2025, sugiriendo que mecanismos de transportación optimizados podrían generar mayores ingresos mutuos.

La Ruta Marítima del Norte constituye actualmente el trayecto más corto entre la parte europea de Rusia y el Lejano Oriente. Así como la principal arteria de comunicación en el Ártico ruso. Este corredor navegable bordea la costa septentrional de la nación a través de los mares árticos a lo largo de 5600 kilómetros, desde el estrecho de Kara hasta la bahía de Providéniya.
Su relevancia experimentó una transformación radical en la última década. Muestra un incremento en el tráfico de mercancías multiplicado casi por diez, alcanzando los 38 millones de toneladas. Las proyecciones estiman que, para 2030, este volumen podría ascender a entre 70 y 100 millones de toneladas.
Asimismo, el presidente ruso, Vladimir Putin, destacó el interés creciente de numerosas naciones por emplear este paso. Un hito fundamental que corrobora esta tendencia se completó en octubre de 2025. El primer viaje comercial de contenedores entre China y Europa mediante esta ruta. La travesía entre la terminal china de Ningbo-Zhoushan y el puerto británico de Felixstowe “duró 20 días, casi la mitad del tiempo que tomaría por las rutas tradicionales del sur”, indicó Rosatom, administradora de la vía. La corporación precisó que la duración fue notablemente inferior a la del ferrocarril de mercancías China-Europa (unos 25 días), la ruta del canal de Suez (unos 40 días) y la del cabo de Buena Esperanza (unos 50 días).

Por otro lado, uno de los principales obstáculos que presenta la Ruta Marítima del Norte son las capas de hielo polar. Aunque su extensión ha disminuido en los últimos años debido a los efectos del cambio climático. Aunque la navegación sin asistencia especializada solo es factible entre dos y cuatro meses anuales. No todas las embarcaciones están preparadas para estas condiciones, y una vez que la superficie se cubre de hielo, el tráfico únicamente es viable con el apoyo de rompehielos que guíen las caravanas comerciales.
Rusia cuenta con una flota de rompehielos considerada la más grande y potente del mundo. Además de unidades convencionales, Moscú dispone de buques a propulsión nuclear. Para renovar las embarcaciones envejecidas, se impulsó la construcción de los rompehielos del Proyecto 22220, los más robustos de su clase, capaces de fracturar hielo de casi tres metros de espesor. Los dos primeros navíos de esta serie, Árktika y Sibir, ya están en servicio. El rompehielos Ural se incorporó a la flota de Rosatom en noviembre pasado. Asimismo, existen contratos vigentes para la edificación de otros dos buques de este proyecto, con entregas programadas para 2028 y 2030.
Estos se distinguen por sus estándares ecológicos, ya que emiten una cantidad muy reducida de sustancias nocivas a la atmósfera en comparación con otras embarcaciones. Un rompehielos del Proyecto 22220 libera apenas medio kilo de carbono negro anual, cien mil veces menos que las emisiones de una caldera de carbón convencional. Junto a esto, en el oriente ruso se construye el rompehielos de propulsión nuclear Rossiya del Proyecto 10510. Tras su entrega, prevista para 2027, se convertirá en el más grande y potente de su categoría, con capacidad para fracturar hielos de más de cuatro metros de grosor.

En total, está previsto que para 2030 Rusia disponga de catorce rompehielos, nueve de propulsión nuclear y cinco convencionales. Con el objetivo de garantizar la navegación durante todo el año en la región oriental de la Ruta Marítima del Norte. La apuesta de Moscú por impulsar el comercio a través de esta vía se fundamenta en su posición geográfica. Dado que su zona costera en el Ártico se extiende por unos 20,000 kilómetros y la ruta atraviesa la zona económica exclusiva del país.
Además, este corredor da acceso a los ricos recursos energéticos existentes en el océano Ártico y a los yacimientos en Siberia. Se calcula que la región conserva el 22% de las reservas inexploradas de gas y petróleo. Esta riqueza potencial ha generado reclamos territoriales por parte de Canadá, Estados Unidos, Dinamarca, Noruega, Islandia y la propia Rusia.
Algunas naciones han enmendado sus políticas sobre fronteras y zonas económicas en el Ártico. Mientras que estados como China, India o Japón, que no tienen acceso directo a la región, también manifiestan interés por aprovechar estos recursos.
Sin embargo, la motivación de Moscú no se circunscribe a las perspectivas de obtener ingresos por el tránsito de buques de carga o por la explotación energética. Varios ríos desembocan en el océano Ártico y la Ruta Marítima del Norte facilita el transporte de mercancías de primera necesidad hacia las ciudades rusas situadas en la costa ártica. Para varias regiones del país, esta vía constituye la única alternativa viable a los costosos viajes aéreos.

