El Mundial 2026 de Norteamérica llega a la recta final, hoy comienzan las semifinales con las mejores selecciones hasta el momento. Por tercera vez en la historia, se van a medir cuatro campeones del mundo en esta instancia previa a la final: Francia y España se verán las caras en Dallas; e Inglaterra vs. Argentina, juegan el miércoles en Atlanta.
Para muchos no hay invitados inesperados en este tramo del torneo, ya que los cuatro planteles presentan jugadores de excelencia táctica, el recambio generacional, el oficio competitivo y sobre todo, muchas ansias de llegar a un final.

Francia vs España
La primera semifinal, fijada en el imponente Dallas Stadium de Arlington, es el retrato perfecto de la madurez futbolística del Viejo Continente. Francia y España reeditan una rivalidad que trasciende las fronteras europeas para instalarse en la antesala de la gloria total.
El conjunto de Didier Deschamps llega a este compromiso exhibiendo una solidez que roza lo matemático. Su tránsito por las llaves de eliminación directa ha sido un ejercicio de pragmatismo absoluto: seis goles a favor y una valla invicta que sostiene un récord temible. Tras despachar a Suecia, Paraguay y Marruecos sin recibir un solo susto en propia puerta, habla del orden defensivo de ‘Les Bleus’ que se erige como una estructura de granito casi imposible de resquebrajar.
Frente a ese bloque se parará la España de Luis de la Fuente, el vigente monarca de la Eurocopa, que llega a Texas con el desgaste propio de las grandes batallas tras superar a Bélgica en un partido de altísima exigencia física y mental. La propuesta ibérica es el reverso de la moneda francesa: un equipo que se defiende a través de la posesión horizontal, que busca espesar la circulación en el mediocampo para luego activar la velocidad eléctrica de sus extremos.
El partido se perfila como un ajedrez dinámico. Si la Roja logra desgastar la paciencia francesa moviendo el balón de lado a lado, encontrará las grietas necesarias; pero si comete un error en la entrega, se expondrá a la transición más letal del planeta, comandada por un Kylian Mbappé que calibra la mira con la frialdad de los elegidos.
España espera contar con su arma secreta, que es uno de los que puede romper las filas de los franceses, se trata del joven Lamine Yamal, que ha demostrado tener condiciones técnicas impresionantes y puede traer muchos problemas para sus rivales.

Inglaterra vs Argentina
Si el duelo europeo apela a la pizarra y la precisión, la segunda semifinal en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta se adentra directamente en los terrenos del drama histórico. Argentina e Inglaterra vuelven a verse las caras en una Copa del Mundo, reviviendo una de las rivalidades más pasionales y cargadas de simbolismo del deporte.
El choque añade, además, un condimento que agiganta su dimensión narrativa: es la primera vez que Lionel Messi se mide ante el conjunto inglés en el marco de una cita mundialista, un dato que añade urgencia histórica a cada minuto de juego.
La ‘Scaloneta’ se presenta en esta instancia tras un ejercicio de supervivencia extrema en Kansas City, donde debió acudir a la prórroga para quebrar la resistencia de una durísima Suiza por 3-1. Ese partido dejó en claro las dos caras de la moneda albiceleste en este torneo: una demoledora pegada, con nueve goles en los mata-mata, sostenida por la frescura de una segunda unidad donde Julián Álvarez y Lautaro Martínez asumen el protagonismo cuando el contexto lo exige, pero también una inusual vulnerabilidad defensiva que ha costado cinco goles en contra durante las llaves directas.
Inglaterra, bajo la dirección estratégica de Thomas Tuchel, llega con el orgullo intacto y el temple de quien sabe sufrir. Su camino ha estado marcado por la agonía y la aparición de sus individualidades en el último suspiro, tal como ocurrió en el cruce ante Noruega, donde un doblete salvador de Jude Bellingham rescató a los Tres Leones en el tiempo extra.
El conjunto británico ha avanzado ganando sus partidos por la mínima diferencia, un rasgo que lejos de ser una debilidad demuestra una madurez competitiva inédita en el historial inglés. El plan de Tuchel pasará por presionar la salida argentina, incomodar el circuito de juego que nace en los pies de sus mediocampistas y explotar el juego aéreo con Harry Kane como faro de ataque.

Carrera por la Bota de Oro
Más allá de la batalla colectiva por los boletos a la final, estas semifinales ofrecen un trasfondo individual que electriza a los aficionados. La carrera por la distinción individual más codiciada del torneo está en su punto más álgido. Lionel Messi y Kylian Mbappé lideran la tabla de goleadores con ocho tantos cada uno, reeditando a la distancia aquel duelo de titanes que definió la final de Qatar.
Sin embargo, la sombra de la nueva generación europea es alargada: Jude Bellingham y Harry Kane acechan desde atrás con seis conquistas, listos para asaltar el trono en los partidos donde la presión afecta a los futbolistas.
La gestión física de las plantillas será, a la postre, el factor invisible que dicte el destino de ambos compromisos. Con el calendario al límite y la acumulación de minutos pesando en las piernas de los creativos, los banquillos de suplentes dejarán de ser una alternativa de refresco para convertirse en herramientas de diseño táctico. Quien logre mantener la lucidez mental cuando el aire falte en los pulmones se quedará con la victoria.
El ambiente en Arlington y Atlanta refleja la importancia de estas citas. Europa y Sudamérica miden sus fuerzas en una doble jornada decisiva donde las cuatro mejores selecciones del ránking buscan el pase a la final. Cuando la pelota empiece a rodar, las especulaciones quedarán atrás y la cancha dictará la sentencia definitiva.
De concretarse un eventual avance de Argentina y Francia en sus respectivas llaves, el mundo asistirá a la reedición inmediata de la final de Qatar 2022. Sería el escenario perfecto para cerrar el círculo del fútbol contemporáneo: el conjunto galo buscando la revancha de la dramática noche de Lusail y la Albiceleste intentando revalidar su corona ante el mismo rival, transformando este potencial cruce definitivo en un nuevo capítulo de una rivalidad ya mítica.


Rajoy debe haberse fijado en la primera foto de arriba.