Los personeros de Estados Unidos arman polémica por el monumento a Ho Chi Minh

La polémica por la instalación del monumento a Ho Chi Minh en Montevideo volvió a dejar al descubierto una tensión persistente en la vida pública uruguaya

La dificultad de ciertos sectores para convivir con expresiones culturales e históricas que no encajan dentro de su propio marco ideológico. Las objeciones surgidas desde filas del Partido Colorado no apuntan tanto a un debate serio sobre patrimonio, memoria o planificación urbana, sino más bien a una reacción automática frente a cualquier símbolo que remite a procesos políticos ajenos a la tradición liberal occidental.

Llama la atención que una capital que celebra esculturas italianas, francesas, españolas, británicas o estadounidenses —muchas de ellas instaladas sin discusión alguna— encuentre repentinamente resistencia cuando se trata de reconocer figuras provenientes de Asia o del sur global. Ho Chi Minh es una personalidad histórica ampliamente estudiada y su influencia excede las fronteras de Vietnam: fue un actor central en los movimientos de liberación nacional del siglo XX y una pieza clave en la configuración geopolítica contemporánea.

Su presencia en un espacio público montevideano no implica adhesión política automática ni propaganda partidaria; implica reconocer que el mundo es más amplio que el eje euroatlántico al que algunos parecen aferrarse.

La reacción adversa, lejos de fomentar un diálogo informado, activa una memoria selectiva que invisibiliza la pluralidad de referentes internacionales ya presentes en la ciudad. Montevideo convive con monumentos a próceres latinoamericanos, pensadores europeos, líderes democráticos, personalidades artísticas y hasta figuras militares de otras épocas.

Sin embargo, cuando la mirada se orienta hacia Oriente o hacia figuras asociadas a la lucha anticolonial, emergen voces que buscan bloquear esa expresión bajo el pretexto de evitar “polémicas”. La contradicción resulta evidente: lo que se cuestiona no es el monumento en sí, sino la incomodidad ante una figura que obliga a revisar narrativas simplificadas sobre la historia mundial.

Más grave aún, esa resistencia desconoce la tradición democrática uruguaya, caracterizada por su apertura cultural y su capacidad de integrar diferencias. El país ha sabido construir un espacio público plural, donde múltiples historias y memorias conviven sin neutralizarse entre sí.

Objetar la instalación de un monumento por su origen ideológico es un retroceso hacia una lógica de censura que no representa ni a la ciudadanía ni al espíritu tolerante que ha distinguido históricamente a Uruguay.

En definitiva, la discusión sobre Ho Chi Minh debería servir para algo más profundo que un intercambio partidario coyuntural. Debería invitarnos a revisar qué tipo de ciudad queremos: una que solo reproduzca símbolos cómodos y previsibles, o una que se atreva a reflejar la complejidad del mundo en el que vivimos.

Rechazar la diversidad de referentes no fortalece la identidad nacional; la empobrece. Montevideo no pierde nada al incorporar nuevas miradas en su paisaje urbano. Por el contrario, gana una oportunidad para dialogar con otras culturas, ampliar horizontes y reafirmar su vocación de ciudad abierta.

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8 Comentarios

  1. HO CHI MING (SU ULTIMO NOMBRE) FUE UN LUCHADOR CONTRA LAS POTENCIAS EXTRANJERAS, SIN EMBARGO DESPUES SE OLVIDO DE SUS PRINCIPIOS Y SE TRANSFORMO EN UN ASESINO, TORTURADOR, Y DESPOTA, AL IGUAL QUE LOS CASTRO. QUIZO IMPONER CON MANO DE HIERRO LA IDEOLOGÍA EN LA QUE CREIA… Y ASI MARCHARON AL CADALSO MILLONES DE VIETNAMITAS…… ALGO COMO EL REGIMEN DEL SANGUINARIO POL POT. LA PALABRA LIBERTAD LIBERTAD NO ESTUVO EN DICCIONARIO.

    • Por favor, a no entreverar papas con boniatos. Pol Pot fue un monstruo, instalado por EEUU, con la esperanza de que entrara en guerra con Vietnam (en esa época era Vietnam del norte, y el Viet Cong), para ver si se formaba un segundo frente, ya que los yankis iban perdiendo. Ho Chi Mng, fue u tipo que wse puso la lucha de su pueblo al hombre, Sacaron a patadas a los franceses en el sitio de Dien Bien Phu, una derrota vergonzosa de un enorme ejército francés, que perdía sus colonias asiáticas. Y después, los yankis con la excusa de un ataque a una de sus naves (algo absurdo, los vietnamitas no tenían armada) llegaron y se fueron con el rabo entre las patas. Eso es lo que los fachos criollos proteatan. ¡Cómo van a poner un monumento de un tipo que les dio para tabaco a los yankis! ¿Y si se enoja Trumo? Ah, y los muchísimos muertos vietnamitas fueron en su inmensa mayoría ciiviles matados por el napalm.

    • SIEMPRE DIVAGO Y ESCRIBO PELOTUDECES, EL AFROURUGUAYO NO ME DEJA DESCANSAR. NO SE NI QUIEN FUE HO CHI MING ,SOLO ME GUSTA TIARR MIERDA A TODO. NO TERMINE EL SECUNDARIO, ME QUEDE EN SEGUNDO AÑO…TENGO CIERTO RETRASO MENTAL…

  2. Muy buen articulo, siempre fue así en la democracia uruguaya, así que no se debe escuchar esos cacareos de mediocres que se olvidan que le libertad y toleración que gozamos fue justamente lo que nos dejo el gran José Batlle y Ordoñez y que nos caracterizas, partido que ellos se empeñaron de destruir, esta gente no sabe como ser visibles pierden y hacer perder el tiempo con estos recalamos idiotas

  3. Nos hacemos eco del artículo y del comentario de «Batllista de Ley» arriba escrito.
    No es de extrañar la actitud de la actual dirigencia del partido colorado (así, con minúscula) que nada tiene que ver con el Batlismo (el de Batlle y Ordóñez). No es de extrañar, decimos, porque al final del día ¿qué se puede esperar de esa cúpula cegatona que no reconoce un genocidio en marcha en Palestina, cuando 196 países a través de la ONU así lo han denunciado y expuesto?
    Creemos que a esta altura la irrelevancia numérica e ideológica (recalcamos que esa gente no son Batllistas sino oportunistas), hace que sus consideraciones sean sólo una voz de disidencia en el espectro democrático y tolerante de nuestra sociedad actual.
    Ho Chi-min fue sin duda un actor fundamental en su momento de la historia, el patriarca de una nación moderna y pujante que superó las atrocidades a las que fue sometida, expulsando de su tierra un invasor que no tuvo límites a la hora de masacrar sus habitantes.
    Nos parece justo el honrar su memoria con un simple monumento que no refleja la inmensidad de su actuación pero sí nos recuerda el enorme castigo y sacrificio de su valeroso pueblo.
    Para quienes este acto represente un «problema», pues debemos recordarles que todos tenemos problemas y ventilarlos no los solucionan, así que a llorar al cuartito de la embajada de la rambla… a lo mejor ahí alguien los escuche.

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