Los residuos de plástico en el agua llegan al Polo Norte

Las máscaras surgidas con la pandemia también se han convertido en un contaminante.

En océano que rodea el Polo Norte se pueden ya encontrar altas concentraciones de residuos de plástico en el agua, en el fondo marino, en las playas remotas e, incluso, en el hielo y la nieve.

Esta es la dura advertencia de un nuevo estudio científico que publica la revista ‘Nature Reviews Earth & Environment’ y que demuestra que este tipo de basura no es solo una carga para los ecosistemas, sino que también podría empeorar el cambio climático.

Ahora mismo, entre 19 y 23 millones de toneladas métricas de basura plástica por año terminan en las aguas del mundo y eso son la carga de dos camiones cada minuto.

Además, el problema se agrava porque, como el plástico es un material muy estable, se acumula en los océanos, donde se descompone gradualmente en pedazos cada vez más pequeños, hasta llegar a los microplásticos y nanoplásticos, capaces de entrar en el torrente sanguíneo de los seres humanos cuando consumimos pescado. Y esta avalancha de residuos aún empeorará, ya que se espera que la producción mundial de plástico se duplique durante los próximos 20 años.

Las consecuencias para el medio ambiente y las especies marinas son ya graves, según este nuevo informe científico. Hoy en día, prácticamente todos los organismos marinos analizados, desde el plancton hasta las ballenas, entran en contacto con estos desechos de plástico. Por otra parte, los microplásticos han llegado ya a invadir todas las áreas de los océanos del mundo, desde las playas tropicales hasta las fosas oceánicas más profundas.

Y así lo demuestra esta nueva investigación realizada por un equipo de científicos del Instituto Alfred Wegener y el Centro Helmholtz para la Investigación Polar y Marina.

“Todavía se supone que el Ártico es un desierto en gran parte intacto”, explica Melanie Bergmann, investigadora del Centro Helmholtz, “pero nuestra propia investigación ha demostrado que la contaminación sigue empeorando”. Por si fuera poco, según este estudio, la contaminación por plásticos del Ártico, aunque está escasamente poblado, sufre ya un nivel similar que las regiones densamente pobladas de todo el mundo. El origen de los residuos plásticos proviene tanto de fuentes locales como distantes, porque los trozos de plástico son arrastrados por las corrientes oceánicas del Atlántico y el Mar del Norte, y del Pacífico Norte sobre el Estrecho de Bering.

Además, debido al uso masivo de mascarillas por la pandemia, ha aumentado un 20% el uso de plásticos de un solo uso.

El viento también transporta diminutas partículas microplásticas hacia el norte. Luego están los ríos: aunque el Océano Ártico representa solo el uno por ciento del volumen total de los océanos del mundo, recibe más del 10% de la descarga global de agua de los ríos, que transportan plástico al océano, por ejemplo, desde Siberia. Mientras tanto, las fuentes locales más importantes de contaminación son las basuras domésticas y las aguas residuales de las poblaciones del Ártico y también los desechos que se arrojan desde los barcos, especialmente los pesqueros, cuyas redes y cuerdas plantean un grave problema.

De hecho, en una playa de las islas Svalbard, casi el 100% de los residuos plásticos que se han encontrado han sido arrastrados a la costa desde los buques de pesca, según demuestra este nuevo informe científico. Y los daños son similares a los de las regiones mejor estudiadas: también en el Ártico, muchos animales (osos polares, focas, renos y aves marinas) se enredan en plástico y mueren. En el Ártico, también, el microplástico ingerido involuntariamente provoca un crecimiento y una reproducción reducidos, estrés fisiológico e inflamaciones en los tejidos de los animales marinos.

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Últimos artículos de Sociedad