El ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, compareció ante la Comisión de Presupuesto integrada con Hacienda del Senado en el marco del análisis del proyecto de Presupuesto, antes de comenzar a votar el mismo en Comisión y posteriormente en el plenario. Durante su exposición, el jerarca transmitió que la economía uruguaya muestra signos de desaceleración, pero enfatizó que no existen indicios de ingreso a una fase de estancamiento.
“En primer lugar, nosotros estamos observando señales de una economía que se está desacelerando, pero en cualquier caso queremos subrayar que, a los ojos de la interpretación del equipo económico, no hay ninguna señal que nos permita a nosotros afirmar que la economía está ingresando en una fase de estancamiento”, afirmó Oddone.
El ministro detalló los principales indicadores que sustentan esa visión.
El primero es que eñ Indicador Mensual de Actividad Económica del Banco Central sugiere estancamiento en el tercer trimestre (con datos completos solo de julio y agosto), pero, según Oddone, “es un indicador parcial” que “en ningún caso configura una descripción comprensiva de la economía” y debe tomarse “con cuidado”.
El mercado laboral presenta “algunos signos de enfriamiento”, aunque la tasa de empleo se mantiene constante y en septiembre se registró una creación interanual de 20.000 puestos de trabajo. La tasa de desempleo mostró un leve aumento, pero en un contexto de incremento de la tasa de empleo. Por otra parte las ventas de autos mantienen un crecimiento mensual del 2 %, comportamiento que “se mantiene firme después de la crisis del Covid”.
A su vez las exportaciones crecen al ritmo mensual del 10 % y las importaciones de bienes de capital registran variaciones positivas, aunque con leve desaceleración en el margen.
Oddone enumeró tres factores transitorios que incidieron en el desempeño del tercer trimestre. El primero fue la ruptura de la boya de José Ignacio, que obligó a la refinería de Ancap a operar al 50 % de su capacidad durante agosto, septiembre y octubre.
A esto se sumó las paradas técnicas programadas en UPM y Montes del Plata, que redujeron la actividad en las semanas previas a octubre y parte de noviembre.
Y como tercer punto el “típico efecto de ciclo político” en la inversión pública durante el primer año de gobierno, cuando la agenda de proyectos se discute y su ejecución se materializa principalmente a partir del año siguiente.
El ministro recordó que la desaceleración actual ya había sido contemplada en las proyecciones oficiales. “Cuando nosotros presentamos el presupuesto en agosto, ya estábamos contemplando una desaceleración de la economía y así lo explicitamos en la exposición de motivos”, señaló. Comparó las estimaciones de junio de 2024 (crecimiento 2025: 3,1 %; 2026: 2,7 %) con las actuales (2025: 2,6 %; 2026: por debajo de 2,7 %) y concluyó que “la desaceleración que nosotros estamos observando es parte de lo que ya estábamos previendo cuando hicimos el ejercicio de programación fiscal que está contenido en el presupuesto”.
En ese sentido, afirmó que “cualquier indicador que uno mire de la estadística pública no permite hacer otra cosa que concluir que la economía está registrando una leve desaceleración” y que ello “no configura un escenario que amerite revisar la programación fiscal contenida en el presupuesto”.
Sobre la expansión del gasto propuesta, Oddone explicó que no se realizó “un ajuste acelerado del gasto” porque “entendíamos que había un conjunto de iniciativas postergadas que debíamos contemplar”. Agregó que varios legisladores, incluidos senadores y diputados de la oposición, han calificado la expansión prevista como “exigua e insuficiente”.
En relación con la situación fiscal, el ministro describió la herencia recibida como “una situación fiscal compleja, producto de una expansión fiscal realizada de manera extraordinaria durante el año electoral”. Reiteró que el programa fiscal presentado es “suficiente y consistente” para estabilizar la relación deuda/PIB, actualmente en trayectoria creciente.
Consultado sobre la posibilidad de nuevos impuestos, respondió: “No se hacen promesas sobre impuestos en ningún momento. Estamos convencidos de que nuestro programa fiscal es suficiente, pero si hubiera un evento inesperado de shock, no renunciamos a ningún tipo de herramienta, porque sería un grave error hacer un compromiso de este tipo. No es la intención de hacerlo”.
Oddone cerró su exposición inicial subrayando que “lo que está ocurriendo en materia económica en ningún caso constituye una sorpresa o algo que nos esté haciendo rever nuestra mirada sobre la programación económica” y que “nosotros no tenemos ningún elemento que nos permita presumir que estamos transitando en una economía que es diferente a la que nos imaginábamos”.

