En las ferias barriales de Montevideo se repite una postal que ya deberíamos haber naturalizado como una emergencia y no como un detalle folclórico: medicamentos expendidos en mantas, cajas abiertas, blísteres sueltos, frascos sin fechas de vencimiento visibles. Analgésicos, antibióticos, ansiolíticos, antihipertensivos e incluso corticoides circulan como si fueran frutas, ropa usada o cargadores de celular. El origen de muchos de esos productos suele ser doblemente ilegal: robados de depósitos, hospitales o farmacias, o ingresados de contrabando desde Paraguay sin ningún tipo de control sanitario.
El peligro es evidente, pero lo más inquietante es la sensación de que el Estado ha decidido convivir con el problema, administrarlo en lugar de enfrentarlo. La Intendencia de Montevideo controla ferias, habilita puestos y regula espacios públicos. El Ministerio de Salud Pública, por su parte, tiene el deber último de garantizar que cada medicamento en circulación sea seguro, trazable y autorizado. Sin embargo, entre ambos organismos parece existir un terreno intermedio donde lo ilícito florece, y florece a la vista de todos.
La cadena es clara: hay quienes roban o importan ilegalmente; hay intermediarios que distribuyen y acopian; y finalmente hay feriantes que los ofrecen al público sin advertir el riesgo sanitario. El consumidor, motivado por el precio —a veces hasta 10 veces menor que en una farmacia—, completa el círculo sin dimensionar que una pastilla adulterada, vencida o mal conservada puede derivar en efectos adversos graves, resistencia antibiótica, intoxicaciones e incluso muertes.
La Intendencia no ha realizado operativos puntuales, el MSP ha emitido comunicados, pero el fenómeno no solo persiste: se amplifica. Cada domingo, cada feria , cada esquina de barrio confirma que los esfuerzos aislados no alcanzan. La fragmentación institucional se vuelve cómplice involuntaria. Nadie asume la conducción política del problema; se actúa por reflejos, no por estrategia.
Uruguay construyó durante décadas un sistema sanitario robusto y respetado. Permitir que los medicamentos de contrabando circulen como mercancía trivial es dinamitar silenciosamente esa confianza colectiva. Se necesita una política pública integral: más fiscalización en ferias, coordinación interinstitucional real, inteligencia criminal que trace rutas y responsabilidades, sanciones claras tanto para distribuidores como para feriantes, y campañas de concientización que expliquen el riesgo sanitario a la población.
La venta de medicamentos clandestinos no es un incidente menor: es un síntoma. Habla de desigualdad, de falta de control, de un mercado negro que se fortalece cuando el precio del remedio supera el bolsillo del enfermo. Mirar hacia otro lado es permitir que esa sombra se expanda. La salud pública es un bien colectivo y su defensa no puede depender de operativos esporádicos, sino de una decisión política firme. Montevideo y el MSP están ante una encrucijada que no admite más demoras: o se actúa con profundidad, o se legitima por omisión un crimen que se disfraza de economía barrial.


Como profesional he estado viendo esta situación con preocupación desde hace tiempo e incluso contado por pacientes como un recurso válido ante un apremio económico o en relación a precio de tickets etc. Lo que más me preocupa es como el Estado, en particular en Montevideo donde vivo y puedo observar, es como vamos perdiendo control sobre un sin número de situaciones, desde el tránsito, coches sin matrículas, nuevos o viejos así como motos, conductores sin casco, fumando marihuana dentro del vehículo y probable consumo de otras sustancias, etc. Lo de la venta de medicación sin control incluso sobre que origen tienen el cual sea probable robo o venta de personas que las sacan de mutualistas para venderlas y poder consumir. Tengo claro que mayor control aumenta la seguridad pero también disminuye la libertad. Habrá que evaluar que es mejor ceder.
Sin duda es preocupante , medicamentos que NO están al alcance del bolsillo Y además SIN CONTROL SOBRE SU FECHA DE VENCIMIENTO , AL SOL Y SUPERANDO Y ALTERANDO LA CALIDAD DEL PRODUCTO .
SE DEBE ACTUAL AL RESPECTO , seguramente hagan más mal que bien tomar esos medicamentos .
Comprar medicamentos en las ferias y a un costo accesible salvo a muchos uruguayos de una muerte segura al no poder comprar en farmacias .
Los trabajadores y familias en Uruguay tienen derecho a mutualistas y los que no tienen trabajo a ASSE con medicamentos gratuitos Cierto que en las mutualistas se cobra un ticket salvo alguna que no
La venta callejera es un fenómeno reciente y el MSP debería controlar En muchos aspectos vemos ausente al MSP
Brian De qué público estás hablando? La gente sin trabajo tiene ASSE con medicamentos gratuitos