La Serie de las Américas de Béisbol comenzó oficialmente en enero de 2024 como una nueva competencia internacional invernal organizada por la Asociación de Béisbol de las Américas (ABAM). El torneo nació con el objetivo de ofrecer una alternativa más inclusiva que la tradicional Serie del Caribe (SDC), históricamente limitada a las ligas miembros de la Confederación del Caribe.
Este nuevo certamen abre la puerta a equipos de otras ligas del continente, especialmente de Sudamérica, que han tenido escasa participación en la SDC, más allá del campeón de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP) y algunas apariciones puntuales de Colombia como invitada.
En esta edición, el contexto del béisbol regional estuvo marcado por la decisión del comité organizador de la SDC de no viajar a Venezuela, país que había sido anunciado como sede para 2026. Por motivos organizativos y logísticos, el torneo fue trasladado a México y Venezuela decidió no participar. En ese escenario, se confirmó que el campeón venezolano, los Navegantes del Magallanes, sería el representante del país en la Serie de las Américas, que terminó adquiriendo un mayor protagonismo en el calendario invernal.
El torneo se llevó a cabo entre el 5 y el 13 de febrero en dos escenarios principales: el Estadio Monumental Simón Bolívar de Caracas y el Fórum de La Guaira. La competencia contó con siete equipos: Club Daom, campeón de la Liga Argentina de Béisbol; Willemstad Cannons, representante de Curazao; Leones de León, monarcas de Nicaragua; Águilas Metropolitanas de Panamá; la selección nacional de Cuba; Caimanes de Barranquilla, campeones de Colombia; y los anfitriones venezolanos.
El formato del campeonato contempló una fase inicial de todos contra todos, en la que cada equipo disputó varios encuentros para definir la clasificación. Los cuatro mejores avanzaron a semifinales, donde se enfrentaron en partidos únicos para determinar a los finalistas. Posteriormente, también a juego único, se definieron el tercer lugar y el campeón. Panamá, Venezuela, Cuba y Colombia lograron avanzar a la segunda fase, mientras que los dos equipos más sólidos del torneo, Magallanes y Caimanes, sellaron su pase a la final.
Magallanes, campeón en una final histórica
La final ofreció un espectáculo inolvidable para los aficionados. Los Navegantes del Magallanes comenzaron el encuentro en desventaja, recibiendo cinco carreras en el primer inning. La ofensiva colombiana mantuvo la presión y llegó a colocar el marcador 9-3 en el quinto episodio, lo que parecía encaminar el título para los Caimanes de Barranquilla.

Sin embargo, el conjunto venezolano mostró una capacidad de reacción notable. La remontada comenzó a gestarse en el séptimo inning, cuando Rougned Odor conectó un jonrón solitario, su segundo de la noche, que encendió a la afición y al equipo. A partir de ese momento, la “Nave Turca” recuperó la confianza y desplegó la ofensiva que había caracterizado su desempeño durante toda la temporada en la LVBP.
El momento decisivo llegó en la octava entrada, cuando Magallanes concretó un impresionante rally de siete carreras que dio vuelta el marcador y dejó sin respuesta a los lanzadores colombianos. La remontada se consumó con un ajustado 10-9 que desató la euforia en el Estadio Monumental, donde más de 30 mil espectadores vivieron una noche cargada de emoción y tensión.
Los Caimanes, que habían dominado gran parte del juego, no lograron recuperarse del golpe. Los errores defensivos y la falta de respuesta del bullpen resultaron determinantes en el desenlace. A pesar de una destacada actuación ofensiva, el equipo colombiano vio cómo el título se le escapaba en los innings finales.
En el apartado individual, el lanzador Silvino Bracho se llevó la victoria tras trabajar el octavo inning, mientras que Felipe Rivero se acreditó el salvado al cerrar el encuentro. Pedro García cargó con la derrota. Por Colombia, destacaron Andrés Angulo, con tres imparables y tres carreras impulsadas, y Harold Ramírez, quien aportó tres hits, dos anotadas y dos remolcadas.
Rougned Odor fue designado Jugador Más Valioso (MVP) del torneo, gracias a su aporte ofensivo en la final y a su liderazgo en momentos clave. Tras el partido, el infielder resaltó el espíritu del equipo: “Nunca dudamos de la posibilidad de remontar. Esa seguridad la teníamos todos en el dugout”, afirmó.
Otro de los protagonistas fue Renato Núñez, quien impulsó la carrera decisiva que le dio el título a Magallanes. Por su parte, el mánager César Izturis fue clave en la gestión del pitcheo, utilizando a varios relevistas para contener la ofensiva rival y mantener al equipo en juego.
Un dato llamativo de la final es que el pitcheo de Magallanes permitió 17 imparables, la mayor cantidad recibida por el equipo en un partido del torneo, lo que resalta aún más la magnitud de la remontada.
Con este triunfo, los Navegantes del Magallanes se consagraron campeones en la primera participación de Venezuela en la Serie de las Américas, marcando un hito en la corta historia del torneo. La edición 2026 dejó un balance altamente positivo en términos de asistencia, nivel competitivo e interés regional.

El éxito del campeonato abre la puerta a su consolidación en el calendario del béisbol invernal latinoamericano, con varios países evaluando su participación en futuras ediciones. De esta manera, la Serie de las Américas se posiciona como una alternativa real de integración deportiva en la región, mientras la atención se traslada ahora al próximo Clásico Mundial de Béisbol, donde competirán las mejores selecciones nacionales del mundo.


Qué raro Trump no hizo nada por evitarlo…