México anunció que llevará ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) la situación de sus connacionales en los centros de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos. La medida, comunicada por la presidenta Claudia Sheinbaum, responde a una «tendencia alarmante e inaceptable»: la muerte de 14 mexicanos bajo custodia migratoria o en redadas en lo que va del segundo mandato de Donald Trump.
El detonante de esta ofensiva legal fue el fallecimiento, el pasado viernes, de José Guadalupe Ramos Solano, de 52 años, quien fue hallado inconsciente en el centro de detención de Adelanto, California. Según la Cancillería mexicana, el caso de Ramos Solano evidencia una «deficiente atención médica» y malos tratos sistemáticos, lo que motivó el envío de cartas de protesta al gobernador de California, Gavin Newsom, y a legisladores federales.
Cifras negras y condiciones «inhumanas»
El informe de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) detalla un panorama sombrío en las instalaciones del ICE: Seis casos vinculados a complicaciones médicas, cuatro catalogados como suicidios, dos muertes en redadas y un ciudadano abatido en un tiroteo.
México se sumará como amicus curiae a una demanda en Los Ángeles por condiciones de vida insalubres, falta de nutrición adecuada, aislamiento punitivo y carencia de servicios de salud mental. El año 2025 cerró con 31 muertes bajo custodia del ICE, la cifra más alta en dos décadas, tendencia que no parece ceder en este 2026.
La «Política del Miedo»
Analistas internacionales coinciden en que el recrudecimiento del accionar del ICE responde más a una estrategia política que a una búsqueda de eficiencia administrativa. Expertos como Martín Schapiro y Ernesto Calvo señalan que el ICE está operando como una «fuerza de choque» performativa de Trump, diseñada para generar terror en las comunidades migrantes.
«No se trata de cuánta gente vas a deportar, sino de que cualquiera que salga a la calle tenga miedo», reflexionó Schapiro. Por su parte, Calvo describió la transformación del ICE en una organización con rasgos «paramilitares» al servicio de la Casa Blanca, desplegándose incluso en aeropuertos y tribunales para realizar arrestos de personas con estatus migratorios regulares.
La presión sobre el organismo no solo proviene del exterior. En mayo, el ICE deberá enfrentar un juicio en Nueva York tras una demanda de la ONG Make The Road y la Unión de Libertades Civiles. Se acusa a la agencia de violar la Primera y Quinta Enmienda al negar acceso a abogados y someter a detenidos a hacinamiento extremo en oficinas de Manhattan, calificando las condiciones como «confinamiento punitivo» sin el debido proceso.


Por fin alguien en este caso la Sra.Presidente de MÉXICO , una SEÑORA CON LOS OVARIOS BIEN PUESTOS , que defiende a sus pares de esta teopelia CUASI FASCISTA.