Ivonne Campos, una de las bases que guió su vida fue el feminismo, fue exiliada política en la época de los 70, transcurriendo la mayor parte de su vida en el exterior, y hace seis años pertenece al colectivo Mujeres con Historia. Ana Filippini, conoció el movimiento feminista en 1995 durante la primer cumbre mundial de mujeres que se hizo en China y desde entonces se arraigó al movimiento, hace dos años forma parte del mismo colectivo que Ivonne. ¿Qué las une? La idea de hacer posible otras formas de vivir en la vejez.
“Envejecer juntas nos dijimos, es nuestro propósito. En diálogos y reuniones lo pensamos y lo fuimos compartiendo, nuestro futuro tenía que ser en compañía”, reza la página web de Mujeres con Historia, constituida como asociación civil en diciembre de 2018. Actualmente la conforman 24 mujeres —mayores de 60 años y feministas— bajo un mismo deseo: transitar la vejez de forma autónoma y activa, pero en comunidad. Su idea se exterioriza en crear la primera vivienda colaborativa feminista para personas adultas mayores en Uruguay.
“La sororidad fue la clave para alcanzar esta idea”, expresó Ivonne, quien analiza que dentro tras el proceso de desarrollo que ha sufrido el proyecto llegan a la conclusión de que se va a llegar más allá de la vivienda en sí. “La casa es un vehículo utilizado para lograr otros fines. Es llamar la atención sobre la vida de las mujeres de más de 60 años que entran en una etapa en donde no hay políticas que acompañen”, agregó.
No son el único grupo de personas que tienen esta idea, lo que demuestra una necesidad de impulsar una política nacional que cambie la situación de las personas adultas mayores. Sin embargo, la especificidad de este proyecto es que la vivienda colaborativa exista más allá de ellas. “Pretendemos que la vivienda sea del estado y que el formato sea con espacios privados y en su mayoría compartidos. Hay compañeras que ya fallecieron y no sabemos si nosotras vamos a llegar, pero queremos ser parte del proceso de construcción de un espacio que va a ser una forma de vida”, aclararon.
En el mes de octubre celebraron la inauguración de su sede, un inmueble cedido en comodato por la Intendencia de Montevideo en mayo de 2024, a través del programa Fincas Abandonadas. La casa cuenta con un extenso patio donde se edificará la cooperativa. Pero el movimiento no se queda ahí sino que abarca varias aristas de la vida cotidiana a favor de darle utilidad a la energía y capacidades con las que aún cuentan. “Tuvimos una reunión con organizaciones barriales de la zona para conectarnos con la actividad de la ciudad”, informaron.
Ivonne aclaró que se trata simplemente de “poder determinar cómo queremos pasar los años que hoy nos regala la ciencia, que son como 20 años de diferencia respecto a la mortalidad hace tiempo atrás”. En ese sentido, destaca que “somos sanas, estamos bien y queremos seguir siendo útiles y activas, por eso nos contactamos con organizaciones”.

Los desafíos a enfrentar
Actualmente y en más, el foco está en crear una guía de trabajo, donde estén presentes los requisitos, las obligaciones y reglas a seguir, así como los derechos de las socias. Si bien muchas mujeres se han mostrado interesadas en ingresar al colectivo, entienden pertinente la construcción de una normativa, “porque hay naturalmente necesidad, por ejemplo de vivienda, pero nosotras todavía no sabemos el número exacto de viviendas a construirse ni cuándo se va a lograr”. Entonces, explica que aquellas que ingresen van a tener que disponer de tiempo y ganas para colaborar y actuar en conjunto.
“Eso es muy importante. Porque recién estamos en la etapa de abrir un llamado a concurso de proyectos, tras un convenio entre la Intendencia de Montevideo y la Sociedad de Arquitectos del Uruguay”, agregaron. Por consiguiente, cuando se tenga el proyecto ganador el desafío que le sigue es la obtención del crédito para llevarlo a cabo.
Ante una mirada social que cuestiona las razones para que la Intendencia o el Estado les brinde ayuda, Ana expresa que se está mirando del lado equivocado. “¿Por qué nosotras que tenemos todo resuelto, vamos a invertir lo que estamos invirtiendo para que el Estado pueda contar con este proyecto? Nosotras regalamos la idea, regalamos nuestro esfuerzo, regalamos todo nuestro trabajo para que el Estado pueda decir que tiene una vivienda colaborativa que funciona como otra forma de vivir”.
Pensar la vejez desde temprana edad
“Tengo 85 años y hace 30 años que estoy jubilada. Son muchos años que estás sano, que podés aportar y que además querés mantener tu independencia. Por eso es importantísimo que la gente pueda determinar cómo quiere vivir y cómo quiere morir”, analizó Ivonne.
Si bien se trata de un proyecto feminista, la idea es que piueda ser replicado en diferentes grupos sociales, algo que responde también a la evolución del concepto de familia. “La gente joven no piensa y llega tan rápido que cuando te querés acordar, te estás por jubilar. Entonces, se tiene que empezar a buscar soluciones para una vida mejor en una etapa más joven que nosotros. Hay que enseñarle a los niños en la escuela que tienen que pensar cómo quieren vivir cuando sean grandes, porque los niños de hoy son los viejos de mañana. Hay que cambiar la cabeza de la gente”, reflexionaron.
En un mundo donde “estamos navegando en el individualismo más atroz, que cada cual se arregle como pueda” el proyecto de Mujeres con Historia “trata de pasar de ese individualismo a lo colectivo. Y eso es un rasgo fundamental, porque es navegar en lo que yo puedo seguir ofreciendo a la sociedad. Además hay otros aspectos, como la salud, que mejoran notablemente cuando se trata de la compañía”.
BPS otorgará a más de 155.000 jubilados y pensionistas de menores recursos un beneficio económico por concepto de canasta de fin de año. Algo que demuestra una vez más los grandes desafíos diarios a los que se enfrentan. “Pretendemos en un futuro, que tengamos a alguien que cocine y limpie, para todas las mujeres que integren la cooperativa. Una persona sola con una jubilación no puede costear todos esos servicios”, agregó Ana.
El 16% de la población somos personas mayores de 65 años y “no hay nada pensado para esta etapa de vida o lo que hay es para quienes pueden solventarlo”. En ese sentido, destacan que la idea es generar un confort y bienestar general tras el aporte de cada una de las personas del grupo. “No solo se aportará económicamente sino en conocimiento. Es mucho más atractivo participar activamente en actividades y proyectos, que quedarte solo y sin cumplir una función”, concluyeron.


Totalmente de acuerdo conque las personas mayores necesitan sentirse útiles y la actividad es la única forma de mantener la salud física y mental
Desde este foro hubo gente que propuso que ante la carencia de médicos psiquiatras se hiciera un llamado a los jubilados
También en otras profesiones sería una buena idea En la Educación hay carencia de profesores en ciertas asignaturas llamadas deficitarias
Asimismo en instituciones como el INAU deberían integrar voluntarios en los distintos programas como hacen en Alemania con el Madrinazgo para niños mayores con menos oportunidades de ser adoptados Es la hora que los distintos ministerios demuestren creatividad