Cuidado y preservación de los árboles

Los pulmones del mundo

Los bosques son el hogar de miles de especies, regulan el clima, purifican el aire y el agua, y nos protegen frente al cambio climático

Los árboles están considerados como los pulmones verdes del planeta por su gran capacidad de absorber CO2
Los árboles están considerados como los pulmones verdes del planeta por su gran capacidad de absorber CO2

¿Ya conocías que para suplir la demanda de oxígeno de una persona se necesitan 22 árboles? Cada árbol es capaz de absorber entre 10 y 30 kilogramos de dióxido de carbono al año. Si se considera que una persona genera hasta ocho toneladas de este gas a lo largo de su vida. Y sí, los árboles trabajan a destajo para limpiar la atmósfera. Es por ello que mantener su capacidad como reguladores del clima implica, necesariamente, plantar más.

Es preciso conocer que los árboles constituyen el punto de contacto entre la vegetación y la atmósfera, facilitando el intercambio de gases y agua. Intercambian nutrientes entre el suelo y la vegetación, alimentando el ciclo de nutrientes y carbono. Y en un sentido más amplio, operan como el corazón de los ecosistemas, impulsando su correcto funcionamiento y creando nichos para otros organismos, tanto en la superficie como bajo tierra.

La deforestación es un problema que afecta a muchas zonas del planeta
La deforestación es un problema que afecta a muchas zonas del planeta

Investigaciones recientes han identificado alrededor de 2,3 millones de organismos en un solo árbol, en su mayoría microbios, además de insectos, mamíferos y aves. Esta biodiversidad asociada hace posible la formación de suelos y el reciclaje de nutrientes, sosteniendo una intrincada red de cadenas alimentarias. También, los árboles previenen, además, la proliferación descontrolada de malezas, plagas y enfermedades, y resultan esenciales para la polinización de la mayoría de las plantas.

En la actualidad, la gestión y protección de las áreas boscosas se ha convertido en una prioridad. La deforestación no solo altera los ecosistemas, sino que libera a la atmósfera el dióxido de carbono almacenado, contribuyendo al cambio climático. Mantener bosques saludables implica preservar su capacidad como sumideros de carbono, un proceso conocido como secuestro de carbono, que contribuye a estabilizar las temperaturas globales.

Los bosques albergan una diversidad de especies, muchas aún no descubiertas, que aportan resiliencia y salud a los ecosistemas. Asimismo, desempeñan un papel central en la protección de cuencas hidrográficas. Esto se debe a que los sistemas radiculares previenen la erosión del suelo y permiten la filtración natural del agua, manteniendo su calidad y sustentando ecosistemas acuáticos.

En cuanto a la deforestación, una de las causas de esta problemática es la transformación de bosques en tierras de cultivo o pastizales. Por otra parte, la extracción no controlada de madera para muebles, papel o carbón vegetal afecta a ecosistemas enteros y perjudica a comunidades locales que dependen de esos recursos. Y como ya se ha ido evidenciando a lo largo del tiempo, la expansión urbana, la construcción de infraestructuras, la minería y la extracción de hidrocarburos completan el panorama de presión sobre los bosques.

Incendio Forestal
Incendio Forestal

Por otro lado, los incendios forestales, agravados por el aumento de temperaturas y la sequía vinculada al cambio climático, destruyen cada año grandes superficies. Muchos de estos incendios se relacionan con actividades humanas que previamente han degradado el bosque, haciéndolo más vulnerable al fuego. Sin la cobertura arbórea, el agua de lluvia provoca erosión, arrastra la tierra y puede generar deslizamientos o sequías.

Los árboles, al absorber dióxido de carbono, actúan como freno al calentamiento global. Su eliminación devuelve ese CO₂ a la atmósfera y anula su capacidad futura de captura. A escala regional, la selva amazónica pierde cada año miles de hectáreas en Brasil por agricultura, ganadería, minería e incendios. Por otro lado,  en Indonesia y Malasia, la expansión de los cultivos de palma aceitera tala selvas tropicales y amenaza especies como el orangután. De igual manera, la cuenca del Congo, segunda selva tropical en extensión, sufre los efectos de la tala para leña, la minería y la expansión agrícola. Lo cual afecta a la seguridad alimentaria y cultural de millones de personas.

Comparte esta nota:

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Últimos artículos de Medio Ambiente