El presidente de la República Yamandú Orsi realizó este martes su primera intervención como mandatario ante la Asamblea General de Naciones Unidas. En el discurso de unos 14 minutos, dedicó especial atención al conflicto en Medio Oriente y, sin nombrarlos expresamente, instó a Israel a poner fin de inmediato a las operaciones militares en Gaza y a Hamás a entregar a los rehenes israelíes. Sobre el final del discurso, ofreció a Uruguay como anfitrión de eventuales negociaciones y mediación de paz en el mundo. “Créanme que estamos preparados, para este reto cada vez más urgente. Entre otras razones, porque aprendimos como dijo el presidente de mi país, José Mujica, que la tolerancia es el fundamento para poder vivir en paz”, aseguró.
Orsi resaltó que la solidez institucional y política permitió al Uruguay destacarse en la región por su “alto nivel de desarrollo humano o sus políticas de distribución del ingreso” y que sea un país de “reglas estables donde los contratos se cumplen, donde se honran los compromisos internacionales, donde la estabilidad macroeconómica es una política de estado”.
Indicó que esa “acumulación positiva” trascendió fronteras y Uruguay también ha sido reconocido en el mundo por su “vocación de paz, su incansable lucha en pos de la solución pacífica de los conflictos, su respeto irrestricto al derecho internacional como a la mayor garantía para la soberanía de los pueblos y por ser una tierra fraterna y hospitalaria con los migrantes de todas las latitudes”.
Indicó que la “creciente tensión geopolítica y el aumento de conflictos sumados al desfinanciamiento de los esfuerzos por un orden global pacífico y basado en reglas, plantea enormes retos a escala planetaria”. Puso como ejemplo que según el índice global de paz de 2025, en 2023 hubo 59 conflictos interestatales, el número más alto desde el fin de la Segunda Guerra Mundial y agregó que para 2024, el gasto militar global sufrió un aumento de casi un 10% en términos reales, comparado con 2023 “lo que representa el mayor incremento anual desde el fin de la Guerra Fría”.
“Estamos hablando de un gasto militar de 2.7 millones de millones de dólares”, afirmó. “No solo se trata de un mayor aumento de conflictividad entre naciones, ni de un gasto militar que crece aceleradamente para sustentarlo. Se trata también de nuevas formas de crueldad y muerte que están adquiriendo las guerras actuales”, manifestó Orsi.
El presidente uruguayo reconoció que desde el nacimiento mismo de las civilizaciones, “la ausencia de violencia o la ausencia de guerra es quizás una quimera”. Pero advirtió que, en esta época, “los avances tecnológicos aplicados han desencadenado otras lógicas mucho más perversas como el uso de prácticas militares destinadas a sembrar el miedo, el terror y la muerte en la población civil”. “ Que quede muy claro. Condenamos toda forma de terrorismo, que constituye, entre otras cosas, una despreciable actitud de cobardía. Existe otra lógica actual y es la que nos lleva a que el objeto central o el objetivo central en las guerras actuales pareciera ser la práctica sistemática del exterminio”, afirmó y agregó: “el fin, nunca, nunca, justificó los medios”. “Debemos desterrar aquel viejo precepto de que la guerra es la continuación de la política por otros medios. Toda guerra es criminal, sin importar donde ocurra, sin importar el Dios que se invoque para justificarla y merecerá siempre nuestra más visceral condena”, afirmó.
“Es cierto que toda nación tiene el derecho a un territorio y a un gobierno propios. Es cierto que tiene derecho a establecer un nivel de autodeterminación que le permita la convivencia con los demás pueblos. Eso es real. Y el valor de las Naciones Unidas es justamente garantizar que estos principios se concreten de manera pacífica y civilizada”, agregó.
Para Orsi, “ningún estado que se precie de democrático y de vivir bajo el mandato del derecho internacional puede aún bajo el legítimo derecho de defenderse contra el terrorismo ejercer la barbarie sobre ninguna población civil, menos aún contra personas especialmente vulnerables e indefensas”.
Recordó que Uruguay desde 1948 mantuvo una posición “coherente y firme que va en línea con los principios de autodeterminación y coexistencia pacífica; y bien conocidas son nuestras posturas históricas con respecto a los principales conflictos a escala mundial, en especial el que se desarrolla en Oriente Medio”.
En ese sentido, afirmó que “siempre Uruguay sostuvo la posición dos naciones, dos pueblos, dos estados” para poner fin al conflicto. Por otro lado, indicó que el gobierno uruguayo “toma muy en serio los informes que desde la comunidad internacional se elaboran en referencia a los territorios palestinos”. En ese sentido, instó a “implementar las recomendaciones formuladas por la ONU e instamos a la suspensión inmediata de las operaciones militares, a la suspensión de las muertes de civiles inocentes e instamos a la liberación de los rehenes”
El presidente también señaló que Uruguay tiene una “tradición a prueba de toda trazabilidad de archivo en materia de política internacional”, lo que incluye el apoyo al multilateralismo “en todas sus facetas, política, económica, cultural, como la mejor y única la forma de enfrentar los desafíos a los que hacía referencia”, además del “compromiso permanente con el derecho internacional, la apuesta al diálogo y la construcción de la paz como una de nuestras mayores contribuciones en el contexto de un mundo fragmentado y polarizado”.

Orsi agregó que “todo el sistema político de mi país se enorgullece de contribuir decisivamente en tareas globales como el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, la consolidación y el desarrollo del derecho internacional mediante la participación en ámbitos de elaboración normativa y cortes internacionales con el apoyo al desarme, la seguridad alimentaria, la salud global y el compromiso con el cambio climático”.
En este contexto, destacó especialmente “el compromiso histórico de mi país con el sistema multilateral de mantenimiento de la paz” y afirmó que “en los últimos 35 años y de manera ininterrumpida, Uruguay ha desplegado batallones en diversas operaciones de paz de las Naciones Unidas a tal punto que hemos asumido esta tarea que nos hemos convertido en el principal país de América Latina y el segundo per capita a nivel mundial en contribuir a este tipo de misiones”.
“Pero además, lo hemos hecho con una particularidad, porque nuestros contingentes se han especializado en la función más emblemática que llevan adelante estas operaciones de paz, la protección de civiles en conflictos armados. Bien saben las naciones que integran esta asamblea que mi pequeño país está muy lejos de caracterizarse por su poderío militar o su predominio económico”, agregó Orsi.
Y ahí es donde, aseguró, “paradójicamente reside nuestra fortaleza, porque somos incapaces de estorbar a nadie. Por el contrario, nuestra fortaleza radica en capacidades intangibles, pero que este mundo mucho necesita porque somos un país muy confiable en la promoción del diálogo y de la paz”.
Orsi indicó que estos principios “nos definen como república y se expresan en el respeto a la separación de poderes y el estado de derecho; la fortaleza del sistema democrático y el respeto y promoción de los derechos humanos y la equidad social entre otros. Y en segundo lugar, porque esa ha sido nuestra conducta histórica en foros en los foros internacionales”.
Recordó que “en 1907, por ejemplo, mi país llevó una postura firme a la conferencia de la Haya sobre el arbitraje como mecanismo esencial y obligatorio para resolver los conflictos entre estados y unos años después, 1921, Uruguay fue el primer estado del mundo en aceptar la jurisdicción de la Corte Permanente de Justicia Internacional predecesora de la Corte Internacional de Justicia”.
En ese sentido, indicó que “Uruguay está en condiciones de ofrecerse al mundo como un anfitrión de negociaciones, como promotor de redes de diálogo y mediación que conduzcan a la construcción de la paz y prevención de conflictos. Créanme que estamos preparados, para este reto cada vez más urgente, para este reto cada vez más necesario”.
“Entre otras razones, porque aprendimos como dijo el presidente de mi país, José Mujica, que la tolerancia es el fundamento para poder vivir en paz. Muchas gracias”, finalizó.


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